Durante cinco días, Washington, D.C. se convirtió en un punto de encuentro nacional para la resistencia, la estrategia y la reconstrucción colectiva. Creando Cambio 2026, el evento organizado por el Grupo Nacional de Trabajo LGBTQ+ (National LGBTQ Task Force), reunió a miles de líderes comunitarios, organizadores y estrategas de todo el país en un contexto de alta tensión social y política.
En un momento marcado por retrocesos en derechos civiles, activistas de comunidades LGBTQ+ e inmigrantes compartieron diagnósticos urgentes, aprendizajes y nuevas formas de responder, de manera organizada y solidaria, a los ataques que amenazan derechos ganados tras décadas de lucha.
El cierre del encuentro coincidió con hechos de extrema gravedad que reflejan ese clima nacional. El sábado, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dispararon contra una persona identificada como Alex Jeffrey Pretti, quien se convirtió en la segunda persona asesinada por fuerzas federales en Minneapolis en cuestión de semanas. El hecho se suma a una escalada del uso excesivo de la fuerza y la violencia, que se repite en distintas ciudades del país contra personas que protestan en los que sus derechos fundamentales están siendo ignorados.
Durante la sesión general del Estado del Movimiento, la expresidenta del Concejo Municipal de Minneapolis, Andrea Jenkins, y la exintegrante del Grupo Nacional de Trabajo LGBTQ, Beth Zemsky, describieron la situación en Minnesota como una ocupación. Más de 3.000 fuerzas federales han sido desplegadas en los vecindarios residenciales, provocando un terror generalizado.
“Esto no afecta solo a las personas inmigrantes”, advirtieron. “Los negocios cierran; la gente tiene miedo de ir a trabajar, de llevar a sus hijos a la escuela”. Ambas alertaron de que lo ocurrido en Minneapolis no es un caso aislado y podría repetirse en otras ciudades del país. Su mensaje fue claro: La única respuesta posible es la organización y el apoyo mutuo.
En ese mismo espacio, Fernando López, director de Creando Cambio, describió la realidad que enfrentan las comunidades migrantes: acoso constante por parte de ICE, miedo impuesto como herramienta de control, abuso de la fuerza y violaciones persistentes a los derechos civiles. Señaló que estas dinámicas no son nuevas y que, pese a años de violencia, criminalización y recortes presupuestarios que debilitan a las organizaciones de base, las comunidades siguen respondiendo con resiliencia.
Llegamos a este punto porque estamos ganando
En su discurso anual sobre el Estado del Movimiento, Kierra Johnson, directora ejecutiva del Grupo Nacional de Trabajo LGBTQ+ , ofreció una reflexión poco habitual en espacios de liderazgo. Reconoció no solo los avances históricos del movimiento LGBTQ+, sino también las fallas internas que han debilitado su capacidad de respuesta frente a una oposición cada vez más organizada.
Lejos de un diagnóstico de derrota, Johnson planteó esta autocrítica como una oportunidad. Revertir ese escenario, sostuvo, exige volver a invertir en organización comunitaria, en liderazgo juvenil y en educación política. El momento demanda ampliar espacios de pertenencia, fortalecer las relaciones locales y comprometerse a un trabajo a largo plazo. La resiliencia del movimiento, enfatizó, no vendrá de la cercanía al poder, sino de comunidades preparadas, conectadas y capaces de sostenerse entre sí.
Desinformación, fe y cuidado frente al extremismo
Estos debates se profundizaron durante la sesión general “Dejando atrás el extremismo: construir el músculo cívico para un futuro multirracial y pro-democracia”, moderada por la periodista Laura Flanders, que reunió a Kris Hayashi, director de campañas nacionales de justicia transgénero de la ACLU; Tahil Sharma, director de fe del Grupo Nacional de Trabajo LGBTQ; y Nadine Smith, presidenta y directora ejecutiva de Color of Change, para analizar cómo enfrentar la desinformación, el extremismo político y el desgaste comunitario desde una perspectiva de cuidado colectivo y democracia multirracial.
Uno de los principales desafíos señalados fue la creciente sofisticación de las campañas de desinformación, que podrían intensificarse con el uso de inteligencia artificial y deepfakes. Estas estrategias no solo buscan incidir en los procesos electorales, sino también fracturar comunidades enteras mediante el miedo, la criminalización y el aislamiento. Frente a este escenario, las y los panelistas coincidieron en que la respuesta no puede limitarse a reaccionar ante la crisis: fortalecer las redes locales, crear espacios inclusivos de apoyo mutuo y reconstruir la confianza comunitaria son clave para una resistencia sostenida.
Desde una perspectiva interseccional, el panel también subrayó la importancia del cuidado integral: físico, emocional y espiritual, como una herramienta política fundamental. Sharma advirtió que la extrema derecha ha comprendido el poder de la fe como vehículo de movilización y consolidación de influencia. No construir alianzas con comunidades religiosas diversas y progresistas, sostuvo, implica ceder terreno estratégico clave en la disputa por el sentido común y los valores.
Creando Cambio 2026 cerró con una lección clara: las victorias, por importantes que sean, no pueden distraer al movimiento de su propósito fundamental ni dejar a nadie atrás. Como subrayó Kierra Johnson, el verdadero desafío no es solo ganar derechos o reconocimiento, sino sostener una organización amplia, inclusiva y arraigada en las comunidades.
En un país atravesado por divisiones profundas y por una creciente normalización de prácticas autoritarias, la apuesta debe ser colectiva y a largo plazo. La meta sigue siendo la misma: construir un país seguro donde las personas LGBTQ+ y las comunidades inmigrantes puedan vivir en paz, con dignidad y sin miedo. Alcanzarla exige organización constante, cuidado mutuo y un compromiso inquebrantable con la dignidad y la justicia para todas las personas.

