Pamela Plata, nacida en la ciudad de México, formó en junio de 2025 el grupo “Danza Tonantzin” motivada por su hija, Nicole, quien ama bailar desde temprana edad. “Mi hija ha sido mi motivación para hacer el grupo porque desde chiquitita es bailarina; tengo videos de ella desde bebé en los que baila y baila”.
El grupo juvenil de “Danza Tonantzin” nació con el propósito de preservar y compartir la riqueza cultural a través del movimiento, la música y el color. “Nuestra misión es más bien un compromiso para difundir la riqueza cultural que nos representa, fortalecer el orgullo de nuestras raíces y transmitir a las nuevas generaciones el aporte y la tradición. En esta vida venimos a disfrutar lo que hacemos y si la alegría se encuentra bailando, pues por qué no dejar que los pies hablen con el corazón y el ritmo del folclor”, puntualizó Pamela.
El nombre Tonantzin proviene del idioma náhuatl y significa “nuestra venerable madre”, y es una figura mitológica de la cultura mexica.
Esta destacada directora conoció el folclor a través de sus participaciones en los bailables de la escuela primaria, que nunca faltan en el calendario escolar. “Después, en la secundaria, tuve educación artística y el maestro nos impartió danza durante 3 años consecutivos, y luego, en la preparatoria, tomé clases de modelaje”, comentó. Precisó que “uno aprende de todo lo que nos van enseñando, con cada maestro, cada clase que tomé, la verdad es que aprendí mucho”. Aún mantiene conexión con sus maestros de baile de entonces.
Años después, gracias al apoyo de sus padres, Pamela cursó cuatro semestres universitarios de la carrera de derecho, pues quería ser abogada. Llegó a Filadelfia en noviembre de 2005 con su hijo de tres años y sus padres: “Soy bien afortunada de tener a mis padres, a mi hermano y a mi familia aquí”.
Sus padres le inculcaron disciplina y la aplica en la enseñanza de los bailables. “Alguna vez escuché: ‘es que mi hijo es bastante inteligente y se aprende rapidísimo las coreografías; él no necesita ir a tantos ensayos.’ Creo que desde ahí estaremos mal. No es que sea o no inteligencia; es disciplina. Los ensayos son una necesidad para todo ejecutante de la danza”.
Comparte que no se ensaya para llegar a una presentación. Se ensaya para aprender, pulir la técnica, mejorar la postura, mantener la condición física y mejorar el rendimiento personal y los trazos en las coreografías.
Entre sus bailables mexicanos favoritos están “El Toro Mambo” de Sinaloa y los de Veracruz, como “La Bruja” y “La Rama”.
El grupo tiene alrededor de 12 niños y de 3 a 4 adultos, así como mamás que quieren participar. Encarga los trajes en México y los padres cubren los gastos. Señala que el grupo de mamás de los niños la apoya mucho, así como otras personas a su lado. Agregó que “siempre he dicho que la unión hace la fuerza y que el apoyo mutuo también hace la fuerza, y todo se puede, echándole ganas, siendo siempre constantes”.
Además del maquillaje artístico, “el proyecto se distingue por el trabajo artesanal que se realiza en conjunto con mi grupo de mamis, quienes participan activamente en la elaboración y el acabado final de los vestuarios”. Un ejemplo destacado son los trajes de catrinas, para los cuales se diseñaron y confeccionaron alas originales, cuidando cada detalle hasta lograr un terminado único y lleno de identidad, explicó la artista.
“Las mamis y yo coordinamos que en nuestro proyecto se elaboren trenzas y tocados artesanales, en un proceso en el que se comparte el conocimiento, se enseña la técnica y se supervisa que cada pieza quede perfectamente realizada. Cada creación recibe un toque especial de folclor mexicano, resaltando la tradición, la creatividad y el trabajo en equipo que caracterizan a este grupo”.
“Danza Tonantzin” ha bailado en eventos comunitarios y participó el 1 de enero en el icónico “The Mummers Parade”, gracias a la invitación del arquitecto Michael Carwile, secretario de “Golden Sunshine”. El Centro Cultural Mexicano invitó al grupo a la celebración de “El Día de Reyes” en el Kimmel Center el 7 de enero.
El grupo “Danza Tonantzin” está abierto a todas las edades y etnias.

