“Nada para mí”: Dr. José R. Torradas

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ABRIENDO BRECHA Y TENDIENDO PUENTES

ENTREVISTA DE IMPACTO

Este tiempo ha sido un periodo muy emocional para José Ramón, quien ha perdido mucho del crecimiento de su bebé Alma, pero sabe que lo que hace también lo hace por amor a su hija y a su esposa y colega Erica, así como por su familia. Él desea que el pueblo hispano dentro de Filadelfia tenga un soporte médico. “Pensemos en nuestra comunidad. Para mí no quiero nada”, aseguró.

El Dr. José R. Torradas es un médico de emergencias en la zona de Filadelfia, que fundó “Médicos Unidos”, una organización sin fines de lucro creada a partir de la iniciativa de “Unidos Contra COVID”, que ha luchado contra la pandemia desde el 2020, especialmente al servicio de los latinos.

El objetivo de Médicos Unidos es llevar más recursos a las comunidades hispanas, más allá de esta pandemia. “Nosotros estamos aquí para salvar gente, no para polarizarnos, así no funciona. Por eso nosotros cambiamos nuestra organización de “Unidos Contra COVID” a “Médicos Unidos”, y de ahí lanzarnos para informar nada que tenga que ver con COVID-19, porque quiero que el pueblo de Filadelfia tenga múltiples canales de información, educación y soporte por si ellos padecen de problemas médicos sepan a dónde dirigirse y reconocer en ellos algo grave, aunque no lo veamos personalmente, y ayudarles a salvarles la vida”.

VOCACIÓN TEMPRANA

Descendiente de médicos y de profesionales con posdoctorados, el Dr. Torradas decidió ser médico desde pequeño. Con solo cuatro años se recuerda ya con un estetoscopio de juguete, vendando a su osito de peluche. Además, confirmó su vocación al ver la serie de televisión “ER Emergencias”.

LA FAMILIA SU MOTOR

El Dr. José se crio en una zona muy cerca de Longwood Gardens en Kennett Square. Estudió la escuela superior en Delaware y cursó la carrera de medicina en la Universidad de Pensilvania. Aunque ejerció como médico en Nueva York actualmente vive en la zona de New Hope en el condado de Bucks.

Fue criado por sus abuelos españoles, por lo que domina el castellano, algo que le alegra pues así ha podido servir mejor a la comunidad hispana con la que se siente identificado y comprometido.

Sus abuelos Ramón y Patrocinio, María Milagro (“Txiki”) y Joaquín; su padre José María y su madre Miren Koro; han influido mucho en esta conexión con la comunidad hispana e inmigrante. En su casa se acostumbra a comer una combinación de la comida española con la venezolana, ya que, a pesar de que su madre nació en España, se refugiaron en Venezuela, por lo que en su casa se sigue aun la tradición de consumir durante esta época navideña, las hallacas, ponche crema, polvorones, mazapán, y turrón.

Su esposa Erica es medica internista, y para ambos, el regresar a casa después de extenuantes jornadas de trabajo, y ser recibidos por su hija, que está aprendiendo a caminar, y que les extiende los brazos, se ha convertido como un oasis en medio del desierto.

EL MÉDICO DETRÁS DE LA PANDEMIA

En 2019 se empezaba a oír de algunos casos de esta infección, y ya se hablaba en todo el país de una potencial pandemia. “Yo hice mi residencia de medicina en Nueva York, en febrero y marzo mis contactos de allá me empezaban a describir lo que era una catástrofe total, viendo llegar personas en ambulancias, algunas ya muertas, haciendo largas filas. Fue algo espantoso”, comentó el doctor.

Su esposa estaba embarazada de su primogénita. No tenían suficiente equipo de protección en el hospital. “Quienes habíamos trabajado en la medicina americana por años sabíamos que el sistema ha sido pervertido un poco financieramente, y sabíamos que estaríamos con falta de equipo”. La realidad fue brutal porque no sólo faltaba equipo, sino que como médicos profesionales estaban “dando la carne”. Cada día hablaban de lo que faltaba en el hospital, pero los administradores se acercaban y los castigaban. Por lo que pensó en sus prioridades. “Si yo me muero, ¿el hospital va a estar ahí para cuidar a mi familia?, ¡no!”, exclamó.

Fueron meses durísimos y muy oscuros para él, y eso dio la motivación para hacer lo que ahora hace. Estar más cerca del pueblo para comunicar a las personas que lo necesitan, y ayudar no tanto en un hospital, en un lugar bien específico, sino estar disponible en muchos diferentes lugares.

