Foto del 26 de julio del 2025, el coordinador ofensivo de los Eagles de Filadelfia habla con la prensa durante el campamento de entrenamiento. (Foto: AP/Chris Szagola/Archivo)

Los Philadelphia Eagles confirmaron el despido de Kevin Patullo como coordinador ofensivo el pasado 13 de enero, una decisión que llega tras una temporada 2025 marcada por un claro declive en el rendimiento del ataque y apenas dos días después de la eliminación en la ronda de comodines frente a los San Francisco 49ers. El movimiento representa otro capítulo en la inestabilidad ofensiva que ha caracterizado al equipo bajo el mando del entrenador en jefe Nick Sirianni.

El retroceso quedó evidenciado en los números. En comparación con la temporada 2024, cuando Filadelfia promedió 27.2 puntos por partido, la ofensiva cayó a 22.3 puntos en 2025, pasando del séptimo al décimo noveno lugar en la NFL. La caída fue aún más pronunciada en yardas totales: de ubicarse como la cuarta mejor ofensiva de la liga, los Eagles descendieron hasta el puesto 24, una baja que encendió las alarmas dentro de la organización.

Patullo, de 44 años, había sido promovido al cargo tras el Super Bowl LIX luego de desempeñarse como coordinador del juego aéreo. Su ciclo como coordinador ofensivo fue breve y turbulento: apenas una temporada. Aunque el equipo destacó en algunos rubros —como liderar la liga en eficiencia en zona roja con un 70.5 % de efectividad y mantener un número relativamente bajo de pérdidas de balón— estos logros no fueron suficientes para compensar un ataque que fue señalado como predecible, conservador y carente de ajustes, especialmente en las segundas mitades de los partidos.

Las dificultades ofensivas se vieron agravadas por las lesiones en la línea ofensiva. La ausencia prolongada de Lane Johnson, así como los problemas físicos de Landon Dickerson y Cam Jurgens, afectaron la protección del quarterback Jalen Hurts y limitaron la consistencia del ataque terrestre. Sin embargo, tanto analistas como aficionados coincidieron en que los problemas iban más allá de la ejecución y apuntaron directamente al diseño del esquema ofensivo.

Ni siquiera el talento de figuras como A.J. Brown, Saquon Barkley y DeVonta Smith logró revertir la percepción negativa. Aunque Smith evitó críticas directas, admitió que el equipo “simplemente no ejecutó bien”, una declaración que reflejó el ambiente de frustración dentro del vestidor.

La molestia de la afición alcanzó un punto crítico en noviembre, cuando la vivienda de Patullo fue vandalizada, un hecho que evidenció el nivel de enojo y presión que rodeó al equipo durante la temporada. El incidente fue condenado por la organización, pero dejó al descubierto la tensión existente entre los seguidores y el cuerpo técnico.

Al anunciar la destitución, Sirianni asumió responsabilidad por los resultados. “Cuando no alcanzamos nuestros objetivos, la responsabilidad recae sobre mis hombros”, declaró el entrenador en jefe, quien también expresó respeto por Patullo y subrayó su liderazgo, dejando abierta la posibilidad de que continúe dentro de la organización en un rol distinto.

Con la salida de Patullo, los Eagles suman cinco coordinadores ofensivos en cinco años, una rotación que incluye a Shane Steichen (2021–2022), Brian Johnson (2023), Kellen Moore (2024) y ahora Patullo (2025). Esta falta de continuidad ha impedido la consolidación de una identidad ofensiva clara y sostenible.

Los cambios podrían no detenerse ahí. Dentro del staff ofensivo, el coach de receptores Aaron Moorehead ha sido señalado como otro posible candidato a salir, luego de una temporada en la que el grupo de wide receivers mostró bajo rendimiento y escasa profundidad, a pesar del talento disponible.

Mientras tanto, la organización ya explora opciones para ocupar el puesto vacante de coordinador ofensivo. Entre los nombres que han surgido se encuentran Brian Daboll, Park Frazier, Kevin Stefanski y Josh McCown, además de perfiles externos como Mike McDaniel y Kliff Kingsbury, todos con experiencia en sistemas ofensivos modernos y de alto impacto.

Con Jalen Hurts consolidado como quarterback franquicia y una ofensiva construida con una inversión multimillonaria, la presión sobre Sirianni y el gerente general Howie Roseman es considerable. La prioridad para Filadelfia es clara: recuperar estabilidad, creatividad y consistencia ofensiva, evitando que la constante rotación en el cuerpo técnico siga siendo un obstáculo para las aspiraciones del equipo.

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