Icono del sitio Impacto

Quisieron sabotearlo, pero el Conejo saltó más alto

Vista del público durante el concierto del cantante puertorriqueño Bad Bunny en su actuación en el descanso del Super Bowl en Santa Clara, California, Estados Unidos. (Foto: EFE/Acoustyle)

La edición número 60 del Super Bowl contó con la participación de los Seattle Seahawks y los New England Patriots, partido que Seattle ganó con un marcador de 29–13.
Y luego estuvo el espectáculo del medio tiempo con Bad Bunny.

“No tienen ni siquiera que aprender español. Mejor que aprendan a bailar”, dijo. “No hay mejor baile que el que nace del corazón”. Bad Bunny, Benito Antonio Martínez Ocasio.

Originalmente, ante las críticas por cantar en español, dijo que tenían cuatro meses para aprender español, y luego más tarde dijo lo anterior sobre el baile.

La música y el baile han sido formas internacionales de comunicación.

Bunny ha dicho: “El inglés no fue mi primer idioma, pero está bien; tampoco es el primer idioma de Estados Unidos”.

Este año fue interesante, ya que la Casa Blanca, MAGA, Turning Point USA y otros presionaron a la NFL para cancelar a Bad Bunny. Cuando esto fracasó, la ejecutiva de Turning Point, Erica Kirk, viuda de Charlie Kirk, decidió organizar un espectáculo alternativo de medio tiempo y afirmó en más de una ocasión que su show superaría en audiencia al del medio tiempo de la NFL.

La producción de Turning Point alcanzó entre 4 y 7 millones, mientras que el del “conejo bueno” llegó: 128.2M, según las más recientes cifras oficiales, pero tal vez no se haya considerado el aumento significativo de personas que lo vieron en grupo.

La presentación comenzó con un joven diciendo: “qué rico es ser latino”.

Bad Bunny produjo un espectáculo de primera clase, abriendo en un campo de caña de azúcar. Bunny lleva un balón de fútbol americano con la frase impresa “TOGETHER WE ARE AMERICA”. Visita un campo de caña con hombres y mujeres trabajando, un puesto de melones, hombres jugando dominó, un salón de uñas y, sí, el puesto de Villa Tacos de Highland, California, con el fundador Víctor Villa.

Reconoció no solo a los trabajadores y a sus duras condiciones laborales, si no que visibilizó el problema de electricidad que ha sufrido gran parte de Puerto Rico en los últimos años. Nos dio un rápido y maravilloso recorrido por la vida puertorriqueña.

Y pudimos ver cómo se realizaba una boda real.

Hubo una buena presencia de niños y de latinos mayores, lo cual habla de la unidad de la familia.

De hecho, en un gesto muy emotivo, Bunny le entregó su premio Grammy a Lincoln Fox, un actor infantil de ascendencia argentina y egipcia, que iba vestido de acuerdo a una foto del mismo Bad Bunny cuando tenía esa edad.

Los bailarines fueron mágicos y maravillosos, y daban ganas de estar allí y bailar con ellos. La música y las palabras de Bunny fueron un tsunami de amor.

Este súper evento tuvo lugar en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California. Incluyó a Ricky Martin y Lady Gaga, además de una maravillosa sección femenina de violines del Mariachi Divas de Cindy Shea.

Tuve el placer absoluto de ver este gran partido de fútbol americano entre dos equipos fuertes en un patio en Magdalena de Kino, México, transmitido por Azteca Televisión junto a mis queridos amigos. Fue bueno ver tantos anuncios en español, incluso a Shaquille O’Neal promocionando hamburguesas con pan Bimbo. Su español no estaba mal, aunque era muy limitado. El poder adquisitivo latino está en el radar de todas las grandes corporaciones.

La traducción simultánea realizada por Azteca fue buena y precisa, y llegó a los latinos de las Américas y, estoy seguro, fue muy apreciada, especialmente durante la ceremonia de premiación.

Y cabe destacar que seis latinos se uniformaron y jugaron en este juego tan importante.

Por supuesto, a medida que avanzaba el partido, nos sentamos a animar a nuestros equipos, comiendo tacos, carne asada, guacamole, frijoles refritos y algunas excelentes salsas picantes, cebollas asadas y tortillas.

El dueño de los New England Patriots y su esposa, Dana, quienes son firmes seguidores de Trump, mostraban rostros amargos mientras su equipo iba perdiendo. Además, tuvieron que estar allí durante tres horas y luego presenciar a Bad Bunny. Trump no asistió porque, como muchos sospechaban, habría sido abucheado ruidosamente.

Los puertorriqueños, los latinos y Estados Unidos deberían sentirse orgullosos de este artista espiritual.

En la enorme pantalla de un extremo del estadio se podía leer: “lo único más fuerte que el odio es el amor”.

Abrió el espectáculo llevando un balón de fútbol americano y lo cerró llevando ese mismo balón, gritando “God bless America”, con un desfile de bailarines portando las banderas de todos los países de América.

“Y al final, remató la jugada diciendo: ‘Seguimos aquí.

Salir de la versión móvil