La carne de res llegó con la conquista de los españoles; ellos la preparaban de varias formas, como la carne salada que se seca al viento frío y le llamaban cecina. De esta manera podían conservarla en sus primeras expediciones a tierras americanas. Nuestros antepasados la preparaban secando la carne con sal y la cocían directamente al fuego. Utilizaban diversos nombres para los cortes, pero no el término bistec, que proviene de un anglicismo para nombrar un beefsteak, que significa trozo de carne de res.
Sin duda la historia del bistec en México está relacionada con Estados Unidos por la invasión del ejército yankee en 1847 cuando se enfrentaron a una cultura gastronómica de salsas picantes, moles y tortillas preparadas con maíz sobre leña, ellos pedían solo un trozo de carne (que se hacía asando una lonja delgada al comal) sin guisos picantes que sin duda se convirtió en el corte de carne más versátil y utilizado en México.
El término bistec es utilizado en varios países de habla hispana, aunque en cada uno se pueden encontrar diferentes cortes de carne, independientemente del corte, el bistec es una de las comidas preferidas de muchas personas en todo el mundo. Se puede preparar a la parrilla, a la plancha, al horno, cocido a fuego lento o en salsa, se puede acompañar con diferentes guarniciones, ensaladas, papas fritas, verduras al vapor o arroz. Hoy nos enfocaremos en una carne elaborada con cerveza, deliciosa y jugosa. ¡A preparar!
INGREDIENTES
1 kilo de diezmillo
1 cebolla morada fileteada
2 jitomates en medias lunas
2 pimientos morrones (amarillo y rojo)
2 chiles poblanos
2 ajos picados finamente
2 chiles serranos (opcional)
1 cerveza de la marca de tu preferencia
Sal, la necesaria
Pimienta molida, la necesaria
PROCEDIMIENTO
Los bistecs se parten por mitad y se salpimentan uno por uno, se colocan en un bold, se agregan la cebolla fileteada, el ajo picado y la cerveza, se mezclan muy bien, se tapan y se dejan marinar por una hora en el refrigerador.
Por otra parte, se asan los chiles poblanos y pimientos, se colocan en una bolsa de plástico para que sea más fácil retirar la piel. Se parten en tiritas y se reservan.
En una sartén con aceite caliente se va dorando la carne por ambos lados y se retira. En la misma sartén se agrega el jitomate con la cebolla, el chile serrano (opcional) y el marinado, cuando suelta el hervor, se regresa la carne y se agregan los chiles poblanos con los pimientos, se deja cocer por 20 minutos aproximadamente a fuego medio hasta que se consuma el líquido y se suavice la carne.
Se sirve con un arroz blanco, frijolitos fritos o una ensalada verde con tortillas de maíz.

