Impacto

Gabriela Mosquera: empoderando a la comunidad latina a través del cuidado natural y la herencia cultural

Gabriela Mosquera en su trabajo como contadora: (Foto: Cortesía/Gabriela Mosquera)

“En 2016 me hice el ‘gran corte’, lo que, para la comunidad afrodescendiente, significa dejar atrás los alisados y los químicos y comenzar el camino de llevar el cabello afro de forma natural”, comenta Gabriela Mosquera, orgullosa afrocolombiana originaria de Cali.

“Durante mucho tiempo, el cabello afro en su textura natural ha cargado con un estigma: la idea de que debía ‘corregirse’ o alisarse para ser socialmente aceptado. Por fortuna, eso ha venido cambiando. La información y una mayor conciencia han despertado en muchos de nosotros (hombres y mujeres) un deseo profundo de autoaceptación y autorreconocimiento, y para muchas personas ese proceso también se refleja en cómo decidimos llevar nuestro cabello”, precisa Gabriela.

Entonces le surgieron preguntas “y ahora ¿qué hago con mi cabello?, ¿cómo lo manejo? ¿por qué dicen que no crece? Esas dudas me llevaron a investigar y a entender algo clave: nuestro cabello afro no es difícil ni complicado… es, sobre todo, incomprendido. Cuando descubrimos que existen distintas texturas y tipos, también entendemos qué necesita cada cabello para cuidarlo con más facilidad y practicidad”.

En su búsqueda encontró el chebe, un ingrediente natural originario de Chad.

“Con su uso constante empecé a notar cambios muy positivos en mi cabello”.

Esta contadora pública graduada de la Universidad del Valle, diplomada en Comunicación en Negocios por la Universidad de Harvard y con un MBA de Columbia Southern University, quería compartir su hallazgo con otras personas que tuviesen sus mismos problemas.

Wladimir y Gabriela Mosquera, él ingeniero químico creó las fórmulas de Makemba Ancestral; ella detectó la necesidad y posiciona la compañía. (Foto: Cortesía/Gabriela Mosquera)

“Mi hermano Wladimir, ingeniero químico, tuvo la idea de crear nuestras propias fórmulas. Así nació Makemba Ancestral, una empresa especializada en productos naturales que acompaña la transformación y el cuidado del cabello afro, crespo y rizado, con ingredientes naturales, productos prácticos y, sobre todo, información clara y útil para que el cuidado del cabello se convierta en una base de bienestar y confianza”.

Makemba nació en Cali en 2021 como un proyecto familiar, “fundado por mi hermano y por mí, con el apoyo fundamental de nuestros padres”. Hoy se están “llevando sus beneficios a Filadelfia, y trabajando para entrar en Panamá y Ecuador”. A esta actividad en la compañía, su sobrino le llama “makembear”.

Pero las inquietudes y formación de Mosquera son grandes.

“Desde niña siempre quise ser contadora, la influencia de una de mis tías que también lo es, me enseñó a amar la profesión y su importancia en la sociedad, en cuanto a su contribución en mantener la salud financiera de las empresas”.

Inició 2012 con retos laborales en Cali, y decidió cambiar de empleo. Gracias a sus conocimientos de inglés, aplicó a posiciones donde necesitaban contadores bilingües, llegando a Tri-State Design Construction, Inc, ubicada en Elkins Park, PA, reubicándose en Filadelfia, con una visa de trabajo en octubre de 2012.

“Llegué a trabajar como contadora de desarrollo en una empresa de construcción de proyectos gubernamentales, ampliando mi experiencia en la construcción del sector de viviendas de interés social y el sector comercial, entre otras empresas”.

Pudiera parecer que ya lo ha hecho todo. Mosquera, no lo ve así y continúa estudiando.

“El mundo actual cambia rápidamente y estoy convencida que mantenerse a la vanguardia con el uso de las herramientas que se van creando, contribuye grandemente en el ejercicio de nuestras profesiones”.

En estos momentos se está especializando en el uso de la “Inteligencia Artificial para Contadores”, para potenciar los servicios de Quantum Effective Solutions –empresa creada con su socia Kelly Casanova hace año y medio y desde la que apoyan a empresarios latinos en EE. UU.–. También toma clases de Internacionalización y Escalamiento de Negocios, para expandir Makemba Ancestral.

El ejercicio es muy importante para ella. Le ayuda a mantener el equilibrio. Practica yoga, “crossfit” y “cycling”. Pero lo que más disfruta es pasear con su esposo y sus dos perros siberianos Snow y Canela por los parques de Filadelfia. Como latina le encanta bailar, y como buena caleña la salsa es fundamental en su vida, así como la danza y el baile de ritmos folclóricos afrocolombianos.

 Gabriela Mosquera “makembeando”. (Foto: Cortesía/Gabriela Mosquera)

Su experiencia como mujer afro en Filadelfia, ha sido, en general, cómoda y acogedora. Sin embargo, como afrolatina ha sido distinto.

“Con el tiempo he visto cambios positivos: hoy muchas personas están más informadas”.

“Aun así, ha sido un camino retador, porque he notado que a veces soy aceptada con facilidad cuando se asume —por mi color de piel— que soy afroamericana, pero la percepción cambia de forma evidente cuando se sabe que también soy latina”, señala la emprendedora.

“Al mismo tiempo, por ser esta una ciudad con una fuerte presencia afrodescendiente, también he vivido situaciones de prejuicio desde otras comunidades, incluyendo la latina, hacia los afroamericanos. En esos momentos, algunas personas apelan a mi ‘latinidad’ y omiten mi afrodescendencia, como si fueran identidades separadas. Ahí me he visto en la posición de rechazar esas actitudes y, desde mi lugar como afrodescendiente, explicar con claridad quién soy y por qué esas miradas también hacen daño”, apunta Mosquera.

Para ella “todavía existe una falta de reconocimiento, dentro de algunos espacios afroamericanos, hacia los afrolatinos: nuestra presencia, nuestra historia y nuestro aporte a la diáspora africana. He estado en encuentros donde he tenido que recordar que la diáspora incluye a todas las personas afrodescendientes alrededor del mundo, no únicamente a quienes son de EE. UU. o del Caribe”.

Gabriela dice que las redes ayudan a visibilizar la diversidad dentro de la comunidad latina y a abrir conversaciones que antes no se daban.

“Por eso valoro tanto el impacto de la información y las redes: cada vez se nota más reconocimiento de los hombres y mujeres afrolatinos en espacios de diálogo y organización afrodescendiente. Aún queda mucho por hacer, pero siento que vamos avanzando en la dirección correcta”.

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