“Este último año y medio de nuestro proyecto ‘Unidos contra Covid’ ha sido de las cosas más positivas que he visto en mi vida”

UNIDOS CONTRA COVID

Con gran vocación social, el Dr. Torradas, fundó “Unidos contra Covid”, una coalición que inició al principio de este año. “Di el salto para entregarme por completo al proyecto y hacer pruebas COVID y promover la vacunación en el área de Filadelfia y condados alrededor”, nos comentó. El médico estuvo reunión tras reunión para conocer a la mayor cantidad de personas posibles para entender mejor y conocer directamente las carencias de la comunidad. Por ejemplo, dijo que, al norte de Filadelfia, existen varias instituciones de renombre donde se pueden dirigir los de la comunidad hispana, que dan muy buen soporte a esa comunidad específica, pero cuando se dirige a Norristown, a Upper Dublin, y otras comunidades circunvecinas, ahí ese soporte no existe, y están a merced de los gobiernos que son diferentes a los de la ciudad.

Iniciaron sin nada y sin nadie. Muchos médicos estaban en hospitales que no los dejan participar en una campaña así, o simplemente con carga de trabajo, o para atender a sus propias vidas, y no tenían tiempo para dar más; sin embargo, encontraron varias personas que sí se sintieron identificados con el proyecto, particularmente de Melissa L. Pluguez-Moldavskiy, enfermera en el Hospital de la Universidad de Cooper en Camden, New Jersey. “Ella y yo fomentamos el interés, encontrando diferentes grupos comunitarios que estaban interesados para hacer eventos. Así iniciamos, de nada, sin ningún tipo de formación profesional en el sentido de organización; sólo teníamos conexiones en varias partes… para traer esos recursos a la comunidad”.

Además, el Dr. Torradas tiene experiencia con los medios pues lleva más de 10 años siendo el portavoz en español de la Organización Profesional de Médicos de Emergencias más grande del país, que es el Colegio Americano de Médicos de Emergencias, donde hacía entrevistas a nivel nacional, y cuando surgió la pandemia, también empezó a dar entrevistas en inglés para CBS y de ahí saltó a varios medios.

LAS MUTACIONES DEL VIRUS Y LAS VACUNAS

Al preguntarle ¿cómo surgían las variantes del virus del COVID-19?, respondió: “El virus original tiene una secuencia genética que es la información que el mismo virus usa para multiplicarse, ya que un virus siempre necesita multiplicarse para sobrevivir. El virus no vive 80 años como un ser humano. Un virus, se multiplica o muere. Con el paso del tiempo, esas multiplicaciones no son perfectas. Si yo me hago un clon de mí mismo, y lo multiplico un millón de veces, el José Torradas que salga (…) puede salir con tres cabezas o cuatro piernas, y no ser la misma persona, aunque sería una variante del original. Así surgen las diferentes variantes”. Ómicron ha resultado una variante muy diferente al original. La vacuna que funciona como una llave, reconoce solo una parte del virus ahora modificado, si esa parte está muy cambiada, es probable que esa llave (vacuna) no lo reconozca tan bien, y saltar las defensas de las personas vacunadas.

“Una nueva variante no significa que sea peor o más letal”

Explica que el número de casos está aumentando y rompiendo récords del año pasado, pero que hay que considerar que, a este punto del 2020, no se estaban haciendo tantas pruebas.

Ahora se tiene mucha más información, mucha más data, pero aún no es posible explicar, en términos generales, si Ómicron va a matar a más personas o va a dejar que más personas terminen en el hospital por ser un virus más letal o no. Aún falta ese tipo de información.

LOS TRATAMIENTOS

Donde él se encuentra trabajando, puede ver cómo se van desarrollando los contagios, en estos centros de atención urgente, saben cuándo requieren la hospitalización y lo que se les tiene que administrar. El doctor nos explicó que la dexametasona que es un esteroide que se ha estado usando ya por mucho tiempo, que las píldoras antivirales como Molnupiravir de la farmacéutica Merck y Paxlovid de Pfizer, se han probado más recientemente, pero no se están administrando en el hospital, ya que esos medicamentos son para la gente infectada que está en casa y que quiere prevenir que empeoren los síntomas; también que, existen los tratamientos con anticuerpos monoclonales, pero algunos no han sido tan eficaces contra la variante Ómicron.

