Impacto

Gente de Venezuela responde a inquietudes de la diáspora venezolana en la región de Filadelfia ante la tragedia que vive su país

Voluntarios trabajan en la remoción de escombros de los edificios Mision Vivienda OPPE luego del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 ocurrido el pasado 24 de Junio, este martes en La Guaira (Venezuela). (Foto: EFE/Xaume Olleros)

Apoyo a Venezuela Gente de Venezuela respondió a las preguntas enviadas por la redacción de Impacto, las cuales reflejan las inquietudes de la comunidad venezolana en el área de Filadelfia, destacando sus esfuerzos para canalizar ayuda humanitaria, acompañar a la diáspora y fortalecer redes de apoyo frente a la emergencia que atraviesa el país.

¿Qué tipo de apoyo están brindando actualmente a las comunidades venezolanas?

Desde GENTE DE VENEZUELA, nuestro principal apoyo es servir como puente entre la diáspora y las comunidades afectadas en Venezuela. Estamos acompañando emocionalmente a nuestra comunidad, informando de manera responsable, articulando redes de solidaridad y trabajando para canalizar ayuda de forma organizada, transparente y segura, especialmente en áreas como insumos médicos, apoyo psicosocial, orientación comunitaria y conexión con aliados humanitarios. Como parte de esta labor, realizamos una misa en solidaridad con las víctimas para reunir a la comunidad y una jornada de recolección de insumos médicos enviados a GEM con el apoyo, libre de costos, de Macías International Shipping y La Bodega Venezolana.

¿Cuáles son las necesidades más urgentes que han identificado en Venezuela?

Las necesidades más urgentes son atención médica, medicamentos, agua potable, alimentos, refugio temporal, artículos de higiene, apoyo emocional y protección para niños, adultos mayores y familias que perdieron sus viviendas o medios de vida. También es fundamental apoyar a los rescatistas, personal médico y voluntarios que están en primera línea.

¿Cuáles son los mayores desafíos para reconstruir el país?

El mayor desafío es que esta tragedia ocurre sobre una crisis estructural previa. Reconstruir no significa solamente levantar paredes; significa recuperar servicios básicos, fortalecer hospitales, reparar escuelas, reconstruir viviendas seguras, garantizar transparencia en la ayuda y devolverle confianza a la gente. Venezuela necesita una reconstrucción física, social, emocional e institucional.

¿Qué áreas consideran prioritarias: salud, educación, economía, infraestructura o derechos humanos?

Todas son importantes, pero en este momento la prioridad inmediata es salud, agua, saneamiento, refugio y protección. Luego, la recuperación debe avanzar hacia infraestructura segura, reapertura de escuelas, recuperación económica local y defensa de los derechos humanos. No puede haber reconstrucción verdadera si las personas no tienen acceso digno a salud, vivienda, educación, seguridad y oportunidades.

¿Cómo puede la diáspora venezolana contribuir a la recuperación nacional?

La diáspora puede contribuir organizándose, donando de forma responsable, verificando los canales de ayuda, apoyando campañas confiables, conectando organizaciones, levantando la voz ante instituciones locales e internacionales y acompañando emocionalmente a sus familias. También puede aportar conocimiento profesional: médicos, ingenieros, educadores, terapeutas, comunicadores, empresarios y líderes comunitarios tienen mucho que ofrecer en esta etapa. Además, estamos promoviendo un espacio de apoyo para la salud mental a través de un Instagram Live titulado “Con el hogar aquí y el corazón allá: Validando y procesando lo que sentimos los venezolanos”, que se llevará a cabo el sábado 11 de julio a las 10:30 AM. Esta sesión, moderada por Harianned Chaurel y con la participación de la especialista Alicia Sewald-Cisneros (LPC, CCTP, fundadora y directora ejecutiva de la fundación Ayúdate), ofrecerá herramientas para validar lo que sentimos los venezolanos al estar lejos de casa tras el doble terremoto del 24 de junio.

¿Qué logros concretos han alcanzado hasta ahora?

Hemos logrado activar a la comunidad venezolana en el exterior, crear conciencia sobre la magnitud de la tragedia, promover mensajes de solidaridad, orientar a personas que desean ayudar y comenzar a articular esfuerzos con voluntarios, aliados y organizaciones. Nuestro logro más importante ha sido transformar el dolor en acción organizada, evitando la improvisación y promoviendo una ayuda más responsable.

¿Hay alguna historia de éxito que ejemplifique el impacto de su trabajo?

Sí. Una de las historias que más nos inspira es ver cómo venezolanos que quizás no se conocían comenzaron a unirse para preguntar cómo ayudar, qué donar, a quién contactar y cómo hacerlo bien. Esa reacción demuestra que la diáspora no está desconectada del país: sigue sintiendo, sigue respondiendo y sigue siendo parte activa de Venezuela. Cada persona que decide ayudar con responsabilidad es una historia de esperanza.

¿Qué mensaje le darían a los venezolanos dentro y fuera del país?

A los venezolanos dentro del país les decimos: no están solos. Desde afuera los sentimos, los acompañamos y estamos trabajando para que la solidaridad llegue de la mejor manera posible. A los venezolanos en el exterior les decimos: este es el momento de unirnos, actuar con empatía, verificar antes de compartir o donar, y recordar que la distancia no nos quita responsabilidad ni amor por nuestra gente.

¿Qué se necesita para acelerar la recuperación y el desarrollo de Venezuela?

Se necesita coordinación, transparencia, ayuda humanitaria efectiva, inversión en infraestructura segura, fortalecimiento del sistema de salud, apoyo internacional, participación de la sociedad civil y una visión de país a largo plazo. La recuperación no puede depender solo de la emergencia; debe convertirse en un plan serio para reconstruir comunidades más seguras, más preparadas y más dignas.

¿Qué les da esperanza sobre el futuro del país?

Nos da esperanza la fuerza de la gente venezolana. Nos da esperanza ver a rescatistas, médicos, voluntarios, vecinos y familias ayudándose en medio del dolor. Nos da esperanza la diáspora, que sigue conectada con su país y dispuesta a aportar. Venezuela ha sufrido mucho, pero también ha demostrado una capacidad inmensa de levantarse. Esa solidaridad, dentro y fuera del país, es la base para reconstruir el futuro.

Las organizaciones venezolanas se han unido para en conjunto apoyar esta recaudación de fondos.

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