La crisis internacional que sacude a Dubái ha tocado de cerca a una familia puertorriqueña radicada en Estados Unidos. Ricardo Rivera vive días de incertidumbre mientras espera el regreso de su hijo Ryan Rivera Cabrera, de 19 años, quien permanece varado en esa ciudad.
Ryan, graduado de la Woodstock Academy y estudiante de la Universidad Northeastern, viajó a Dubái para participar como consejero en la conferencia internacional WEMUN Model United Nations 2026, que reúne a jóvenes interesados en la diplomacia y las relaciones internacionales. Junto a él se encuentra Evan Rhault, también de 19 años y estudiante de la Universidad de Connecticut (UConn). Ambos quedaron varados en la ciudad luego de que su vuelo de regreso programado para el 28 de febrero fuera cancelado debido al deterioro de la situación de seguridad en la región.
Explosiones y refugios
Rivera explica que, aunque su hijo y su compañero se encuentran físicamente bien, la situación que viven es tensa e impredecible. En varias ocasiones han tenido que refugiarse en bunkers y sótanos mientras se escuchan detonaciones en la distancia: “Nosotros hablamos con ellos regularmente. La comunicación ha estado abierta. Ellos están bien físicamente, pero me cuentan que han escuchado explosiones y que en varias ocasiones los han despertado en la noche para que bajen a refugiarse”, relató el padre.
El hotel donde se hospedan ha respondido manteniendo su estadía mientras continúa la emergencia. Sin embargo, Rivera insiste en que la verdadera solución es lograr salir del área del conflicto. “Mi hijo puede escuchar las explosiones y también ver detonaciones a lo lejos. Está en una zona costera, así que todo eso lo están viviendo muy de cerca”, explicó.

Evacuaciones para unos, espera para otros
La situación se volvió aún más difícil cuando comenzó la evacuación de otros participantes de la conferencia. La organización que coordina el evento es de origen italiano y, cuando la situación empeoró, el gobierno de Italia envió un avión para repatriar a sus ciudadanos.
Pero los estudiantes estadounidenses no pudieron abordar ese vuelo: “Literalmente, el domingo el gobierno italiano fue a buscar a todos los participantes que tenían nacionalidad italiana. Se evaluó si ellos dos podían salir con ellos, pero al no ser ciudadanos italianos no pudieron hacerlo”, explicó Rivera.
Desde entonces, las familias han iniciado gestiones con autoridades estadounidenses para lograr su evacuación. Según el padre, han logrado comunicarse con congresistas, senadores y oficinas gubernamentales, pero la respuesta aún no se traduce en un plan concreto: “El Departamento de Estado ha emitido muchos avisos diciendo que los ciudadanos deben salir del área, pero al momento no hay un plan claro para ir a buscarlos”, señaló. Además, han realizado gestiones con autoridades en Puerto Rico a través de la oficina del Comisionado Residente en Washington, pero al no ser residentes de la isla, les informaron que no pueden intervenir directamente en su caso.
Los jóvenes han completado todos los registros requeridos, incluyendo el Smart Traveler Enrollment Program (STEP), y han enviado la documentación solicitada por las autoridades. Aun así, continúan esperando: “Incluso nos han recomendado tratar de conseguir un vuelo privado para que puedan salir del país. Nos han dicho que en este momento no hay planes para ir a Dubái”, añadió.
La angustia de un padre a la distancia
Mientras su hijo intenta encontrar una ruta de salida, Rivera sigue cada noticia con preocupación desde Estados Unidos. En medio de la incertidumbre, la familia intenta mantener la calma y transmitir fortaleza a los jóvenes: “Como padre tienes una mezcla de emociones increíble; pero lo que estamos tratando de hacer es mantenernos positivos y fuertes para que ellos también lo estén”, expresó.
El joven, que estudia premédica y aspira a convertirse en psiquiatra, había viajado a la conferencia precisamente para ofrecer charlas sobre salud mental y liderazgo juvenil: “Le dije que esto también es una experiencia de vida. Él quiere trabajar con adolescentes que han vivido traumas, y esta experiencia le dará una perspectiva que pocos tienen”, comentó su padre.
Mientras tanto, los estudiantes permanecen intentando abordar vuelos que los alejen de la zona del conflicto. Algunos han sido cancelados y otros continúan en espera. Su objetivo es llegar primero a un país neutral y desde allí buscar conexión hacia Estados Unidos.
Mientras tanto, Rivera y su familia mantienen la esperanza de que pronto llegue la noticia que espera escuchar. “Solo queremos saber que están fuera de peligro y de camino a casa”, concluyó.