JERUSALÉN— Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un alto el fuego concluyó a primera hora del domingo sin un acuerdo, planteando dudas sobre lo que podría ocurrir a partir del 22 de abril, cuando expire una tregua de dos semanas.
Después de poner fin a la ronda de negociaciones en Islamabad, Pakistán, ambas partes se culparon una a la otra del fracaso.
No hay información sobre si las negociaciones se reanudarán, al tiempo que el presidente Donald Trump lanzó nuevas amenazas contra Irán.
El fracaso en las negociaciones no significa necesariamente una reanudación de la guerra. Sin embargo, dejó de manifiesto lo firme que se mantienen cada una de las partes luego de 40 días de combates inconclusos que causaron graves daños en Irán, repercutieron en toda la región y sacudieron a la economía mundial.
Los negociadores volverán ahora a sus respectivos países para sopesar su próximo movimiento.
A continuación, un análisis más detallado de la situación:
Diversas posturas
Cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el 28 de febrero, prometieron eliminar el programa nuclear y de misiles de Irán, así como su apoyo a grupos aliados en la región.
Estados Unidos ha presentado un plan de 15 puntos que se cree que incluye esas mismas demandas. Aunque la propuesta estadounidense no se ha hecho pública, funcionarios paquistaníes dijeron a The Associated Press que también exige la reapertura del estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial. El cierre del estrecho por parte de Irán provocó un marcado incremento en los precios del petróleo y un desplome en los mercados globales.
Irán respondió con una oferta de 10 puntos, la cual exige el control del estrecho, el fin de la guerra y de los ataques contra sus aliados, incluido el grupo político-militar Hezbollah en Líbano, además de una compensación por los daños causados por la guerra.
Revés en Islamabad
Ninguna de las partes parece haber cedido mucho en sus condiciones durante las 21 horas de negociaciones.
El vicepresidente JD Vance, quien encabezó a la delegación estadounidense, afirmó que Irán no había dado garantías de que no buscará desarrollar un arma nuclear.
Irán ha negado desde hace tiempo que aspire a desarrollar un arma nuclear, pero ha insistido en mantener un programa nuclear civil que incluye el enriquecimiento de uranio, un paso clave hacia la elaboración de armamento nuclear. Según los expertos, las actuales reservas iraníes de uranio enriquecido están a un breve paso técnico de alcanzar un grado armamentístico.
“Necesitamos ver un compromiso afirmativo de que no buscarán un arma nuclear y de que no buscarán las herramientas que les permitirían desarrollar rápidamente un arma nuclear”, afirmó Vance.
El principal negociador de Irán, el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Qalibaf, sostuvo que Estados Unidos debe decidir “si puede ganarse nuestra confianza o no”.
No mencionó las disputas centrales durante una serie de publicaciones en redes sociales. Pero otros funcionarios iraníes indicaron que el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto clave de fricción.
Mohammad Reza Aref, primer vicepresidente de Irán, escribió en redes sociales que controlar el estrecho forma parte de los “derechos del pueblo”.
Próximos pasos
El ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, dijo que su país intentará facilitar una nueva ronda de diálogo entre Irán y Estados Unidos en los próximos días. No hubo una reacción inmediata de ninguna de las partes.
Un obstáculo clave parece ser la percepción, en ambos lados, de que ganaron la guerra y de que cada uno tiene el tiempo a su favor.
Vance dijo que la falta de un acuerdo es “una mucho peor noticia para Irán de lo que lo es para los Estados Unidos de América”.
Además, Trump anunció el domingo en redes sociales que la Marina de Estados Unidos impondrá un bloqueo para controlar la entrada y salida de todas las embarcaciones por el estrecho de Ormuz.
Qalibaf afirmó que Irán no “dejará de esforzarse para garantizar los logros” de la guerra.
Danny Citrinowicz, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, un centro de expertos con sede en Israel, afirmó que estas posturas contrapuestas no auguran nada bueno. Señaló en la red social X que la percepción de victoria de Irán “no es la mentalidad de un régimen que se prepara para encontrar terreno en común”.
“Esta brecha entre las expectativas de Estados Unidos y la percepción iraní conforma actualmente la parte central de creciente estancamiento estratégico”, subrayó.
Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán para International Crisis Group, dijo que las conversaciones en Islamabad subrayan la existencia de amplias diferencias, aunque no prevé un colapso inmediato.
“El escenario más probable no es una guerra inmediata, sino un periodo volátil de presión, señales y esfuerzos de último minuto para evitar una conflagración más amplia”, indicó. “El camino a seguir, si es que existe, pasa por un acuerdo limitado y recíproco que permita ganar tiempo y reducir las tensiones”.

