
Estados Unidos capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro y lo sacó del país en una extraordinaria operación militar realizada la madrugada del sábado para deponer al líder en funciones. El presidente Donald Trump insistió en que el gobierno de Estados Unidos administraría el país al menos temporalmente y aprovecharía las vastas reservas de petróleo de Venezuela para vender “grandes cantidades” a otros países.
La medida marca la culminación de una campaña de presión del gobierno de Trump sobre el país sudamericano, que consistió en meses de ataques a embarcaciones que, según autoridades, traficaban drogas a Estados Unidos. Tras bambalinas, autoridades estadounidenses rastrearon los hábitos de comportamiento de Maduro, incluso lo que comía y dónde dormía, para preparar la operación, que dio como resultado uno de los cambios de régimen más sorprendentes de la historia moderna.
Maduro y su esposa, capturados durante la noche en su hogar, situado en una base militar, iban a bordo de un buque de guerra estadounidense hacia a Nueva York, donde enfrentarían cargos penales en relación con un cargo del Departamento de Justicia que los acusa de participar en una conspiración de narcoterrorismo.
Trump dijo que Estados Unidos planea administrar Venezuela hasta que pudiera llevarse a cabo una transición de poder. Afirmó que la presencia estadounidense ya estaba en marcha, aunque no había señales inmediatas de que Washington estuviera administrando el país. La televisión estatal venezolana continuó transmitiendo propaganda a favor de Maduro, mostrando imágenes en vivo de simpatizantes que salieron a las calles de Caracas en protesta.
“Vamos a administrar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”, dijo Trump en una conferencia de prensa en Mar-a-Lago, donde se jactó de que esta “operación extremadamente exitosa debería servir como advertencia para cualquiera que amenace la soberanía estadounidense o ponga en peligro vidas estadounidenses”.
Hasta el momento, se desconoce cuál es autoridad legal para el ataque, que evocó la invasión de Panamá por parte de Estados Unidos en 1990 en la que se produjo la rendición y captura de su líder, Manuel Antonio Noriega. El gobierno estadounidense no reconoce a Maduro, quien apareció por última vez en la televisora estatal el viernes durante una reunión con una delegación de funcionarios chinos en Caracas.
Maduro y otros funcionarios venezolanos fueron acusados en 2020 de conspiración para cometer “narcoterrorismo”, pero el Departamento de Justicia estadounidense emitió una nueva acusación el sábado contra Maduro y su esposa, Cilia Flores, en la que describe al régimen como un “gobierno corrupto e ilegítimo” alimentado por una operación de tráfico de drogas que inundó a Estados Unidos con cocaína.
Trump publicó en su cuenta de Truth Social una foto que, según él, mostraba a Maduro bajo custodia, con los ojos vendados y vistiendo un conjunto deportivo.
Ataque en la madrugada
En las primeras horas del sábado, se escucharon múltiples explosiones y aviones volando a baja altura sobre la capital venezolana. El gobierno de Maduro acusó a Estados Unidos de atacar instalaciones civiles y militares, calificándolo de “ataque imperialista” e instando a los ciudadanos a salir a las calles.
El ataque duró menos de 30 minutos y las explosiones —al menos siete— hicieron que muchos salieran corriendo a las calles, mientras otros recurrieron a las redes sociales para informar lo que habían visto y oído. Algunos civiles venezolanos y miembros del ejército murieron, dijo la vicepresidenta Delcy Rodríguez, sin dar un número. Trump dijo que algunas fuerzas estadounidenses resultaron heridas en Venezuela, pero que ninguna murió.
“Pensamos, desarrollamos, entrenamos, ensayamos, informamos, ensayamos una y otra vez. No para hacerlo bien, sino para asegurarnos de que no podemos hacerlo mal”, dijo Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.
Videos obtenidos en Caracas y en una ciudad costera no identificada mostraban rastreadores y humo nublando el paisaje mientras repetidas explosiones iluminaban el cielo nocturno. En otros videos se mostraban autos circulando por una autopista mientras las explosiones iluminaban las colinas en el fondo. Los videos fueron verificados por The Associated Press.
Se vio humo saliendo del hangar de una base militar en Caracas, mientras que otra instalación militar de la capital estaba sin electricidad.
El líder del partido gobernante venezolano, Nahum Fernández, dijo a The Associated Press que Maduro y Flores se encontraban en su residencia dentro de la instalación militar de Fuerte Tiuna cuando fueron capturados.
Señaló que ese fue el sitio bombardeado y calificó a la captura como un secuestro del mandatario y la primera dama de Venezuela.
Según la ley venezolana, Rodríguez asumiría el poder de Maduro. Esto no fue confirmado, aunque ella emitió un comunicado tras el ataque, exigiendo pruebas de vida de Maduro y su esposa.
