Reconocido en la PA HR387 como “Día de la Independencia de la República Dominicana en Pensilvania”, la Mancomunidad celebró el 27 de febrero cultura, contribuciones e impacto de la comunidad dominicana en el estado. La fecha coincidió con el 182º aniversario de la independencia de República Dominicana de su vecino Haití.
Fue un día de alegría y celebración para los dominicanos (la tercera población hispana más grande de Pensilvania) y que asciende a 165,400 habitantes, distribuidos entre Filadelfia (36,753), Allentown (22,330) y Reading (19,069), además de pueblos y áreas no incorporadas.
Se sienten orgullosos de su herencia.
“Yo no soy haitiano, yo soy dominicano” dijo Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria, refiriéndose al derecho de los dominicanos a tener su propia nación, al igual que los haitianos tenían la suya.
Desde entonces, disputas territoriales, conflictos históricos, diferencias étnicas y culturales –además de compartir la misma isla (La Española) – han marcado las relaciones entre República Dominicana y Haití.

Dos países, una isla
Mientras República Dominicana es una de las economías más prósperas de la región, Haití es el país más pobre del hemisferio occidental.
Esa pobreza hace que –según Naciones Naciones Unidas– una quinta parte de la población haitiana, huya a otros países, buscando una mejor vida, porque además, bandas criminales continúan operando con total impunidad, debido a un Estado incapaz de controlar el territorio.
La cifras de la Oficina Nacional de Estadística dominicana hablan de que alrededor de 500,000 haitianos viven en su territorio, lo que representa el 7.1% de su población total.
Los emigrantes haitianos, no siempre llegan cumpliendo las leyes migratorias de República Dominicana, así como tampoco los dominicanos lo hacen a los países de destino migratorio, pero a lo haitianos parece que les va peor.
Manos Unidas reporta que en República Dominicana subsisten más de un millón de haitianos trabajando con frecuencia en pésimas condiciones en agricultura o construcción.
El gobierno ha declarado que no quiere migrantes haitianos indocumentados y ha reforzado su deportación y fomentado su autodeportación.
Dominicanos en Filadelfia contestan
José Joaquín Fernández Mota, presidente del Instituto Duartiano en Filadelfia considera que la emigración ilegal de haitianos se ha producido porque por mucho tiempo “ha habido personas que se han beneficiado” y culpa a la oligarquía que gobierna en su país.
“Llevaban personas indocumentadas de Haití para una safra (periodo anual de cosecha y procesamiento de la caña de azúcar) pero los dejaban viviendo en bateyes (asentamientos temporales) en los cañaverales”.
El actual presidente de República Dominicana Luis Abinader, ordenó en octubre de 2024 la deportación “masiva” de haitianos indocumentados que residieran en el país para “reducir” el exceso de población migrante. Recientemente prometió deportar al menos 10,000 haitianos semanalmente.
Desnacionalizados y apátridas
Pero¿qué pasa con los documentados? La aplicación de una sentencia de 2013 ha dejado en el limbo a personas nacidas en República Dominicana descendientes de haitianos indocumentados y que tenían la ciudadanía.
El efecto fue una apatridia masiva (personas sin ninguna ciudadanía)
Organismos internacionales reportaron que la decisión dejó a miles de personas:
- sin nacionalidad dominicana
- sin nacionalidad haitiana (pues muchos nunca habían vivido en Haití ni tenían vínculos legales)
- sin posibilidad de obtener documentos básicos
- sin derechos civiles plenos
De 1929 a 2010 se concedió la ciudadanía a todos los nacidos en República Dominicana en virtud de la Constitución Nacional (excepto a hijos de personas en tránsito). Por el “ius soli” (derecho de suelo) en el que una persona adquiere la ciudadanía del país donde nace, independientemente de la ciudadanía de sus padres.
Pero República Dominicana negó este derecho en un intento de disminuir el número de personas haitianas o de origen haitiano en el país: el Tribunal Constitucional de República Dominicana dictó la sentencia 168-13 en septiembre de 2013, por la que los individuos incapaces de demostrar la situación migratoria regular de sus padres podrían ser despojados –incluso retroactivamente– de su ciudadanía dominicana.
