SEPTA
SEPTA. (Foto: Cortesía/Wikipedia)

La noche del 13 de octubre, una mujer viajaba en el tren de SEPTA con dirección al oeste en la línea Market-Frankford cuando fue atacada y violada por un hombre, en presencia de otros pasajeros.

Durante los siguientes días la escandalosa noticia ha dado la vuelta a los rotativos a nivel nacional, reportando las conferencias de prensa y comunicados de las autoridades locales.

El portavoz de SEPTA, Andrw Busch, dijo que un empleado de la Autoridad de Transporte del Sureste de Pensilvania (SEPTA), que se encontraba en las inmediaciones del incidente, al llegar el tren, subió y se percató que estaba ocurriendo la agresión e inmediatamente llamó al 911, diciendo que “algo no estaba bien” con una mujer a bordo del tren, lo que provocó una respuesta inmediata de la Policía de Tránsito de SEPTA.

El superintendente Timothy Bernhardt del Departamento de Policía de Upper Darby Township dijo que los oficiales fueron llamados a la terminal de la calle 69 alrededor de las 11:00 pm. La policía SEPTA que esperaba en la siguiente parada encontró a la mujer y arrestó a un hombre.

Bernhardt declaró que el acto fue capturado en un video de vigilancia, donde se muestra a un hombre abordar el tren, sentarse al lado de una mujer. El sospechoso comienza a hablar con ella y gradualmente se vuelve agresivo, luego le arranca la ropa y la ataca. La agresión duró ocho minutos. Las imágenes también revelan que los pasajeros que presenciaron la agresión no hicieron nada.

Cristina Pérez , de la organización WOAR (Mujeres Organizadas en Contra del Abuso Sexual). (Foto: Cortesía/Cristina Pérez)

La mujer, de quien no se reservó la identidad, fue llevada al hospital para recibir tratamiento.

Bernhardt llamó a la víctima “una mujer increíblemente fuerte”, que proporcionó a la policía mucha información, “ella no conocía a su atacante; ojalá supere esto pronto”, dijo.

El sospechoso, Fiston M. Ngoy de 35 años, presuntamente indigente, fue acusado de delitos de violación y agresión agravada. Está detenido en la cárcel del condado de Delaware con una fianza de 180 mil dólares.

SEPTA en conferencia de prensa dijo que cuenta con más de 28 mil cámaras de vigilancia, botones de emergencia, así como la app “SEPTA Transit Watch”, una nueva aplicación móvil para usuarios de teléfonos Apple y Android, que permite a los clientes informar de manera discreta y confidencial los problemas de seguridad y protección.

Entre 80 y 90 mil personas viajan diariamente en la línea Market-Frankford. “SEPTA insta a cualquier persona que observe la comisión de un delito o cualquier situación peligrosa que ocurra a que lo denuncie. Cualquier persona que sea testigo de una emergencia debe llamar inmediatamente al 911”.

Es poco probable que los testigos que se mantuvieron al margen y no ayudaron a la mujer enfrentarán cargos criminales, pero la policía había sugerido que los viajeros que pudieran haber filmado el incidente podrían ser procesados.

No está claro cuántas personas estaban en el vagón del tren cuando ocurrió el crimen.

Si bien Bernhardt no especificó qué cargos podrían enfrentar los testigos, dijo que sería «muy difícil presentar cargos contra quienes» vieron el ataque, pero no ayudaron.

Según reporta la BBC, un portavoz de la fiscalía les dijo que mientras se está llevando a cabo una investigación, «en este momento no hay expectativas de que se presenten cargos contra ningún pasajero».

Kevin McMunigal, ex fiscal federal y profesor de derecho en la Universidad Case Western Reserve, le dijo a la BBC que en la mayoría de los estados de EE. UU. Los transeúntes no tienen la obligación legal de intervenir o ayudar a menos que tengan un «deber específico» de hacerlo, como los padres, maestros, cuidadores o policías.

Autoridad de Transporte del Sureste de Pensilvania (SEPTA). (Foto: Cortesía/Wikipedia)

La psicóloga Cristina Perez, de la organización WOAR (Mujeres Organizadas en Contra del Abuso Sexual) ahora renombrada Centro para Combatir la Violencia Sexual, cree importante entender que el espectador de hechos violentos y agresiones de este tipo se suele sentir sumamente disturbado por presenciar involuntariamente estos actos, pero las consecuencias de no hacer algo por miedo, no pueden ser pasadas por alto. La experta considera que, en esta cultura del terror, es difícil actuar ante cualquier abuso, pues no se quiere comprometer a uno mismo por miedo a terminar siendo otra víctima. Pero cree importante de que nos eduquemos sobre las banderas rojas que indican un posible problema, y que nos acompañemos; buscando en conjunto si podemos intervenir. Lo mínimos que podemos hacer, es una llamada a la policía. Algo que ninguno de los asistentes de esta violación hizo.

Cristina concluye su opinión advirtiendo “Una sociedad que se muestra así misma incapaz de protegerse, cae en la total indiferencia del dolor ajeno”.

Cristina Pérez, es la coordinadora de servicios para la comunidad hispana, su correo electrónico es cristina@woar.org y teléfono de contacto (215) 606-8490.

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