Situada en el río Delaware frente a Filadelfia, puede ser visitada en tours programados. Aunque pequeña (300 acres), tiene mucha historia.
Fue territorio de caza de los Lenape que la llamaron Aequikenaska; posteriormente comprada y cultivada por cuáqueros tras su venta en 1678 a Elizabeth Kinsey. Entre sus numerosos propietarios desde el fundador de Pensilvania, William Penn hasta John Petty, comerciante de Filadelfia quien la compró y le dio nombre en 1732.
La gente vivía, trabajaba y cosechaba allí y la tradición popular, dice que en ella desembarcaron piratas y que incluso Benjamin Franklin pasó una noche allí.
Ubicación privilegiada
La isla fue finalmente convertida en centro comercial e industrial por su ubicación sobre el puerto de Filadelfia y su conexión con más de sesenta líneas de barcos de vapore que ofrecían rutas directas a numerosos países.
La compañía CITGO compró parte de esta isla conocida como isla de Petty, en 1916 para almacenar y refinar productos petrolíferos. Cuarenta años después se hizo con la totalidad de la propiedad, aunque nunca la utilizó totalmente. CITGO Petroleum Corp. es una empresa subsidiaria de la compañía nacional venezolana Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
Tras la reciente operación de Estados Unidos en Venezuela, esta isla de New Jersey ubicada frente a las costas de Pensilvania se ha vuelto central en la disputa, ya que su transferencia (debido a las deudas internacionales de Venezuela y a las sanciones estadounidenses) podría ser parte de la liquidación de activos para cubrir deudas, y quedar finalmente en manos de una empresa de los Estados Unidos.

Reserva estatal de vida silvestre urbana
Al descubrirse dos nidos de águilas calvas y otra fauna silvestre en la isla, CITGO planteó donar Petty a New Jersey para su conservación. Inicialmente, el estado rechazó la propuesta. Pero en 2009, el New Jersey Natural Lands Trust aceptó una servidumbre de conservación con planes de convertir la isla en reserva natural urbana. Esto implicaba la colaboración de CITGO en la descontaminación de la isla (eliminación de contaminantes del suelo y aguas subterráneas, traslado de materiales contaminados fuera de la isla y restauración de los ecosistemas y hábitats).
Una vez finalizada la restauración ambiental (la fecha límite era 2020), la isla se transferiría al trust y sería clasificada como reserva estatal de vida silvestre urbana.
En 2025 (cinco años después de la fecha límite) la rehabilitación de la isla seguía en proceso y aún no cumplía con el estándar ecológico del Departamento de Protección Ambiental de New Jersey para la vida residencial.
Hasta este verano, la gente seguía sin poder vivir en el área, pero era suficientemente adecuada para la vida salvaje (es hogar de ciervos, águilas, halcones, aves migratorias, insectos, setas, hierbas, bayas, etc.) y se consideraba con futuro potencial.
Linda Cairnes, coordinadora del programa comunitario de Camden para New Jersey Natural Lands Trust, aboga para que este espacio sea abierto al público.
“Desde que CITGO paró sus actividades, la vida salvaje ha vuelto a tomar muchas de las áreas que la compañía ocupó”, señalaba en julio del pasado año en entrevista a Delaware Currents, añadiendo que “una vez que los humanos salen del área, la vida salvaje lo ocupa todo de nuevo… la naturaleza no necesita nuestra ayuda”.

Futuro incierto
A finales de noviembre de 2025, el juez federal en Delaware Leonard Stark aprobó la realización de una transacción de acciones destinada a saldar miles de millones de dólares en obligaciones. Amber Energy (filial estadounidense de Elliott Investment Management) presentó una oferta de $5,900 millones durante una subasta supervisada por el propio tribunal para comprar PDVSA.
Funcionarios venezolanos impugnaron la venta, a la que calificaron de fraudulenta, y apelaron la decisión del juez a finales de diciembre de 2025.
Sin embargo, después del operativo estadounidense del 3 de enero en Venezuela (“Resolución Absoluta”), el traslado a Estados Unidos de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y el actual Gobierno de Venezuela bajo supervisión estadounidense, se desconoce si los funcionarios venezolanos continuarán con la apelación.
Cuando el presidente Trump en su alocución desde Mar–a–Lago tras la intervención, señaló que “Venezuela confiscó y robó unilateralmente petróleo estadounidense, activos estadounidenses y plataformas estadounidenses, lo que nos costó miles y miles de millones de dólares; nos sacó nuestras propiedades…” ¿estaría hablando entre otras de la Isla de Petty?
Trump dijo que “Estados Unidos se encargará de gestionar el petróleo del país sudamericano”, y que su Administración “gobernaría” Venezuela y “repararía” su maltrecha infraestructura petrolera. Su afirmación de que lo haría con la ayuda de compañías petroleras y gasíferas estadounidenses, que invertirían miles de millones de dólares en la industria petrolera del país, incrementa las probabilidades de que sean empresas de Estados Unidos las que cierren el acuerdo para adquirir la filial de PDVSA, recuperar el control de la refinería en Delaware y obtener acceso a miles de barriles de petróleo manejados por Citgo.
De continuar adelante la venta, Amber Energy (y su filial Elliott Investment Management fundada por el inversor y donante conservador de la campaña presidencial de Trump, Paul Singer) se quedaría con la isla.
Por el momento, Amber Energy, se niega a hacer declaraciones al respecto.
La venta de CITGO a Amber Energy debe ser aprobada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Dicha oficina tiene hasta finales de mayo para aprobar o rechazar al ganador de la subasta. Técnicamente, si Amber Energy adquiere CITGO, la compañía debería continuar con la eliminación del material contaminado en Petty y, posteriormente, entregar la isla a New Jersey Natural Lands Trust, que la declararía reserva natural.
Mientras Venezuela y Estados Unidos se disputan Petty, el estado de New Jersey a través del New Jersey Natural Lands Trust (en colaboración con el Centro de Ciencias Acuáticas de Camden) mantiene la idea de que sea reserva natural urbana. Los medioambientalistas desean que Petty se abra al público para disfrute de todos, especialmente de los que viven a poca distancia de este espacio verde.
“Pase lo que pase con esta isla a largo plazo, queremos que los residentes de Camden sean los protagonistas, porque están aquí mismo. Este es su espacio, y se lo merecen”, señala Cairnes.





