Estados Unidos nació aquí mismo, en Filadelfia. El 4 de julio de 1776, dentro de los muros de ladrillo rojo del Independence Hall, en la calle Chestnut, 13 colonias declararon su independencia de Inglaterra y comenzó una nueva nación con un nuevo gobierno. Pero la famosa promesa hecha ese día, que afirmaba que “todos los hombres son creados iguales”, no incluía a todas las personas.
Antes de celebrar 250 años de historia, debemos contar la historia completa. Mucho antes de que llegaran los colonos, los pueblos indígenas vivían en estas tierras. Pescaban en estos ríos, cultivaban estos campos y criaban a sus hijos aquí. A medida que Inglaterra establecía sus 13 colonias a lo largo de la costa atlántica, las familias indígenas fueron desplazadas, asesinadas y empujadas cada vez más hacia el oeste.
Los colonos llegaron en busca de libertad religiosa y de la esperanza de una vida mejor, una esperanza que muchas familias inmigrantes todavía llevan consigo hoy. En el siglo XVII, cuando los asentamientos apenas comenzaban, se consideraban súbditos británicos leales al rey. Pero para la década de 1770 algo había cambiado. Los colonos empezaron a sentirse más ligados a su nueva tierra que al país que habían dejado atrás y comenzaron a llamarse de una nueva manera: estadounidenses.
Los colonos estaban enojados, y tenían razones para estarlo. Inglaterra les imponía fuertes impuestos, pero ellos no tenían representación, ni voz, ni voto en el gobierno. Los soldados británicos podían entrar en sus hogares sin permiso, tomar sus alimentos e intimidar a sus familias. Los colonos no tenían forma de protegerse ni de proteger a sus seres queridos. Las libertades que exigían terminarían convirtiéndose en la Carta de Derechos.
La indignación se convirtió en guerra el 19 de abril de 1775 en Lexington y Concord, con el famoso “disparo que se escuchó alrededor del mundo”. Semanas después, los líderes de lo que entonces llamaban las “Colonias Unidas” se reunieron en Filadelfia, en el Independence Hall, para el Segundo Congreso Continental. El 14 de junio de 1775 crearon el Ejército Continental, uniendo a agricultores y comerciantes como si fueran retazos de una misma colcha. Cinco días más tarde eligieron a George Washington como su comandante. También sirvieron jóvenes que más adelante ayudarían a moldear la nación, entre ellos Alexander Hamilton, James Monroe y John Marshall.
Luego llegó la Declaración de Independencia y sus hermosas palabras. Pero en 1776, la expresión “todos los hombres” significaba únicamente hombres blancos propietarios de tierras. La esclavitud estaba plenamente vigente. Los pueblos indígenas eran considerados “salvajes”. Los negros y morenos, y las mujeres, quedaron excluidos. Su libertad tardaría más de un siglo en avanzar significativamente, y la lucha por hacer realidad aquella promesa continúa hasta nuestros días.
Los combates terminaron cuando los británicos se rindieron en Yorktown en 1781, y Gran Bretaña reconoció oficialmente la independencia estadounidense mediante el Tratado de París en 1783. En 1787, los fundadores regresaron a Filadelfia para redactar la Constitución, el documento que establece las reglas de nuestro gobierno. El 4 de marzo de 1789, ese gobierno comenzó formalmente a funcionar dentro de un marco legal forjado a lo largo de los años por legisladores y funcionarios elegidos democráticamente.
Las decisiones gubernamentales influyen en cómo se utilizan nuestros impuestos, quién vela por nuestros derechos y quién da voz a nuestras comunidades.
En las elecciones, tenemos la oportunidad de hacer oír nuestra voz y escoger a quienes nos representen, exactamente por aquello que lucharon los colonos.
La próxima semana: la Carta de Derechos, diez promesas nacidas de diez reclamos.
Civismo 101: conoce la historia para entender al gobierno
Mientras Estados Unidos continúa la conmemoración de su 250.º aniversario, iniciamos una serie dedicada a explicar los fundamentos del gobierno estadounidense y los acontecimientos históricos que dieron forma a la nación. Desde la Declaración de Independencia hasta la Carta de Derechos y las elecciones de la actualidad, exploraremos cómo el pasado sigue influyendo en nuestras comunidades y en nuestra democracia. Conocer nuestra historia es el primer paso para ejercer una ciudadanía informada y participativa.

