El 10 de mayo debería sentirse lleno de alegría, pero este Día de las Madres llega marcado por la angustia para muchas familias latinas. No puedo dejar de pensar en tantas madres latinas que hoy viven con miedo de ser separadas de sus hijos por las deportaciones. Tampoco en aquellas que enfrentan la angustia de una crisis de salud física y mental en sus familias o que lidian con el estrés de las cuentas sin pagar y de cómo mantener a nuestros hogares a flote.
Ser mamá siempre ha significado proteger, cuidar y sostener a la familia aun en los momentos más difíciles. Y este año, muchas madres sienten que las amenazas vienen de todas partes al mismo tiempo. Del miedo, de la incertidumbre económica y también de una crisis climática que no se puede ignorar, porque se siente en el hogar, en la salud y en los gastos diarios.
En Desde La Raíz, Dolores Huerta lo dijo de una forma muy poderosa: el cambio empieza en nuestras familias y en nuestras comunidades. Ella recordó que las mujeres son las cuidadoras del mundo. Sus palabras llegan en un momento en el que tantas madres están haciendo exactamente eso, tratando de proteger a sus hijos en medio de un futuro que se siente cada vez más inestable.
La contaminación y el calentamiento global no son problemas lejanos. En muchas comunidades latinas, las familias viven cerca de autopistas, fábricas o zonas industriales donde el aire es más tóxico y los niños tienen mayores tasas de asma y enfermedades respiratorias. Cuando una madre lleva a su hijo al médico por problemas respiratorios, la contaminación deja de ser un debate político y se convierte en una preocupación de todos los días.
Al mismo tiempo, las familias siguen enfrentando el aumento en los costos de energía. Mientras las grandes compañías petroleras obtienen ganancias millonarias, muchas familias tienen que decidir entre pagar la electricidad, llenar el tanque de gasolina o cubrir otros gastos básicos. Cada ola de calor también significa facturas más altas porque muchas familias no tienen otra opción que usar más aire acondicionado para proteger a sus hijos y adultos mayores.
Lo frustrante es que existen soluciones más económicas y más limpias que podrían aliviar parte de esta presión. La expansión de energías renovables como la solar y la eólica ha demostrado que es posible producir energía más barata y estable, reduciendo nuestra dependencia de los combustibles fósiles cuyos precios suben cada vez que hay una crisis internacional o decisiones políticas que favorecen a las petroleras.
Pero como también advirtió Dolores Huerta, no podemos esperar que el cambio venga solamente desde arriba. Las comunidades latinas siempre hemos sabido organizarnos, apoyarnos y luchar por nuestras familias cuando las instituciones nos fallan. Esa fuerza sigue siendo necesaria hoy, especialmente cuando vemos políticas que continúan poniendo en riesgo nuestra salud y nuestro futuro.
Este Día de las Madres también puede ser un momento para reconocer la enorme carga que muchas mujeres están sosteniendo en silencio. Las madres latinas no solo cuidan a sus hijos. También cuidan comunidades enteras, enfrentan sistemas injustos y siguen encontrando maneras de sacar adelante a sus hogares aun cuando todo parece más incierto.
Entre flores, llamadas y abrazos, preguntémonos qué tipo de futuro queremos dejarles a nuestros hijos. Porque proteger a nuestras familias también significa exigir comunidades más seguras, aire más limpio y políticas que pongan la salud y el bienestar de todos por encima de las ganancias de industrias millonarias.
*Antonieta Cádiz es la directora ejecutiva de Climate Power En Acción. Anteriormente, trabajó como corresponsal nacional para La Opinión y fue escritora política nacional para Univisión.

