Impacto

Parker llevó su propuesta de presupuesto a la comunidad latina del norte de Filadelfia

La alcaldesa Cherelle Parker saluda con entusiasmo a los residentes que asistieron a la presentación del presupuesto 2027. (Foto: Aleida García)

Taller Puertorriqueño, ubicado en el 2600 de North 5th Street, es el corazón cultural del Barrio, que fue fundado por artistas locales en la década de 1970 y, hasta hoy, es un espacio vital del vecindario. Su moderno y atractivo edificio alberga una sala de exposiciones, una librería, oficinas y un amplio auditorio diseñado para talleres, simposios y reuniones comunitarias.

Llegué al amplio estacionamiento detrás de Taller al caer la tarde y entré por las grandes puertas de vidrio, que reflejaban los colores del atardecer —amarillos brillantes, naranjas cálidos y rojos profundos—, hacia el vestíbulo principal.

Representantes comunitarios de los departamentos de Policía y Bomberos de Filadelfia estaban listos para recibir a los asistentes. El auditorio ya estaba lleno. El público desbordado se extendía hacia el vestíbulo, donde las personas se acomodaban frente a una gran pantalla para ver en vivo la presentación de la alcaldesa Cherelle Parker sobre el presupuesto propuesto de la ciudad para el año fiscal 2027, el cual será sometido a votación en septiembre de 2026.

Dentro del auditorio, filas de oficinas municipales y organizaciones comunitarias rodeaban el espacio, ofreciendo información sobre programas disponibles en la ciudad. Para este vecindario predominantemente puertorriqueño, muchos coincidían en que se trataba de una noche sin precedentes.

Wilfredo Pedraza, padre de familia del vecindario, resumió la razón de su asistencia:
No sé qué contiene el presupuesto, pero quiero saber cómo se están utilizando nuestros impuestos, y agradezco este esfuerzo”, dijo. Sus palabras reflejaban el sentir de una comunidad que con frecuencia ha sido mencionada, pero no siempre escuchada.

La concejala del Distrito 7, Quetcy Lozada, habla a los residentes durante la reunión presupuestaria One Philly, One Future de la alcaldesa Parker. (Foto: Aleida García)

La concejala del Distrito 7, Quetcy Lozada, estaba sentada al frente, mientras comisionados y jefes de los distintos departamentos de la ciudad se encontraban en el escenario, bajo un gran letrero neón en tonos azul, amarillo y verde que leía: “One Philly, One Future.” Su presencia enviaba un mensaje claro: el liderazgo también estaba dispuesto a acercarse a los barrios.

La alcaldesa Parker entró vestida con un llamativo traje amarillo —un color intencional que ya es parte de su estilo, reflejo de la energía que aporta a cada espacio. No se dirigió de inmediato al podio. En cambio, recorrió lentamente el auditorio, fila por fila, deteniéndose a estrechar manos, inclinarse para escuchar y cruzar algunas palabras. Ver y ser vista.

La alcaldesa suele vestir colores vibrantes que reflejan su actitud positiva, y esa conexión con la gente fue evidente en el recinto. Activistas comunitarios de larga trayectoria afirmaron no recordar haber visto algo similar por parte de un alcalde.

El reverendo Dr. Roberto Luis Lugo lo expresó con claridad: “Esto es nuevo. Esta alcaldesa está haciendo cosas nuevas.”

Miguel Concepción, miembro de la junta comunitaria, subrayó la urgencia de la participación:
“Los residentes tienen que asistir a estas reuniones porque tenemos que escuchar y también hacer escuchar nuestras preocupaciones”, dijo. “Tenemos que mantener nuestras comunidades donde están. Nos están desplazando hacia el noreste en busca de alquileres más bajos, pero eso rompe la cohesión de la comunidad.”

La vivienda dominó gran parte de la conversación. Nayda Cintrón, líder comunitaria de larga trayectoria, le dio un rostro humano al problema:
“Debe haber más vivienda asequible para familias que trabajan dos o tres empleos solo para sobrevivir”, señaló. “Quizás el esposo trabaja en construcción y la esposa en WAWA. ¿Cómo pueden pagar viviendas nuevas que cuestan entre $258,000 y $600,000?”

Jennifer Rodríguez, de la Cámara de Comercio Hispana, expresó preocupaciones desde el sector empresarial: “Las empresas en Filadelfia están muy preocupadas por los cambios al impuesto BIRT”, afirmó. “También tenemos preguntas sobre cómo se están utilizando los fondos del impuesto a las bebidas azucaradas, y el impuesto propuesto a servicios de transporte nos preocupa, porque muchos negocios dependen de Uber y Lyft para atraer clientes.”

Materiales informativos resumían las prioridades del presupuesto en áreas como oportunidad económica, educación y vivienda, aunque la presentación tardó cerca de 45 minutos en entrar en detalles.

Uno de los programas a los que se ha comprometido es el embellecimiento de la ciudad. Citó un estudio de la Universidad de Pensilvania que demuestra una relación directa entre la rehabilitación de lotes vacantes y la reducción del crimen, un pilar fundamental de su iniciativa Clean and Green. El aplauso constante y entusiasta fue señal de que había conectado con el público.

Al salir, conocí a Alfred Gaddy, quien creció a la vuelta de la esquina, cerca de la intersección de la calle 8 y Huntingdon, y ha sido testigo de la evolución del vecindario durante más de sesenta años. Le pregunté qué pensaba de la velada. Miró sus manos gastadas, levantó la vista y respondió: “Yo no creo en la política. Creo en el progreso.”

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