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El 4 de Julio también es nuestra historia

¿Cómo cambia nuestra comprensión de Estados Unidos cuando reconocemos la participación latina en su construcción?

Cuando Estados Unidos celebra su independencia cada 4 de Julio, vale la pena recordar que la historia del país no comenzó únicamente con las trece colonias inglesas. Mucho antes de 1776, exploradores, misioneros y colonos españoles ya recorrían extensas regiones de Norteamérica. De hecho, el español fue el primer idioma europeo hablado en gran parte de lo que hoy es territorio estadounidense, y ciudades como San Agustín, Florida, fundada en 1565, existían siglos antes de que el país se convirtiera en una nación independiente.

La presencia hispana no solo antecede a EE. UU., sino que forma parte de su propia creación. Según destaca el actor y documentalista John Leguizamo, uno 10 mil latinos también participaron en la lucha por la independencia, aunque su contribución ha recibido poca atención en los relatos históricos tradicionales.

Esa historia es precisamente el eje de American Historia: The Untold History of Latinos, la serie documental creada y presentada por Leguizamo para PBS. A lo largo de la producción, el actor recorre distintos momentos de la historia para rescatar héroes y heroínas latinos cuyas contribuciones han sido ignoradas o minimizadas. El proyecto explora desde las civilizaciones precolombinas hasta la actualidad, mostrando cómo los latinos han influido en la formación cultural, económica y política de este país.

Pero también inspiró los movimientos independentistas de América Latina. El éxito de las colonias en 1776 demostró que era posible romper con un imperio y construir una nación soberana, convirtiéndose en un referente para líderes como Simón Bolívar, José de San Martín y Miguel Hidalgo en las luchas que transformaron el continente durante el siglo XIX.

Hoy, esa historia compartida recuerda que las luchas por la independencia en las Américas forman parte de un mismo legado de búsqueda de libertad, representación y justicia.

Un punto clave en la historia hispana de EE. UU., ocurre en el siglo XIX con la expansión territorial. Tras la Guerra Mexicoestadounidense (1846–1848), el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 incorporó a Estados Unidos más de 2.3 millones de km² de territorio que pertenecía a México. Esto incluyó California, Nevada, Utah, Arizona y partes de Colorado, Wyoming, Nuevo México y Texas. Aproximadamente entre 75,000 y 100,000 habitantes mexicanos se convirtieron en ciudadanos estadounidenses de un día para otro, sin moverse de sus hogares. Es decir, una parte fundamental de la población latina no “migró” a EE. UU.: el territorio cambió de soberanía sobre ellos.

En 1898, tras la Guerra Hispano estadounidense, Puerto Rico pasó a ser territorio estadounidense, lo que incorporó otra gran comunidad hispanohablante a la estructura política y cultural del país.

Durante el siglo XX y XXI, la población latina creció principalmente por migración desde México, el Caribe (Cuba, Puerto Rico, República Dominicana) y Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Honduras, entre otros), impulsada por la demanda laboral, la proximidad geográfica y crisis políticas y económicas en la región.

Hoy esa presencia es imposible de ignorar, aproximadamente uno de cada cinco habitantes del país es latino, es el grupo de mayor crecimiento. Se proyecta que para 2060 podría acercarse o superar el 25% de la población.

Su aporte económico alcanza los 4.4 billones de dólares a nivel nacional. En Pensilvania los latinos se han convertido en uno de los principales motores económicos. Según Latino Donor Collaborative, la economía latina del estado generó 36 mil millones de dólares en 2021 y fue responsable de casi una quinta parte del crecimiento económico registrado durante la década anterior.

Por estas razones y muchas más, los latinos no nos vemos como invitados en la celebración de Estados Unidos; somos parte de sus anfitriones. A pesar de las corrientes políticas e ideológicas que buscan minimizar nuestras contribuciones o cuestionar nuestro lugar en la historia nacional, los hechos cuentan una historia diferente. Nuestra presencia ha sido constante desde antes de la fundación del país, y nuestro aporte continúa siendo fundamental para su desarrollo.

Este 4 de julio celebramos nuestro pasado, presente, y futuro.

Esta historia continuara.

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