El ataque se produjo después de una campaña de presión que el gobierno de Trump emprendió durante meses contra el líder venezolano, la cual incluyó un importante despliegue de fuerzas estadounidenses en las aguas frente a Sudamérica y ataques contra embarcaciones en el Pacífico oriental y el Caribe que presuntamente transportaban drogas. La semana pasada, la CIA estuvo detrás de una ofensiva con drones en una zona de atraque presuntamente utilizada por cárteles de la droga venezolanos —la primera operación directa conocida en territorio venezolano desde que Estados Unidos inició los ataques en septiembre.
Hasta el viernes, el número conocido de ataques contra embarcaciones ascendía a 35, que causaron al menos 115 fallecidos, de acuerdo con el gobierno de Trump. El mandatario republicano ha justificado las operaciones contra embarcaciones como una escalada necesaria para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos y afirmó que su país está inmerso en un “conflicto armado” contra los cárteles de la droga.
Maduro había criticado estas operaciones como un esfuerzo apenas velado para derrocarlo.
Multitudes llenan algunas calles de Caracas
El partido gobernante de Venezuela se ha mantenido en el poder desde 1999, cuando el predecesor de Maduro, Hugo Chávez, asumió el cargo, prometiendo enaltecer a los pobres e implementando después una autodenominada revolución socialista.
Maduro asumió el poder tras la muerte de Chávez en 2013. Su reelección en 2018 fue ampliamente considerada un fraude porque se prohibió la participación de los principales partidos de oposición. Durante las elecciones de 2024, las autoridades electorales leales al partido gobernante lo declararon ganador horas después de que cerraran las urnas, pero la oposición reunió pruebas abrumadoras de que perdió por un margen de más de 2 a 1.
En una demostración de cuán polarizadora es la figura de Maduro, la gente salió a las calles para deplorar su captura y celebrarla.
En una protesta en la capital venezolana, la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, se unió a una multitud que exigía el regreso de Maduro.
“¡Maduro, aguanta, el pueblo se levanta!” coreaba la multitud.
Más temprano, personas armadas y miembros uniformados de una milicia civil tomaron las calles de un barrio de Caracas considerado durante mucho tiempo un bastión del partido gobernante.
En otras partes de la ciudad, las calles permanecieron vacías horas después del ataque, mientras los residentes asimilaban los eventos. Algunas áreas seguían sin electricidad, pero los vehículos circulaban libremente.
La residente de Caracas Noris Prada, quien estaba sentada en una avenida vacía mirando su teléfono dijo sentirse asustada, como todos. Señaló que los venezolanos se despertaron asustados y que muchas familias no pudieron dormir.
En Santiago, la capital chilena, la gente ondeaba banderas venezolanas y golpeaba ollas y sartenes mientras los vehículos pasaban tocando la bocina.
En Doral, Florida, hogar de la comunidad venezolana más grande de Estados Unidos, la gente se envolvía en banderas venezolanas, comía bocadillos fritos y celebraba mientras sonaba la música. En un momento, la multitud coreó “¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”
Preguntas sobre la legalidad
Las comisiones de Servicios Armados de ambas cámaras del Congreso, que tienen jurisdicción sobre asuntos militares, no han sido notificadas por el gobierno de ninguna acción, según una persona familiarizada con el asunto, que habló bajo condición de anonimato.
Legisladores de ambos partidos políticos en el Congreso han expresado profundas reservas y objeciones rotundas a los ataques estadounidenses contra embarcaciones presuntamente utilizadas para el narcotráfico cerca de la costa venezolana, y el Congreso no ha aprobado específicamente una autorización para el uso de la fuerza militar en esas operaciones en la región.
El congresista de Connecticut, Jim Himes, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, afirmó no haber visto ninguna evidencia que justificara que Trump atacara a Venezuela sin la aprobación del Congreso y exigió un informe inmediato del gobierno estadounidense sobre “su plan para garantizar la estabilidad en la región y la justificación legal de esta decisión”.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, dijo que la acción militar y la captura de Maduro suponen “un nuevo amanecer para Venezuela”, afirmando que “el tirano se ha ido”. Publicó en X horas después del ataque. Su jefe, Rubio, repitió un mensaje de julio que decía que Maduro “NO es el presidente de Venezuela y su régimen NO es el gobierno legítimo”.
Cuba, partidaria del gobierno de Maduro y un histórico rival de Estados Unidos, pidió a la comunidad internacional que responda a lo que su presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez calificó de “ataque criminal”.
“Nuestra zona de paz está siendo brutalmente asaltada”, escribió en X. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán también condenó la operación.





