Corría el año 2023 cuando Félix Moulier recibió el premio a “El Mejor de Camden” (su ciudad natal). No pudo asistir a recogerlo y no pudo escuchar en directo los aplausos del público.
Ese día se encontraba recibiendo capacitación y clases de liderazgo. Porque para Félix, su sueño siempre ha sido servir a su ciudad y a sus habitantes como alcalde y para ello se ha preparado y continúa haciéndolo.
“Amo a Camden y Camden me ama a mí”, confesaba en 2018 para el blog de Stephen Danley, profesor de Rutgers–Camden University. Algo que se puede comprobar siguiendo su trayectoria comunitaria desde su adolescencia: siempre ha estado involucrado con organizaciones locales, desde el Salvation Army Kroc Center hasta el Desfile de San Juan Bautista, pasando por la Junta de Colaboración del Concejo de Distrito de Camden (“District Council Collaborative Board”) o la Asociación de Puertorriqueños en Marcha, por mencionar algunas.
“Tengo un propósito, que es lograr cambios y empoderar a las personas a diario”.
Pero si hay algo que Félix ama más que a su ciudad natal o llegar a ser su alcalde, es a su hija.
Ella ocupa el centro de su universo y como padre, se siente bendecido.
“Para mí, ser papá es la mayor bendición, ya que me permite ofrecer una calidad de vida que yo no tuve durante mi infancia”.
Hasta ahí la historia de este orgulloso puertorriqueño podría coincidir con la de otros muchos padres que aman a sus hijos infinitamente. Pero en su caso, hay algo que lo hace aún más especial: por circunstancias de la vida, Félix afrontó la paternidad solo.
Para él, “ser padre soltero conlleva muchos desafíos adicionales; por ejemplo, hasta hace poco enfrentaba una gran presión económica y, además, la sensación constante de no estar haciendo lo suficiente como padre”.
No solo eso. Ser padre soltero le ha conllevado tener que renunciar por el momento a su gran sueño.
“He pospuesto mi sueño de ocupar un cargo público como alcalde de mi ciudad natal, aunque no he renunciado a él por completo”.
Para Félix, por encima de los sueños “están los valores”, y necesita ese tiempo para enseñárselos a su hija.
Todos sus sacrificios y renuncias se le olvidan al verla y comprobar “la expresión de seguridad que ella muestra al saber que nunca la dejaré sola, el amor incondicional que me brinda y la felicidad que manifiesta cuando está rodeada de familiares y amigos”.
Félix reconoce que “los sueños pueden hacerse realidad, pero no de la forma en que los imaginabas”.
A él, ser padre le ha ayudado como persona. “Ser padre me ha ayudado a crecer, al enseñarme que es aceptable que un hombre sea sensible. Durante mi crianza, eso se consideraba inaceptable tanto para las mujeres como, especialmente, para los hombres de mi familia”.
Su cansancio no le impide después de una jornada agotadora de trabajo, dedicarle tiempo a su niña y a apoyarla en aquellas cosas con las que la pequeña disfruta.
“A mi hija le encanta bailar, así que la inscribí en clases (de baile) y ha destacado notablemente tanto en salsa como en bachata. Ver la expresión de sus ojos es el momento más gratificante de mi vida”.
No obstante, para poder equilibrar sus actividades con sus responsabilidades como padre, Félix ha tenido que dejar de lado o renunciar “a participar en juntas o comités cívicos para centrarme principalmente en mi hija”.
También recuerda a otros padres en su misma situación que no tienen que hacerlo solos.
“Por favor, construye una red de apoyo o comunidad que te ayude y te permita disponer de tiempo para ti mismo, algo que es muy necesario. Ser padre o madre es un desafío; es necesario encontrar tiempo para liberar el estrés y desconectarse de los altos niveles de sobreestimulación”.
Cada día, y especialmente cuando las cosas se ponen difíciles Félix se recuerda a sí mismo “la bendición de tener una hija, considerando que hay otras personas que no pueden tener hijos”.
Para Félix, la paternidad ha supuesto también la oportunidad de hacer las cosas y ser para su hija como su propio padre no pudo ser para él.
“Lo que tengo más presente es que mi padre estuvo ausente debido a sus constantes encarcelamientos, y me prometí a mí mismo, desde muy joven, que yo siempre estaría ahí para mi hija”.
Y lo ha cumplido. ¡Felicidades a todos los papás! Más allá de los regalos, en el Día del Padre honramos la paternidad y reconocemos el esfuerzo, amor, dedicación y papel fundamental de los padres, abuelos y figuras paternas en la familia y la sociedad.
Fue precisamente una hija agradecida, quien creó en Estados Unidos esta festividad para homenajear a su padre, un veterano de guerra que la crio sola junto a sus cinco hermanos tras el fallecimiento de su madre.
Aprovechemos la oportunidad de esta fecha para reflexionar sobre la importancia de la paternidad responsable, y la importancia de dedicar tiempo de calidad que fomente el vínculo afectivo entre padres e hijos.

