
Cuando se pronostica un clima turbulento con vientos fuertes y nieve intensa, los meteorólogos a veces advierten que una tormenta podría «explotar» o convertirse en un ciclón bomba. Pero ¿qué significa exactamente esto?
Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), ciertas tormentas experimentan bombogénesis, que ocurre cuando la presión central de una tormenta cae al menos 24 milibares en 24 horas. Estas tormentas a veces se llaman ciclones bomba. La intensidad de las tormentas se mide por la presión central: cuanto más baja es la presión, más fuerte es la tormenta.
Estas tormentas que se fortalecen rápidamente son capaces de producir lluvias intensas, condiciones de ventisca y vientos intensos que pueden crear condiciones peligrosas como árboles caídos y cortes de energía.
«Si están viendo la televisión por la noche y aparece el informe del clima y escuchan que se usa ‘ciclón bomba’, eso generalmente significa que hay bastante actividad climática en curso», afirma Andrew Orrison, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en College Park, Maryland.
Los ciclones bomba pueden ocurrir en cualquier estación, pero principalmente se producen durante el otoño e invierno, cuando el aire gélido del Ártico puede desplazarse hacia el sur y chocar con masas de aire más cálidas.
«Realmente es el choque de esas masas de aire lo que ayuda a generar las áreas de baja presión en primer lugar», explicó Orrison.
Las regiones en Norteamérica propensas a experimentar ciclones bomba incluyen Alaska, el noroeste del Pacífico y la región de los Grandes Lagos.





