La Oficina del Fiscal de Distrito Larry Krasner ofreció una conferencia de prensa para anunciar que Bryan Jackson, de 42 años, pastor principal de The Garden of Prayer World’s Prayer Center, e Isaiah Banks, de 30 años, pastor principal de Second Pilgrim Baptist Church, en el norte de Filadelfia, fueron acusados de abuso y explotación sexual de menores.
Según la Fiscalía, cada uno enfrenta dos cargos de abuso sexual infantil, explotación sexual de menores, conspiración criminal, corrupción de menores, contacto ilegal con un menor y uso criminal de un medio de comunicación, además de otros delitos relacionados. Ambos fueron arrestados, procesados y puestos en libertad bajo fianza mientras esperan la audiencia preliminar.

La investigación comenzó el 8 de abril, luego de que el Departamento de Servicios Humanos (Department of Human Services) reportara que un menor había sido inducido a enviar material sexualmente explícito por internet a cambio de dinero o alimentos. El caso salió a la luz cuando una persona revisó el teléfono del menor y alertó a su terapeuta, quien, como denunciante obligatorio, notificó a las autoridades. Posteriormente, la víctima fue entrevistada por la Philadelphia Children’s Alliance. De acuerdo con la investigación, las imágenes enviadas por el menor a Banks eran de naturaleza sexual e incluían solicitudes de videos sexualmente explícitos.
«El abuso sexual depredador cometido por ambos miembros del clero constituye un abuso atroz de las posiciones de confianza que ocupaban dentro de la comunidad», declaró Krasner. El fiscal agregó que los acusados «no representan a los innumerables líderes religiosos que sirven a sus comunidades con integridad».
Precisamente esa posición de confianza explica por qué este tipo de delitos suele ser tan difícil de detectar. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), al menos una de cada cuatro niñas y uno de cada veinte niños en Estados Unidos sufrirán abuso sexual durante su infancia, y cerca del 90 % de los casos son cometidos por personas que el menor o su familia conocen y en quienes confían.
Los expertos señalan que los depredadores suelen acercarse a iglesias, escuelas y organizaciones juveniles porque estos espacios les ofrecen autoridad, acceso constante a menores y comunidades dispuestas a respaldar a quienes parecen ser voluntarios ejemplares. Esa confianza dificulta que las víctimas denuncien, por temor a no ser creídas.
Los defensores de las víctimas recuerdan que un cargo o título de confianza no protege a nadie de ser investigado. «No están solos», afirmó LaQuisha Anthony, directora ejecutiva interina del Philadelphia Center Against Sexual Violence (WOAR), organización que opera una línea de ayuda disponible las 24 horas del día.
Los cargos fueron presentados por la Unidad de Violencia Familiar y Agresión Sexual de la Fiscalía, especializada en procesar casos de explotación infantil, trata de personas y abuso sexual. La supervisora Katrina Wadas informó que la unidad trabaja en estrecha colaboración con defensores de víctimas para brindar apoyo a las personas afectadas.
Las autoridades recomiendan a las familias consultar el registro de ofensores sexuales de la Ley Megan (Megan’s Law) y el Registro Nacional de Delincuentes Sexuales del FBI, que reúne información de los 50 estados, el Distrito de Columbia, los territorios estadounidenses y numerosas naciones tribales.
Los especialistas señalan que la prevención comienza en el hogar. Recomiendan fomentar una comunicación abierta con los niños para que puedan hablar sin temor, establecer reglas claras sobre los límites personales, favorecer actividades grupales en lugar de encuentros individuales entre menores y adultos, investigar cuidadosamente a cuidadores, entrenadores y niñeras, y aprender a identificar las señales de abuso y de manipulación o grooming.
El Departamento de Policía de Filadelfia mantiene además una página dedicada a casos de agresión sexual sin resolver. Cualquier persona que tenga información o crea haber sido víctima puede comunicarse con la Unidad de Servicios para Víctimas y Testigos de la Fiscalía al 215-686-5709, con la línea de ayuda de WOAR al 215-985-3333, o con la Unidad de Víctimas Especiales del Departamento de Policía de Filadelfia al 215-685-3251.