El Distrito Escolar de Filadelfia avanza con un Plan Maestro de Infraestructura que propone cerrar 20 escuelas y modernizar 159 edificios, una medida que impactaría de forma significativa a las comunidades latinas del Norte de la ciudad —como Hunting Park, Juniata Park, Feltonville, Upper Kensington y Fairhill— donde planteles con alta matrícula hispana como James R. Ludlow, John Welsh, Stetson Middle School y Russell Conwell Middle School figuran en la lista de cierres, un proceso que podría afectar a casi 5,000 estudiantes. En estas zonas, familias, educadores y estudiantes han expresado su preocupación por la pérdida de escuelas que consideran pilares comunitarios y espacios seguros, bilingües y culturalmente arraigados; además, han advertido que el traslado forzado de estudiantes podría romper redes de apoyo y amplificar tensiones al mezclar comunidades distintas, lo cual se reflejó en reuniones comunitarias donde residentes señalaron que el cierre de estos planteles representa un riesgo para la estabilidad educativa y la identidad del barrio.
A este panorama se suma la firmeoposición de la concejal Quetcy Lozada, quien ha cuestionado la rapidez del proceso y la falta de inclusión real de la comunidad; Lozada reclamó que el Distrito pretende avanzar con un plan que fue publicado el 22 de enero para presentarlo ante la Junta el 26 de febrero, sin tiempo suficiente para escuchar todas las voces, señalando: “Desde el primer día hemos estado pidiendo un plan de instalaciones… ahora presentan un plan y quieren que avancemos rápido… ¿por qué la prisa?” y advirtió además que “no están recibiendo toda la retroalimentación de la comunidad,” insistiendo en que no se puede considerar un proceso legítimo si no se escucha a todos; también subrayó que varias decisiones del plan “no tienen sentido,” alineándose con otros miembros del Concejo que consideran que el Distrito no ha justificado adecuadamente qué escuelas deben cerrar y por qué, especialmente en comunidades vulnerables como las latinas.
Aunque el superintendente Tony B. Watlington sostiene que la medida responde a edificios envejecidos, baja matrícula y la necesidad de redistribuir recursos para fortalecer programas académicos, y afirma que algunos edificios cerrados podrían destinarse a vivienda asequible o creación de empleo, estas garantías no han calmado el temor entre familias latinas, que ven en los cierres una amenaza directa a la continuidad educativa y al tejido comunitario que han construido por generaciones.
El 26 de febrero será decisivo cuando el plan se presente ante la Junta de Educación, mientras miles de familias latinas esperan una decisión que podría redefinir profundamente la vida educativa y comunitaria en sus vecindarios






