Viaje al pasado

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El único estado después de la Guerra de Independencia que permitió a las mujeres votar, fue Nueva Jersey. Allí, todos los residentes libres que poseían propiedad gozaban de ese derecho, como las mujeres, viudas y solteras, también los residentes negros.

En una reñida elección para la legislatura estatal, en el condado de Essex, en el 1797, setenta y cinco mujeres votaron a favor de William Crane, candidato federalista que perdió contra John Condict, de Newark. En el 1800 más mujeres ejercieron el voto, aunque algunas, probablemente no calificaban bajo una interpretación estricta de los requisitos de propiedad. Cabe señalar que Nueva Jersey tenía mala reputación política, debido a las repetidas infracciones a la ley electoral. Como era de esperar, la gente comenzó a quejarse exigiendo el fin del robo de votos, y muchos hombres no estaban de acuerdo en que la mujer se involucrara en el gobierno.

En 1806, el estado decidió construir un nuevo tribunal en el condado de Essex, y como ya lo hemos visto en otras elecciones, pidió a los votantes que decidieran si se construía el edificio del tribunal en Elizabeth o en Newark. Las políticas locales subieron las pasiones entre los residentes, hasta el punto que se convirtió en una locura. El peligro asechó a los residentes, tanto a los de Elizabeth como a los de Newark. Si un residente de Elizabeth era visto en Newark se exponía a ser agredido, y viceversa. El día de las elecciones, hombres y mujeres, mayores o menores, blancos o negros fueron de un lugar de votación a otro, votando repetidamente. Para aumentar la participación local en la elección, toda persona fue bienvenida a votar. Cuando la votación terminó, se habían emitido casi 14000 votos en donde el récord anterior de residentes votantes sumaba a unos 4500. El voto en Elizabeth fue unánime para la construcción de la corte en Elizabeth, pero Newark ganó, pues enlistó más votantes.

Los expertos inmediatamente censuraron lo ocurrido: «aquí tenemos la escena más corrupta que nunca antes haya sido exhibida», afirmó un escritor de Elizabeth. Mientras que, en Newark, la gente celebraba la victoria sin poner atención a las críticas. Finalmente, la legislatura estatal tomó acción, decidiendo reformar la ley electoral, el jefe de la comisión encargada de proponer cambios era John Condict, quien no gozaba del voto femenino. Las reformas sugeridas incluían el fin del sufragio femenino. Cuando se hizo una moción para atacar lo propuesto, Condict se levantó y defendió elocuentemente la ley, indicando que solamente deberían de tener derecho al voto los ciudadanos varones que fueran libres y los hombres blancos.

La legislatura aprobó la ley, eliminando así el derecho de la mujer al voto, en el único estado donde se habían reconocido sus derechos como ciudadanas. Condict obtuvo su venganza, y las mujeres perdieron su voz oficial en la política estadounidense.

¿Le parece haber vivido esta historia? ¿Cuántas veces se ha repetido? Si desea indagar más sobre este tema, consulte “Women’s Suffrage in New Jersey, 1790-1807”, libro de Edward Raymond Turner’s.

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