Impacto

Fe, esfuerzo y gran gastronomía: la batalla de Juana Librado por su negocio en Filadelfia

Juana Librado es natural de Oaxaca y propietaria de Taquería Aztlán. (Foto: Cortesía/Juana Librado)

La dueña de Taquería Aztlán enfrenta una nueva prueba mientras lucha por mantener vivo su sueño.

“¿Por qué me volviste a elegir a mí otra vez este año Señor?”, pregunta Juana Librado, mirando al cielo de Filadelfia.

En sus ojos no hay reproche. Por el contrario, la sonrisa permanece en sus labios. 

Juana es originaria de Oaxaca y propietaria de la Taquería Aztlán en el sur de Filadelfia.

Ella confiesa que su fuerza frente a las adversidades le viene de Cristo y de la hermandad que tiene en Él, junto con los otros miembros de la iglesia. “Ellos oran por mis hijos”, nos dice agradecida. 

Platillo preparado por Juana Librado de Taquería Aztlán. (Foto: Cortesía/Juana Librado)

En su recuento comparte que se considera una guerrera.

“Como inmigrantes somos valientes”, algo que en sus labios suena más que una afirmación, si no como llamado a no dejarse vencer por la situación por la que está atravesando en la actualidad: el propietario del pequeño local donde se ubica su restaurante, no le permite el acceso al mismo hasta que no le pague la totalidad de rentas que Juana adeuda.

“Él dice que comprende mi situación, pero no ha tenido compasión”, se lamenta Juana.

La vida nunca fue fácil para esta mujer que no tiene tiempo para desfallecer y rendirse.

Comparte recuerdos de su dura trayectoria, y escuchándola imaginamos a aquella niña de 13 años trasladada a Puebla lejos de su familia en Oaxaca, a la esposa que llegó a un país con idioma desconocido para después quedar sola a cargo de hijos pequeños y a la madre soltera que cada mañana se levantaba y con su carrito vendía tamales para alimentar a sus pequeños.

Desde su llegada a Filadelfia en 2000, Juana ha padecido todas las situaciones duras que una madre, esposa y empresaria inmigrante puede sufrir: deportación del cabeza de familia, complicaciones con la salud de los hijos y abusos de poder ejercidos por personas sin escrúpulos que se valieron de su desconocimiento del idioma y de un sistema que la hubiera protegido de haber sabido dónde y a quién acudir. 

Pero nada la detuvo.

“Empecé a vender en un parque de fútbol para sostener a mi familia, llevaba comida a la construcción…debo sentirme alegre de estas situaciones que a todos nos pasan”, reflexiona la mujer de lucha.

Cocinar es una actividad que hace a Juana inmensamente feliz. (Foto: Cortesía/Juana Librado)

“Yo siempre he trabajado, hasta cuando mis hijos mayores estaban pequeñitos, yo me iba hasta Camden, Nueva Jersey y vendía tamales”, recuerda orgullosa.

A Juana, su sueño se le hizo realidad cuando en agosto de 2024 abrió su pequeña taquería en la ciudad que ella tanto ama, Filadelfia. Un lugar donde poder recrear la cocina oaxaqueña y poblana en las que es especialista.

Ofrece tlayudas de Oaxaca con mole amarillo de Puebla, por citar algunas de sus especialidades, y le encanta ofrecer a sus clientes sus ricas quesadillas.

Cuando abrió su local, sabía que le tocaría levantar su establecimiento poco a poco. Con lo que no contaba era con que justo recién abierto y mientras se daba a conocer, se iniciaran obras públicas en la calle donde estaba ubicada y durante meses, el acceso de los clientes a su local o a poder estacionarse, fue muy complicado.

Fachada de Taquería Aztlán en el sur de Filadelfia y única fuente de ingresos de Juana. (Foto: Cortesía/ Juana Librado)

“La grúa, el polvo, los conos cerrando la calle…”, recuerda Juana, pero salió adelante una vez más.

“He levantado mi negocio varias veces a lo largo de mi vida”, dice orgullosa.

Sin embargo, la vida la vuelve a poner a prueba: ahora está luchando para poder reabrir su taquería, ya que el dueño del local no le permite usarlo hasta que no le pague la deuda correspondiente a la renta vencida.

Ese negocio es su sueño, pero también su única fuente de ingresos y la de su familia. Si no puede abrir, no puede generar dinero para pagar.

Por esa Juana acaba de lanzar una campaña de recaudación de fondos para evitar el desalojo inminente y el cierre definitivo de su querida taquería.

Los vecinos recuerdan que Juana siempre ha apoyado a la comunidad con gran generosidad, donando frecuentemente su tiempo y comida para eventos locales y que, como pequeña empresa familiar, ha trabajado arduamente para crecer y servir al vecindario.

Ella se siente fuerte y con ganas de pelear para que su sueño continúe.

“Estoy muy orgullosa y me siento ahora más preparada que antes, mi negocio es algo pequeñito, pero bien familiar, y le tengo mucho cariño”.

Taquería Aztlán es uno de los negocios miembros de la Asociación de Empresarios Mexicanos en Filadelfia (organización sin fines de lucro creada en 2022, como respuesta a la crisis de COVID 19), que fueron destacados el pasado mes de agosto en el evento de “Negocio of South Philly” celebrado en el Consulado de México en Filadelfia que cerró la serie  “Discover the Flavors of South Philly” (Descubre los sabores del sur de Filadelfia) y que tuvo como finalidad dirigir la atención, visitas y clientes hacia más de veinte negocios latinos de la Ciudad de Filadelfia.

Tan pronto como Juana consiga el dinero de la renta, acceda a su negocio y reactive la economía familiar, quiere adquirir destreza para manejar con soltura los pedidos de comida también por redes sociales.

“Ahora mis hijos tienen que ayudarme con eso”, nos comparte. 

Esta valiente dueña de pequeño negocio se despide con una sonrisa mientras comenta, “Solo le pido a Dios que me dé fuerza y sabiduría para saber cómo llevar mi negocio”.

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