Agrega que hay otros medicamentos que se pueden administrar, y que puedan atacar la comunicación entre los virus, o su mecanismo de multiplicación, o dando soporte al cuerpo inmunológico para defenderse; así que hay diferentes maneras de atacar el virus en el hospital, que son muy diferentes a cómo se trataba hace un año y medio cuando no se sabía casi nada de esta enfermedad.

SEGURO MÉDICO

Ante la problemática que representa que muchos miembros de la comunidad hispana no tengan seguro médico, aconseja algunas páginas de web con recursos gratis para saber qué hacer en casa, y reconocer esas banderas rojas que dicen que es hora de ir al hospital.

En su opinión, esto es un tema que afecta a los hispanos más que a cualquier grupo en este país. En su editorial titulada “¿Quieres vivir más tiempo? Consigue seguro médico”, publicada en Al Dia, explica que los estudios son contundentes, y demuestran que las personas que tienen seguro, en general, viven más tiempo y más saludablemente que las personas que no tienen seguro. Uno de cada cuatro hispanos en este país no tiene seguro. “Como yo lo veo, esta es una cuestión ofensiva de este país, siendo tan poderoso y rico, y nos mentirnos a nosotros mismos, diciendo que no podemos ofrecer seguro médico al pueblo, al menos algo en lo más básico para obtener chequeos elementales… esa medicina no es cara, lo caro es cuando tienes algo serio que acabas en el hospital, como un ataque al corazón. Checarse la presión no es caro, pero se necesita de seguro médico para poder acceder al sistema. Ese es un tema muy importante para mí”, dijo contundente.

¿QUÉ HACER EN CASA?

El Dr. José mencionó que en casa podemos tener un oxímetro que se coloca en el dedo, y mide el porcentaje de oxígeno en la sangre, un número que debe estar lo más cerca posible a 100. Por debajo de 90 es una señal de que debe ir al hospital. Reconocer los síntomas de alarma es muy importante para no atiborrar las salas de emergencias, pero también para acudir cuando realmente sea necesaria.

También nos compartió que, sin duda existen alimentos o remedios caseros que pueden prevenir las infecciones por virus, o atacar los síntomas, sin embargo, no se han probado debidamente, por el costo millonario de hacer ese tipo de estudios médicos. Sin embargo, si hay medidas que han comprobado su utilidad, por ejemplo, los cubrebocas.

“La mascarilla la llevo siempre, en lugares al aire libre me la quito. Me quiero proteger a mí mismo y proteger a los demás. Esa mentalidad en otra persona de la población americana no es tan importante”.

También dijo que, en 2011, en un breve momento murieron 3000 personas en el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, pero las muertes por COVID han sido en silencio, y en privado. Considera que hay gente que hasta que alguien muy cercano a ellos se enferme gravemente o muera, no tomaran en serio la pandemia, ni se vacunaran.

“Sacrificar a alguien cercano a uno para entender me parece un poco egoísta”.

DESINFORMACIÓN

El doctor no trata de forzar a nadie de que haga nada. “Nuestra gente ha sido afectada desproporcionadamente y el acceso al sistema de salud es complicado. No tenemos información a cinco o diez años de cuáles podrían ser las secuelas de la vacuna, pero sí estamos viendo que personas que han tenido COVID-19 ligero, cuando estuvieron infectados tuvieron consecuencias a largo plazo (“long covid”) de tipo neurológico, psiquiátrico, de corazón, de pulmones, en la piel”. Resalta que vieron que la cantidad de muertes bajó en los países donde se aplicó la vacuna, y sin que la gente se convirtiera en zombis, o en otra cosa, según las teorías que se han hecho virales, como el mito del metal que les aplican en el cuerpo.

“La desinformación está matando a personas” pero también entiende que grupos étnicos como los puertorriqueños y los negros, no confíen después de haber sido víctimas de prácticas tan condenables como la esterilización forzada.

Si aún con información dada se sigue pensando igual, si aún no se cree, si no logra cambiar nada, el Dr. Torradas opina que, por lo menos se ha dado la oportunidad de escuchar información en su idioma, con especialistas que entienden su cultura un poco más.

“Yo he sacrificado mis fines de semana, tiempo con mi hija, con mi familia para ir a los pueblos y vacunar a cientos de familias para ayudar e intentar salvarles la vida. Yo no entro como ningún Dios, pero creo que vacuna que yo pueda aplicar es una forma de ayudar a las personas, sin forzar a nadie. Es cierto que aún hay cosas que no sabemos a largo plazo y así lo respondo honestamente ‘tiene razón, no lo sabemos’”, pero precisa que “Estamos en tiempos de guerra y hemos perdido más americanos que en cualquier otro momento en este país”

“Esto toma un sacrificio personal, individual para el bien colectivo, y para mí, eso es el mensaje: Paremos de pensar tanto en nosotros, piensa en tu vecino, piensa en tu familiar que tal vez tenga cáncer, piensa en esa gente que es más vulnerable y haz algo por ellos. Te prometo que te sentirás bien”, expresó.

