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¿Estamos ante una guerra civil?

Miembros del FBI investigan el carro en el que una mujer murió tras recibir disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis (EE.UU.). EFE/EPA/CRAIG LASSIG

Dos personas han muerto en Minnesota. Otras han sido golpeadas o han muerto mientras estaban encarceladas por el Departamento de Seguridad Nacional en distintos lugares del país. Arrestan a niños, ciudadanos, personas que se encuentran en el proceso administrativo migratorio correcto y estudiantes en sus escuelas, y están aterrorizando nuestras calles.

Esta Administración de la Casa Blanca ha enviado un enorme ejército de agentes uniformados, indisciplinados y sin la debida formación para aterrorizar a la nación.

Y los republicanos, con la ayuda de algunos demócratas, han financiado el establecimiento de este ejército privado que ataca a los llamados estados azules, mientras ignora a los estados rojos, que presentan mayores niveles de criminalidad que los azules.

Los congresistas y senadores, al igual que el presidente y el vicepresidente, prestan un juramento que les exige proteger a nuestro país de enemigos tanto del exterior como del interior.

Por eso, esos republicanos constitucionalistas de derecha deberían estar exigiendo que se detenga este ejército antimigratorio fuera de control.

Si observáramos cualquier otro país del mundo atravesando este tipo de violencia armada, reconoceríamos este caos y esta agitación como señales de una guerra civil.

En los videos vemos decenas de agentes que marchan por las calles de nuestras ciudades. Vemos que se necesitan estos individuos enmascarados, con rifles largos, para arrestar a una sola persona sospechosa.

A menudo se necesitan entre 5 y 10 de estos hombres y mujeres para arrestar a un trabajador humilde. En el proceso, embisten autos, rompen ventanas y abusan de manifestantes y resistentes pacíficos. Las leyes y la Constitución de esta tierra son arrojadas bajo las ruedas. Y en todos estos abusos de poder, aún no hemos visto a un solo agente sancionado o disciplinado.

A estos agentes se les miente y se les dice que tienen inmunidad total para ser abusivos y usar la fuerza letal.

Muchas organizaciones y comunidades están recopilando datos sobre estos abusos de poder y muchos agentes serán llevados ante los tribunales. Muchos serán declarados culpables y también demandados por daños y perjuicios. Trump no podrá indultarlos si son acusados a nivel local, ni proporcionará fondos ni coordinará equipos legales para protegerlos.

Serán abandonados por Trump y dejarán de ser financiados, mientras sus nombres y rostros aparecen en todos los medios y son repudiados por lo que han hecho.

Nos dijeron que solo estaban arrestando y deportando criminales, traficantes de drogas, asesinos y violadores. En realidad, más del 75% de los detenidos no tienen antecedentes penales. El Gobierno no permite que el Congreso revise los expedientes ni busque los supuestos delitos que, según dicen, cometieron los arrestados.

Ahora parece que, debido a la indignación pública de figuras deportivas, personas de fe, estudiantes, sindicatos y muchos otros, Trump está haciendo cambios en el personal de su programa de deportación. No nos dejemos engañar. Estos llamados nuevos líderes seguirán administrando el mismo programa, con la misma violencia y el mismo abuso contra la gente.

Por eso, muchos exigen que ICE sea desfinanciado. No están haciendo nuestras calles más seguras. Están fomentando la violencia y propagando el miedo, especialmente entre los niños.

Recordemos que este programa se construyó sobre una base de mentiras provenientes de la Casa Blanca. A lo largo de estos últimos 12 meses, hemos seguido viendo mentiras sobre mentiras. Las mentiras más recientes en torno a la muerte de dos personas manifestándose han sido crueles y están llenas de declaraciones más insanas por parte de representantes de MAGA y de quienes administran este programa sangriento y racista.

Mientras tanto, debemos seguir resistiendo y exigir que un interventor especial tome el control del DHS o, si no, que se desfinancie esta parte del presupuesto que les permite dar inicio a estos primeros pasos de una guerra civil.

¡Ya basta… basta ya, deténganse!

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