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Autoridades vigilan brote de parásito intestinal que aumentan también en Pensilvania

(Foto: Ilustrativa/Sora Shimazaki/Pexels)

Las autoridades de salud de Estados Unidos continúan investigando un brote de ciclosporiasis, una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que ha enfermado a cientos de personas en varios estados y ha puesto en alerta a los departamentos de salud, incluido el de Pensilvania.

A finales de la semana pasada, en Pensilvania se habian confirmado 28 casos en lo que va de 2026, de los cuales al menos 14 se concentran en el sureste del estado. Para comparación, durante todo 2025 se registraron 40 casos y en 2024 fueron 87.

La ciclosporiasis es una enfermedad gastrointestinal que suele aparecer con mayor frecuencia durante la primavera y el verano. La temporada de mayor incidencia se extiende del 1 de mayo al 31 de agosto, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El parásito se transmite principalmente a través de alimentos o agua contaminados. En brotes anteriores se ha relacionado con productos frescos como cilantro, albahaca, frambuesas, guisantes y mezclas de ensaladas. Sin embargo, los investigadores todavía no han identificado el alimento responsable del brote actual, por lo que no se ha emitido ningún retiro de productos del mercado.

Uno de los principales desafíos para las autoridades es que la infección puede tardar aproximadamente una semana en manifestarse, lo que dificulta rastrear con precisión el alimento consumido por las personas afectadas. Además, la enfermedad suele estar subdiagnosticada porque no todas las pruebas para intoxicaciones alimentarias detectan este parásito.

Los síntomas más comunes incluyen diarrea acuosa, que en algunos casos ha sido descrita como “explosiva”, pérdida de apetito, cólicos abdominales, hinchazón, gases, náuseas, fatiga y pérdida de peso. Algunas personas también presentan fiebre leve o vómitos. Sin tratamiento, la enfermedad puede durar semanas e incluso más de un mes, con síntomas que aparecen y desaparecen.

Aunque generalmente no es una enfermedad mortal, los expertos advierten que la deshidratación causada por la diarrea frecuente puede representar un riesgo para niños pequeños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados. Hasta el momento no se han reportado muertes relacionadas con este brote.

El tratamiento habitual consiste en un antibiótico conocido como trimetoprim-sulfametoxazol, acompañado de reposo e hidratación adecuada.

Las autoridades recomiendan a los residentes consultar a un médico si presentan diarrea persistente durante varios días. También aconsejan lavar cuidadosamente frutas y verduras frescas antes de consumirlas, aunque reconocen que el lavado no siempre elimina completamente el riesgo de infección. Como medida adicional, algunos expertos sugieren comprar lechugas enteras en lugar de mezclas empacadas y cocinar los vegetales cuando sea posible.

Los CDC y los departamentos estatales de salud continúan investigando el origen del brote mientras monitorean el aumento de casos en todo el país.

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