MILL HALL, Pensilvania. — Una mujer amish y sus seis niños de entre 3 y 11 años murieron en un incendio en una vivienda que se propagó rápidamente tras una explosión que sacudió casas cercanas en una zona rural del centro-norte de Pensilvania, informaron las autoridades.
Los bomberos acudieron la mañana del domingo a un reporte de explosión e incendio en una casa del municipio de Lamar, en el condado Clinton, cerca de Mill Hall, y confirmaron que siete personas estaban atrapadas, pero no pudieron registrar el edificio, envuelto en llamas, indicó la Policía Estatal de Pensilvania en un comunicado.
Los siete fallecieron y la policía los identificó como Sarah Stoltzfus, de 34 años, cuatro hijos varones de 11, 10, 5 y 3 años, y dos hijas de 8 y 6 años.
Un obituario publicado en internet por una funeraria local identificó a Stoltzfus como miembro de la comunidad de la Iglesia Amish del Viejo Orden. Le sobrevive su esposo, David Stoltzfus, indicó.
Un informe policial emitido anteriormente dio la ortografía de su apellido como Stolzfus.
La causa está bajo investigación. Una fuga de propano dentro de la vivienda pudo haber provocado la explosión y el incendio, señaló la policía, al precisar que los tanques de propano exteriores no explotaron y no fueron factores que contribuyeran a la explosión y el incendio.
La vecina Christina Duck contó a WNEP-TV que estaba desayunando cuando comenzó la tragedia.
“Escuché un estruendo y pude sentirlo; me levanté y miré por la ventana y podía ver las llamas a través de las ventanas; salí corriendo afuera y, en menos de un minuto, toda la casa estaba completamente envuelta”, relató Duck. La familia se mudó hace un par de meses, comentó Duck, y añadió que a menudo veía a los niños afuera jugando.
Para cuando llegaron los bomberos, “no había forma de salvar esa casa, se prendió tan rápido”, dijo.
WNEP-TV mostró un video de lo que dijo eran miembros de la comunidad amish llegando al lugar para ayudar con la limpieza y rendir homenaje.
Los amish priorizan su profunda fe cristiana y la vida familiar, y rechazan muchas comodidades modernas. Visten ropa tradicional y usan caballos y carruajes para gran parte de su transporte. A menudo hablan un dialecto alemán conocido como “Pennsylvania Dutch”.