La nueva interpretación del tribunal privó retroactivamente de la nacionalidad dominicana a decenas de miles de personas que durante toda su vida habían sido consideradas como tales, estaban registradas como nacionales dominicanos al nacer y poseían documentos de identidad, incluidos pasaportes.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyó que la medida constituyó discriminación estructural contra personas dominicanas percibidas como de origen haitiano.
La CIDH declaró que estas políticas de ciudadanía de la República Dominicana violaban numerosos derechos humanos fundamentales. En su informe Situación de derechos humanos en República Dominicana indicó que “Todas las personas dominicanas de ascendencia haitiana, o aquéllas percibidas como tales, padecen de esta discriminación estructural en todos los aspectos y niveles, que las priva del goce y ejercicio de sus derechos humanos”.
Pero no es percibido así por muchos dominicanos. El gobierno dominicano respondió al comunicado de la CIDH el 6 de febrero de este año reafirmando “su compromiso histórico con la protección de los derechos humanos y, simultáneamente, con el cumplimiento legítimo de su marco legal interno”, algo que contestan algunas voces dominicanas que han inmigrado a su vez, a Estados Unidos.
Haitianos o dominicanos, ni de aquí ni de allá
“El estado dominicano debe tener un régimen de consecuencia”, señala Raymond González, dominicano radicado en Filadelfia quien lidera su podcast Raymond Right Now, donde se refiere a situaciones como la obtención del certificado de nacimiento dominicano de forma fraudulenta.
“…Ha sido un fallo de los gobiernos dominicanos, tú debes como nación cuidar las fronteras”, señala el locutor.
En su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional el Día de la Independencia, Abinader mencionó la crisis estructural de Haití y su impacto en RD. “El país ya cuenta con un muro fronterizo…Ahora vamos a impulsar un verdadero muro económico” añadiendo que “la frontera ya no es un espacio de abandono…es un espacio de soberanía ejercida con responsabilidad”.
Para el ex–diputado Pelegrín Castillo, la solución a los problemas de Haití debe ser en Haití.
Abinader niega que haya racismo en República Dominicana. Igual Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación quien señala que “se ha extendido el sambenito de ‘racista antihaitiano’ a todo aquel que reconoce la gravedad de lo que se califica como ‘un serio problema de seguridad’”.
Los números incómodos
Los dominicanos no son ajenos a discriminación y repatriaciones, como tampoco a las acusaciones de generar problemas e inseguridad en los territorios extranjeros en los que se han asentado. Paradójicamente, mientras hay un fuerte apoyo popular de los dominicanos a la deportación de haitianos indocumentados, argumentando la necesidad de controlar la saturación de servicios públicos, el mercado laboral y la identidad nacional; la diáspora dominicana en EE. UU., no justifica en los mismos términos su actual política migratoria.
Según el Registro Sociodemográfico 2025, 2,874,124 dominicanos residen fuera del país. Estados Unidos encabeza la lista con 2,398,009 dominicanos, de los cuales asciende a un aproximado de 230,000 indocumentados.
España ocupa el segundo lugar con 201,162 residentes dominicanos, aunque contando naturalizados y nacidos en España de origen dominicano, la cifra puede superar los 269,000.
En tercer lugar, se encuentra Italia, con 29,791 dominicanos documentados, pero se ignora los irregulares. Le sigue Chile (22,836), Canadá (22,125), Países Bajos (17,979) y Venezuela (11,399).
Estados Unidos repatrió entre enero y octubre de 2025 a 3,581 dominicanos, de los que el 68.47 % (2,452) fue “por migración ilegal”, según informó la Dirección General de Migración de República Dominicana.
Pero esta es una cantidad pequeña en comparación con los 370,000 haitianos que República Dominicana deportó en 2025, algunos volverán a intentar reingresar al país que más cerca les queda geográficamente, pero del que le separan mucho más que muros de todo tipo.
Esta historia continuará.