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¿Puede Trump cumplir su amenaza de sacar a Estados Unidos de la OTAN?

(Foto: EFE/JIM LO SCALZO)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en los últimos días en la posibilidad de que su país abandone la OTAN, «considerando seriamente» la retirada de la alianza a la que ha calificado como un «tigre de papel».

El republicano siempre ha sido crítico con la Alianza Atlántica, al considerar que su país gasta demasiado en la defensa de los aliados, pero ha incrementado su frustración por la negativa del bloque a implicarse en la guerra de Irán y desbloquear el estrecho de Ormuz.

El propio secretario general de la OTAN, Mark Rutte, explicó el miércoles tras reunirse con Trump en la Casa Blanca que el mandatario está «claramente decepcionado». Pero, ¿puede realmente Trump sacar a Estados Unidos de la OTAN?

1. ¿Qué dice el Tratado de la OTAN?

El artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington el 4 de abril de 1949, establece que, pasados 20 años desde su entrada en vigor, cualquier miembro podrá dejar de serlo un año después de haber notificado su decisión al Gobierno de Estados Unidos, que actúa como depositario del tratado y es el encargado de informar al resto de aliados de la retirada de un miembro.

Por lo tanto, y dado que han pasado más de dos décadas desde entonces, Estados Unidos podría notificar su intención de abandonar la alianza, con la paradoja de que primero debería avisarse a sí mismo para luego comunicarlo al resto de miembros.

Un año después de esa comunicación, la retirada se haría efectiva.

2. ¿Lo permite la legislación de Estados Unidos?

Una ley aprobada en 2023 y promulgada por el entonces presidente, Joe Biden, prohíbe al Gobierno estadounidense «suspender, terminar, denunciar o retirar» a Estados Unidos del Tratado del Atlántico Norte sin previa autorización del Congreso, ya sea mediante una ley específica o con la aprobación de dos tercios del Senado.

Dada la actual configuración del Legislativo, incluso si todos los republicanos votaran para retirar al país de la OTAN, algo muy improbable, se necesitaría el voto favorable de algunos demócratas, lo que reduce todavía más las posibilidades.

Curiosamente esa cláusula forma parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2024, que fue impulsada por el hoy secretario de Estado, Marco Rubio, entonces senador republicano, que defendía que «cualquier decisión de abandonar la alianza debe ser rigurosamente debatida y considerada por el Congreso con la aportación del pueblo estadounidense». 

3. ¿Y si Trump se retira de forma unilateral?

Aunque la práctica otorga al presidente amplias capacidades en política exterior, la ley sobre la OTAN le impide ejecutar el abandono sin el permiso del Congreso.

Si aún así, el mandatario tomara la decisión y lo intentara sin el permiso del Legislativo, tendría que ser el Tribunal Supremo de Estados Unidos quien se pronunciara en última instancia.

Desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha sacado a Estados Unidos de un número muy elevado de organismos y compromisos internacionales, como el Acuerdo de París sobre cambio climático, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Agencia de la ONU para la educación, la ciencia y la cultura (Unesco).

En enero de 2026 firmó una orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos de 66 organizaciones, tratados y convenciones internacionales que, según la Casa Blanca, «ya no sirven a los intereses nacionales».

4. ¿Qué consecuencias tendría la salida de la OTAN para Estados Unidos?

La eventual retirada de la OTAN aislaría militarmente a Estados Unidos, que actualmente tiene acceso directo a 35 bases en Europa que funcionan como eje de operaciones en África, Oriente Medio y Asia Central.

Eso debilitaría a la superpotencia norteamericana frente a sus rivales de China y Rusia, lo que obligaría a Washington a aumentar su gasto en defensa.

Además, aunque Trump acusa a la OTAN de no haber estado nunca cuando Estados Unidos la ha necesitado, la única vez que el bloque ha activado el artículo 5 para la defensa común fue tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para apoyar a Estados Unidos.

5. ¿Y para la Alianza?

El golpe sería muy fuerte para la Alianza, liderada por Washington desde su inicio, que perdería en torno al 70 % de su presupuesto operativo y casi dos tercios de su gasto total en defensa.

Aunque no implicaría la desaparición de la OTAN, la retirada del mayor Ejército del mundo reduciría enormemente la capacidad de disuasión y defensa del bloque, motivo por el que fue fundado.

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