En Filadelfia, grupos de manifestantes se congregaron frente a las oficinas de ICE en 8th y Cherry Streets, denunciando un incremento de operativos y exigiendo el fin de las redadas.
Organizaciones proinmigrantes denunciaron esta semana un aumento de detenciones por parte de ICE (Immigration and Customs Enforcement, en español Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)en las afueras del Centro de Justicia Criminal, donde activistas aseguran que agentes federales han estado interceptando personas después de audiencias y trámites menores. Durante una protesta el 3 de febrero, defensores exigieron a la Sheriff Rochelle Bilal impedir arrestos en el perímetro del tribunal, aunque la funcionaria respondió que su oficina no colabora con ICE y no tiene autoridad para impedir arrestos en espacios públicos.
El New Sanctuary Movement of Philadelphia (NSM) se sumó a la denuncia, acusando al Gobierno federal de utilizar tácticas de persecución contra familias inmigrantes y advirtiendo que estas acciones buscan sembrar miedo y disuadir la participación comunitaria en procesos judiciales. La organización recalcó que continuará organizando acompañamiento y resistencia frente a lo que consideran operativos diseñados para desestabilizar a la población inmigrante.
Mientras tanto, grupos como Juntos y No ICE Philly afirman que los arrestos alrededor del courthouse han aumentado, aunque sin cifras confirmadas por ICE. Las protestas y llamados a transparencia continúan mientras la comunidad exige límites claros a la actuación federal.
Videos de detenciones en Phoenixville encienden las alarmas
Phoenixville, fue el escenario de videos que muestran un operativo migratorio violento realizado por agentes federales, presuntamente pertenecientes a ICE. Las imágenes, grabadas el martes 3 de febrero de 2026 en un estacionamiento de Bridge Street, frente al tribunal y la sede de la policía local, captaron el momento en que varios agentes rompen las ventanas de un vehículo, extraen a dos hombres por la fuerza y los colocan en el suelo antes de esposarlos.
Representantes del Phoenixville Liberation Center relataron haber visto ventanas destrozadas, personas arrastradas desde automóviles y un ambiente de miedo e indignación. Una residente afirmó que la fuerza utilizada fue “realmente excesiva” y que la comunidad quedó conmocionada al presenciar lo que algunos denominaron “abducciones” en plena vía pública. Varios testigos aseguraron que los agentes habían rodeado un SUV rojo entre las 9 y 10 de la mañana, y luego regresaron al mismo lugar para interceptar un segundo vehículo.
Piden en Montgomery políticas de “bienvenida” ante redadas de ICE
Organizaciones comunitarias del condado de Montgomery, en Pensilvania, están pidiendo a los 62 municipios locales que adopten políticas de “bienvenida” para proteger a las comunidades inmigrantes ante el aumento de redadas y acciones de ICE. La iniciativa, llamada Welcome 62 y encabezada por Community for Change Montgomery County, busca formalizar políticas que limiten la cooperación innecesaria de gobiernos locales con ICE y eviten que instalaciones, policías o empleados municipales apoyen operativos migratorios más allá de lo que la ley exige.
El condado tiene alrededor de 100,000 inmigrantes recientes, y aunque algunos municipios —como Norristown, Ambler, Upper Moreland, West Norriton, Springfield y Abington— ya han adoptado estas medidas, los activistas quieren una red de protección uniforme en todo el condado. La organización advierte que las acciones de ICE seguirán intensificándose y que es responsabilidad de los gobiernos locales defender los derechos y la seguridad de sus residentes.
A pesar de temores de represalias federales o reacciones conservadoras, la campaña mantiene que el miedo no debe guiar las políticas públicas. Por ello, se lanzó una petición dirigida a los 62 municipios, que hasta el martes había reunido unas 600 firmas.
Vuelve la sombra de un centro de detención en Berks
A unos 90 minutos de Filadelfia, el Gobierno federal concretó la compra de un almacén de más de 518.000 pies cuadrados ubicado en 3501 Mountain Road, en Upper Bern Township, condado de Berks. El inmueble fue adquirido por 87 a 87.4 millones de dólares, según los distintos registros de propiedad, con el objetivo de transformarlo en un centro de detención de inmigrantes con capacidad para hasta 1.500 camas, como parte de un plan nacional para expandir la infraestructura de detención en más de 20 instalaciones del país.
La compra tomó por sorpresa a las autoridades locales, que afirmaron no haber sido notificadas previamente ni haber recibido solicitudes sobre uso futuro del edificio. Legisladores estatales expresaron preocupación por la posible pérdida de ingresos fiscales y el impacto en la seguridad y convivencia de la comunidad. Organizaciones defensoras de inmigrantes, por su parte, alertaron que la presencia de una instalación de este tipo tendría un efecto “perturbador” en la población migrante del condado.
La adquisición ocurre apenas unos años después del cierre del Berks County Family Detention Center en 2023, que había albergado anteriormente a familias migrantes. Ahora, el condado vuelve al centro del debate sobre detención migratoria, mientras Filadelfia enfrenta una semana marcada por protestas y llamados a reforzar protecciones locales.
Se multiplican manifestaciones a nivel nacional
El viernes 30 de enero, miembros de la comunidad, funcionarios electos y organizaciones locales se reunieron en Upper Darby para una vigilia y protesta pacífica en solidaridad con los migrantes y las comunidades inmigrantes, y para denunciar la creciente violencia perpetrada por ICE y la Patrulla Fronteriza en todo el país.
A pesar de las temperaturas más bajas de los últimos años, más de 100 residentes se unieron, negándose a guardar silencio y a ceder ante el miedo. Abrigos de invierno los protegían del frío, pero un propósito común los unía, y alzaron sus voces para exigir atención en lugar de crueldad y humanidad en lugar de daño, coreando: “¡Hospitales sí! ¡ICE fuera! ¡Atención médica sí! ¡ICE fuera! ¡Vivienda sí! ¡ICE fuera! ¡Licencias de conducir sí! ¡ICE fuera!”.
El mensaje era inequívoco: nuestras comunidades merecen inversión, seguridad y dignidad, no sistemas de control que aterrorizan a las familias y las separan de sus hogares. Nos negamos a guardar silencio. Nos negamos a normalizar la violencia y la intimidación de ICE en nuestros barrios. Este es nuestro hogar, y no nos quedaremos de brazos cruzados mientras esta administración destruye nuestras comunidades.
Las manifestaciones han continuado durante la semana.