LOS MÁS VULNERABLES

En los países donde no tienen dinero para hacerse ninguna prueba, no se ven casos grandes porque no se genera información de nada, no se sabe nada a nivel hiperlocal, puede ser un desastre igual pero no se recibe nada de información, considera el Dr. José.

También dijo que el clima es otro factor, en países donde hace calor siempre con más humedad, se tiene menos riesgo que aquellas personas que están aglomeradas en una casa por muchas horas.

“Lo que sabemos es que el virus salta muy fácilmente de persona a persona en lugares donde hay poca ventilación. Así que las familias hispanas de triples generaciones que viven en un espacio pequeño se van a infectar más fácilmente. Se ha visto que el virus puede hasta atacar las células de grasa, y somos un país bastante obeso, siendo un riesgo real. Hay mucha razón en que el mayor número de muertes ocurre en personas mayores, de 65 años o más, donde se vea afectado su propio sistema inmunológico o sus propias defensas”, explicó.

Sobre el por qué a ciertas personas que se vacunan no sienten casi nada, mientras que a otras presentan síntomas mucho más fuertes, y por qué haya quien se vuelve a infectar, o quien no desarrolla la enfermedad, mientras otros mueren, aún no se tienen respuestas claras, pero se cree que es algo genético que eventualmente se identificará.

MI VACUNA FAVORITA

El primero que se vacunó en mi entorno fui yo, yo di ese salto primero. Ante el cuestionamiento de que sí recomendaba alguna vacuna en especial y por qué, respondió: “Yo no puedo recomendar un set de vacunas. Hemos visto que con la vacuna de Moderna contra Ómicron ha sido un poco más eficaz, pero hemos visto que esta vacuna en otros países no se ha probado para ciertos grupos de edad por riesgo a miocarditis y que se han visto menos con la vacuna Pfizer”. Existen un grupo de altísimo riesgo, sin embargo, exhorta a que ellos sean los primeros en recibir las vacunas de refuerzo. Comentó también que la mezcla de vacunas podría brindar una mejor protección que los que no están vacunados.

Torradas también lamenta que detrás de la tragedia por COVID-19 haya otra menos considerada, que es la de los millones de americanos que van a morir por no poder recibir y/o continuar su tratamiento médico. Y ese es un tema del cual la gente no va a hablar tanto, porque no necesariamente van a morir de COVID-19, sino por alguna otra consecuencia.

“Por ejemplo, si tienes un infarto, necesitas que haya para ti un espacio en urgencias, que un cardiólogo te atienda en el tiempo apropiado, que tengas una habitación para ser internado, eso en ciertas partes del país no está ocurriendo porque los brotes son tan altos que ya no hay espacio”, recalcó.

MI DESEO PARA EL 2022

“Me gustaría que aquellos grupos que ya son instituciones en la ciudad colaboren más. Hay tres o cuatro hospitales grandes en Filadelfia, pero sólo el 5% de todos los médicos, son hispanos. No hay un grupo íntegro como el de la dra. Stanford con “Black Doctors COVID-19 Consortium”, dijo.

Personalmente le gustaría ser un médico que no sólo hable del COVID; su interés es traer más información con el propósito se salvar vidas en la comunidad. “Yo no voy a pretender que soy más de lo que soy, pero lo que sí puedo prometer es que mi propio objetivo es ayudar al pueblo, nuestro pueblo”, enfatizó.

“Es importante unirnos y hacer una voz más singular, y no hacer tribus dentro de la comunidad hispana”.

El Dr. José Ramon confía en que después de este invierno la pandemia irá acabando. Realmente piensa que con la llegada de mejor clima estaremos en mejor posición, pero tomará un poco más de esfuerzo en estos meses porque los números van a saltar bastante.

Finalmente, el doctor exaltó la importancia de comunicar la gravedad de atravesar por una pandemia sin ser alarmistas, y exhorta “Tenemos que seguir trabajando. Debemos entrar humildes y pacientes”.

Aquí la entrevista con una de las caras protagónicas en nuestra región durante la pandemia.

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