Cada vez son más frecuentes las campañas de odio, desarrolladas sobre todo en redes sociales, con origen en discrepancias políticas. Intoxican nuestra sociedad, y llegan a vulnerar libertades fundamentales contempladas en la Primera Enmienda.
“Los desacuerdos y debates civilizados son saludables para nuestra democracia. De hecho, a lo largo de nuestra historia, han servido como catalizador para un cambio real y progresista”, señaló el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro en sus redes sociales recientemente.
Discrepar –también en política– desde la razón, es algo bueno. Lo malo es usar la violencia para defender las ideas.
“El conflicto es neutral… puede fortalecerte cuando surgen estos desacuerdos serios”, señala el gobernador de Utah, Spencer Cox habitualmente.
La misma conclusión, sostenida por dos gobernadores, Shapiro y Cox, de partidos políticos opuestos
Ambos gobernadores defienden que hay que llegar a una “mejor manera de estar en desacuerdo”.
“Sin embargo –apuntaba Shapiro en sus redes– últimamente hemos visto a demasiadas personas recurrir a la violencia para resolver esas diferencias. Lo vemos en nuestras calles, en los campus universitarios, en los lugares de culto e incluso en los hogares particulares”.

El pasado 9 de septiembre la víspera de cumplirse un año del asesinato de Charlie Kirk en una Universidad de Utah durante un debate de ideas, el Kimmel Center de Filadelfia acogió a los gobernadores de Utah, el republicano Spencer Cox y de Pensilvania, el demócrata Josh Shapiro, en un conversatorio moderado por la periodista Lulú García–Navarro, en el que demostraron que personas que discrepan políticamente pueden tener conversaciones respetuosas y productivas.
Ambos gobernadores hablaron sobre libertad de expresión y violencia política.
“Más de un tercio de los estadounidenses han perdido una relación debido a diferencias políticas, una cifra cuatro veces mayor que hace apenas una década”, dijo el gobernador Cox.
Su reciente libro “Off Ramp” (Vía de salida), pretende ser una guía para superar la polarización enseñando a discrepar de manera constructiva en la mesa, en las redes sociales y en la política estadounidense.
En el conversatorio con Shapiro, Cox reveló que fue precisamente el gobernador de Pensilvania quien hace un año, minutos antes de pronunciar un discurso tras el asesinato de Kirk, le dijo “que dejara de lado mis notas preparadas y hablara desde el corazón”, dijo Cox.
Aquella intervención fue reconfortante para una nación rota que buscaba una salida a la creciente violencia política.
El fallecido Kirk, sostenía en sus actos universitarios que, “debemos recuperar la capacidad de llegar a acuerdos razonables, en los que la violencia no sea una opción”.
“Estados Unidos se fundó sobre (la idea) … de que nuestros derechos provienen de Dios, no del gobierno”, señala First Liberty Institute (FLI), la organización jurídica más grande de Estados Unidos dedicada exclusivamente a la defensa de la libertad religiosa de los estadounidenses.
“Y es precisamente por eso que la libertad religiosa es la primera libertad que figura en la Primera Enmienda”.
Shapiro apuntó en el Kimmel Center que, tras el ataque incendiario a su casa, hace un año, continúan, tanto él como su familia, sufriendo amenazas.
“Y a menudo, esto tiene su origen en un ataque contra mí debido a mi forma de profesar mi fe”, mencionó Shapiro.
Esta es la situación 250 años después de la fundación de los Estados Unidos y de la aprobación de la Constitución y del “Bill of Rights”, donde la Primera Enmienda protege las cinco libertades fundamentales de religión, expresión, prensa, reunión pacífica y petición al gobierno. Las leyes fundacionales de EE. UU. van más allá de permitir “estar en desacuerdo”, protegen expresarlo libremente.
La Primera Libertad (religiosa) ha sido el derecho que ha hecho posibles durante estos años, todas las demás libertades civiles, políticas, económicas y sociales.
Pero si en el ejercicio de la libertad de expresión se amenaza o incluso arrebata la vida a las personas “se dificulta que la gente sienta que puede compartir sus ideas, que puede hablar libremente”, dijo Cox hace un año. Algo que enlazó entonces con el pensamiento que inspiraba a Kirk: “cuando la gente deja de hablar, es cuando surge la violencia”.
Shapiro también mencionó el intento de asesinato del presidente Donald Trump en 2024 e instó a adoptar una postura más amplia al condenar la violencia política.
Este espectro de violencia alcanza a los jóvenes, quienes están muy expuestos a las redes sociales que se han convertido en un medio rápido y fácil para propagar mensajes de odio, racismo o amenazas en ambos lados del espectro político.
Se puede elegir un camino diferente
Hace un año el gobernador de Utah se dirigió a los jóvenes diciéndoles que su generación “tiene la oportunidad de construir una cultura muy distinta a la que estamos padeciendo ahora mismo… No fingiendo que las diferencias no importan, sino aceptándolas y teniendo conversaciones difíciles”.
“Las redes sociales son un cáncer para nuestra sociedad en este momento, y animaría a la gente a desconectarse, apagar los dispositivos, salir al mundo real”, señaló Cox en Filadelfia.
Para el gobernador de Pensilvania “No podemos recurrir a la violencia para dirimir nuestras diferencias políticas. Eso no define quiénes somos. Todos debemos aportar nuestro granito de arena para calmar los ánimos, condenar la violencia política y trabajar unidos para seguir promoviendo los valores y las libertades que constituyen la esencia de nuestra nación.
Eso es lo que hemos demostrado que es posible aquí en Pensilvania, y los líderes electos de todo el país –incluido el propio presidente de los Estados Unidos– deberían seguir nuestro ejemplo”.
Shapiro añadió en el Kimmel Center, que en sus actividades diarias “Me encuentro con gente buena y decente que ofrece oraciones por mi familia –aunque profesen credos distintos al mío–, que me invita a sus hogares y me cuenta lo que llevan dentro: lo que les preocupa y lo que les entusiasma”, y compartió con la audiencia un deseo: “Espero que la gente le dé una lección a los políticos”.
La iniciativa del gobernador Cox, “Disagree Better” ha promovido un debate político más saludable fomentando que, gobernadores republicanos y demócratas aparezcan juntos en mensajes para promover un debate político más saludable.
Para Cox, los votantes tienden a fijarse en las manifestaciones que representan las ideas más extremistas de cada partido, lo que hace que el país parezca más dividido de lo que realmente está. Pero, “si salgo a decir cosas normales… eso no genera clics”.
Y añadió “Creo firmemente que la forma de salvarlo (al país) es mediante una conversación y una relación a la vez”, enseñar a las personas a evaluar la información.
Según encuesta de la Fundación Knight –coorganizadora del evento– solo el 54% de los estadounidenses se siente libre de expresar sus opiniones políticas.
«Si logramos enseñar a los jóvenes a hacer eso mejor (pensamiento crítico sustentado en hechos), sanaremos nuestra política en el plazo de una generación», afirmó.
Mantener el respeto mutuo a pesar de las diferencias “esa es la labor que debemos realizar”, concluyó Shapiro.