En un momento de tensiones entre los gobiernos de Madrid y México por la polémica histórica en torno a la figura de Hernán Cortés, y que como respuesta al “homenaje” y a las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso —quien incluso tuvo que interrumpir su accidentada visita al país azteca—, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum presentó un edicto del rey Carlos I, fechado en 1548, en el que se hace referencia a las atrocidades atribuidas al conquistador.
En ese contexto, las heridas del pasado que no se quieren validar, encontraron una expresión distinta y profundamente simbólica en Filadelfia: el arte.
Priscilla Herreid, directora artística del ensamble Pifarro, encontró en línea a Francisco Javier Hernández Carbajal, conocido como Brujo de la Mancha, cofundador y director ejecutivo de Ollin Yoliztli Calmecac, una organización dedicada a preservar la cultura prehispánica de México. Como resultado de esta colaboración, durante la presentación de Águila e Imperio en el Teatro Esperanza el 8 de mayo, Brujo coordinó la participación de nueve danzantes que ofrecieron cantos y danzas aztecas en un evento que resultó tanto sugestivo como exitoso.
Las cuatro intervenciones de Ollin Yoliztli Calmecac incluyeron cantos en náhuatl —la lengua indígena más hablada en México—, acompañados por música de tambor, flautas, sonajas y silbatos, integrados con la danza. El repertorio incluyó piezas como “Fuego”, “Xipe Tótec”, “Tonantzin” y “Mayahuel”, evocando la cosmovisión y espiritualidad del México prehispánico.
La soprano Estelí Gómez, nacida en California de madre nicaragüense y padre mexicano, comentó sobre la fusión entre las tradiciones prehispánicas y la música interpretada por Pifarro:
“Sentí una gran emoción y orgullo latino al ver el poder de las mujeres en cada generación como músicos y danzantes”.
Por su parte, la soprano estadounidense-uruguaya Nell Snaidas, quien conoció la danza azteca desde joven en un festival, expresó su entusiasmo:
“Fue una experiencia muy especial ver a los danzantes con sus atuendos de gala y escuchar su música. Se sintió como un viaje a través del tiempo, combinando la música de los siglos XVI y XVII en la que nos especializamos”.
Snaidas agregó:
“Al presenciar su danza y su música, con las semillas atadas a los tobillos que funcionan como una percusión adicional, me sentí envuelta en un sonido que parecía existir en muchos siglos al mismo tiempo”.
La artista también destacó cómo esta experiencia le permitió reflexionar sobre la conexión entre los ritmos de la danza indígena y la evolución de la música interpretada por el ensamble Pifarro, subrayando la influencia de estos elementos en las estructuras musicales.
Al finalizar la presentación, se llevó a cabo una sesión de preguntas y respuestas moderada por Daniel de Jesús, director musical de Artistas Músicos Latinoamericanos con sede en Esperanza. En el diálogo participaron Priscilla Herreid, Gaspar Hernández, Brujo de la Mancha y Laura Moratín.
Ollin Yoliztli Calmecac, organización sin fines de lucro fundada en 2003, tiene como misión investigar, preservar y promover la cultura Mexicáyotl —término náhuatl que alude a la esencia de lo mexicano previa a la llegada de los conquistadores españoles en 1519—. Su nombre significa “Escuela de la sangre que se mueve en el corazón”.

