San Juan. — El gobierno de Estados Unidos canceló proyectos solares en Puerto Rico valorados en millones de dólares, en un momento en que la isla lidia con apagones crónicos y una red eléctrica en ruinas.
Los proyectos estaban destinados a ayudar a 30.000 familias de bajos ingresos en áreas rurales del territorio estadounidense como parte de una transición hacia la energía renovable, un plan que ahora se desvanece.
En un correo electrónico obtenido por The Associated Press, el Departamento de Energía de Estados Unidos afirmó que un impulso bajo el exgobernador de Puerto Rico hacia un futuro 100% renovable amenazaba la fiabilidad de su sistema energético.
“El sistema eléctrico de Puerto Rico no puede permitirse funcionar con más energía solar distribuida”, señala el mensaje. “El despliegue rápido y generalizado de energía solar en los techos ha creado fluctuaciones en la red de Puerto Rico, llevando a una inestabilidad y fragilidad inaceptables”.
Javier Rúa Jovet, director de políticas públicas de la Asociación de Energía Solar y Almacenamiento de Energía de Puerto Rico, refutó esa declaración en una entrevista telefónica el jueves.
Dijo que unas 200.000 familias en todo Puerto Rico dependen de la energía solar que genera cerca de 1,4 gigavatios de energía al día para el resto de la isla.
“Eso está ayudando a evitar apagones”, expresó, añadiendo que los inversores de esos sistemas también ayudan a regular las fluctuaciones en toda la red.
Se dijo entristecido por la cancelación de los proyectos solares.
“Es una tragedia, honestamente”, comentó. “Estos son fondos para los más necesitados”.
A principios de este mes, el Departamento de Energía canceló tres programas, incluyendo uno valorado en 400 millones de dólares, que contemplaba la instalación de sistemas solares y de almacenamiento de baterías en hogares de bajos ingresos y aquellos con necesidades médicas.
En su correo electrónico, el Departamento indicó que el 9 de enero reasignaría hasta 350 millones de dólares de sistemas solares de distribución privada para apoyar reparaciones que mejoren la generación de energía en Puerto Rico. No estaba claro si esos fondos ya fueron asignados.
Uno de esos programas habría financiado proyectos solares para 150 hogares de bajos ingresos en la pequeña isla puertorriqueña de Culebra.
“La gente está realmente molesta y enojada”, dijo Dan Whittle, vicepresidente asociado del Fondo de Defensa Ambiental, que supervisaba ese proyecto. “Están viendo a otras personas mantener las luces encendidas durante estos apagones, y no están seguros de por qué no están incluidos”.
Señaló que un proyecto financiado de forma privada ayudó a instalar paneles solares y baterías en 45 hogares una semana antes que el huracán Fiona azotara Puerto Rico en septiembre de 2022.
Whittle dijo que estaba desconcertado por la decisión del gobierno federal.
“Están comprando la idea de que la energía solar es el problema. No podría estar más equivocado”, afirmó.
Los proyectos solares formaban parte de un fondo inicial de 1.000 millones de dólares creado por el Congreso de Estados Unidos en 2022 durante el gobierno del presidente Joe Biden para mejorar la resiliencia energética de Puerto Rico, que aún intenta recuperarse del huracán María.
La tormenta de categoría 4 azotó la isla en septiembre de 2017, destruyendo una red eléctrica ya debilitada por la falta de mantenimiento e inversión. Hay apagones desde entonces, incluyendo en la víspera del Año Nuevo 2024 y el año pasado durante la Semana Santa.
En los últimos años, los residentes y negocios que pueden solventarlo han adoptado la energía solar en una isla de 3,2 millones de personas con una tasa de pobreza superior al 40%.
Pero más del 60% de la energía en la isla todavía se genera en plantas de energía alimentadas por petróleo, 24% por gas natural, 8% por carbón y 7% por renovables, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
La cancelación de los proyectos solares se produce un mes después que la administración de la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, demandó a Luma Energy, una empresa privada que supervisa la transmisión y distribución de energía en la isla.
En ese momento, González afirmó que el sistema eléctrico no había mejorado con la rapidez, consistencia o efectividad que Puerto Rico merece.
La fragilidad del sistema energético de Puerto Rico se ve aún más exacerbada por la lucha para reestructurar una deuda de más de 9.000 millones de dólares que tiene la Autoridad de Energía Eléctrica de la isla, la cual no ha logrado llegar a un acuerdo con los acreedores.

