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Un sistema desfinanciado y el por qué las escuelas de Filadelfia están pagando el precio

An Israeli Air Force F-15 fighter jet flies over central Israel, 31 March 2026. (Photo: EFE/ABIR SULTAN/Archivo)

El Distrito Escolar de Filadelfia propone cerrar entre 18 y 20 escuelas en el año académico 2027-2028, como parte de un plan maestro de 10 años con un presupuesto de 2.800 millones de dólares. La propuesta cita 70.000 plazas vacantes, las malas condiciones de los edificios y las restricciones presupuestarias como las razones detrás de los numerosos cierres, traslados y despidos. El distrito planea modernizar 159 escuelas, y los cierres afectarán a miles de estudiantes. Los cambios repercutirán en los barrios más pobres, pero esto no es algo nuevo. Los gobiernos han pospuesto estas decisiones durante décadas. La educación no ha sido una prioridad en la mayoría de las administraciones. Podemos recordar cuando la ciudad perdió el control sobre el distrito. No es solo la ciudad o el estado que han fallado en resolver los problemas educacionales–la administración Trump pretende cerrar el Departamento de Educación y ha generado aún más problemas presupuestarios para los estados y las ciudades. Las generaciones futuras sufrirán los efectos de decisiones que prefieren comprar más armas y construir aviones más grandes y veloces, mientras se les niegan fondos a nuestras instituciones educativas. Tengamos presente que los gobiernos totalitarios siempre prefieren una ciudadanía sin educación.

Cuando el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, anunció que el estado ya no exigiría un título universitario para las nuevas contrataciones, le dimos aprobación. Estamos seguros de que Shapiro comprende el valor de una buena educación básica y percibe la necesidad de hacer reformas. Muchos estudiantes asisten a clases en edificios en ruinas y aulas abarrotadas. No hay soluciones sencillas. Nuestros líderes deben buscar el modo de mejorar la situación. Despedir a maestros podría aliviar el presupuesto, pero desincentivará a otros a dedicarse a esta profesión. Sabemos que muchas escuelas —especialmente en las zonas empobrecidas de este país— no están dotando a nuestros niños de las herramientas más básicas por la falta de fondos. El gobierno federal tiene otras prioridades; por consiguiente, recae en los gobiernos estatales y municipales la responsabilidad de idear soluciones que, inevitablemente, exigirán sacrificios. Debemos proporcionar entornos seguros y productivos para nuestros niños, pues ellos representan el futuro.

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