Impacto

El nacimiento de Estados Unidos es también una historia hispana

Retrato de Bernardo de Gálvez, cobra de Mariano Salvador Maella. (Foto: RR.SS.)

Criollos, mestizos, afrodescendientes e indígenas procedentes de Cuba, Puerto Rico, México y Venezuela combatieron en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos contra los ingleses.

Ahora que se cumple el 250º aniversario del nacimiento de Estados Unidos no debemos olvidar la importancia de la participación hispana en ese logro.

Se estima que entre 4.000 y 7.000 soldados hispanos lucharon directamente codo con codo con los insurgentes de las Trece Colonias. A ellos hay que unir otros tantos hispanos que, “detrás del escenario”, se desempeñaron como espías de Washington, además de diplomáticos, hombres de negocios y damas cubanas que recaudaron fondos para apoyar la campaña por la independencia.

En aquel entonces, Filadelfia se desempeñaba como la “cuna de Estados Unidos”. En el lugar donde las Trece Colonias declararon su independencia de Gran Bretaña, el recién creado Congreso de Filadelfia buscó apoyo para sus planes independentistas y envió a cuatro emisarios a tres grandes países rivales de la Corona inglesa: Benjamin Franklin a Francia, Arthur Lee y John Jay a España y John Adams a Holanda.

Museo del Servicio Postal de EE. UU. en Washington DC. El Servicio Postal ha emitido una colección conmemorativa de sellos del 250º aniversario de la Fundación de EE. UU. que incluye a Bernardo de Gálvez. (Foto: Virginia Esteban–Somalo)

Bajo una fachada de neutralidad, en secreto España y su rey Carlos III apoyaron la revolución de 1775 conspirando contra los británicos, proveyendo de armas, pólvora, ganado y otros recursos. El motivo para ese secretismo fue que la Corona española, sabía que, si el ejemplo independentista se publicitaba en Hispanoamérica, los criollos podrían exigir lo mismo.

Algunos de los hispanos que arriesgaron su vida por Estados Unidos fueron Juan de Miralles (formó un servicio secreto que obtuvo inteligencia para los norteamericanos mediante espías entre los que se encontraba el fraile Antonio de Sedella); Diego María de Gardoqui y Arriquibar (impulsó una red de apoyo y suministros para las tropas de Washington); José Moñino y Redondo (orientó la política exterior de Carlos III para fortalecer la posición frente a Inglaterra), Martín de Mayorga (reunió donativos de diverso origen para apoyar a los rebeldes), Francisco de Saavedra y Sangronis (comunicó a los dirigentes militares en Cuba con la Corte española para ponerlos de acuerdo y conseguir pagar los gastos), así como muchos otros valientes que apoyaron la causa.

Mención aparte merece Bernardo de Gálvez. Considerado el hispano más importante en esta gesta histórica, Gálvez fue gobernador de La Luisiana desde 1776 e impidió que los ingleses conquistaran el sur de los Estados Unidos.

Con la entrada oficial de la corona española en la contienda, Gálvez se implicó en la defensa del territorio norteamericano de la ofensiva británica.

Nombrado gobernador de Luisiana en 1776 apoyó desde el inicio la causa de los insurgentes norteamericanos. Con escasos recursos lideró un ejército de más de 7.000 hombres que logró importantes victorias en Baton Rouge, Mobile y Pensacola.

Su apoyo logístico, económico y militar a los colonos resultó clave para debilitar el control británico y asegurar la independencia de Estados Unidos.

Cuatro batallas fueron clave en su ascenso militar y en su rol protagonista en lo que sería la fundación de EE. UU.

El barco de la Marina Estadounidense FFG–67 recibió el nombre del héroe malagueño Bernardo de Gálvez. (Foto: RR.SS.)
 

La campaña del Mississippi, cuando en 1779 Gálvez comunicó a Cuba su plan de atacar los asentamientos ingleses del Mississippi y usar el factor sorpresa para compensar la desigualdad entre ambos regimientos.

La toma de Mobila, donde con refuerzos enviados desde Cuba, atacó a los ingleses y un día después fijó las condiciones de rendición de los británicos.

La victoria de Pensacola y la reconquista de la Florida Occidental, donde una expedición que partió de La Habana llegó en marzo de 1781 a Pensacola y donde Bernardo de Gálvez, a bordo del bergantín Galveztown, desobedeciendo a sus superiores, decidió adentrarse en solitario en la bahía y llegar a Pensacola. A raíz de este acontecimiento nació el lema que le acompañaría toda su vida, “Yo solo”, en honor a su heroicidad al adentrarse en terreno inglés sin los refuerzos oportunos.

Su apoyo en Yorktown, (Virginia) en 1781 concluyó con la rendición del general Cornwallis siendo una victoria decisiva en la Guerra de la Independencia del país, poniendo fin a la Guerra de las Trece Colonias.

Al terminar la guerra, el Rey concedió a Bernardo de Gálvez el título de conde de Gálvez y vizconde de Galveztown y le reconoció el derecho de lucir en su escudo el lema “Yo solo” en honor a la batalla de Pensacola. También fue nombrado gobernador y capitán general de Cuba y, en junio de 1785, virrey de Nueva España.

Fue reconocido en 2014 por el Congreso estadounidense como uno de los ocho ciudadanos honorarios de Estados Unidos.

El presidente Biden declaró en 2022 que, si no hubiese sido por el apoyo de los hispanos, Estados Unidos no sería un país independiente. 

El secretario de la Armada de EE. UU. recordó en 2024 en el acto de nombramiento de una de sus fragatas (FFG 67) con el nombre de Bernardo de Gálvez, cómo sus acciones influyeron directamente en el curso de la guerra “y ayudaron a asegurar la independencia de los Estados Unidos”.

La intervención hispana fue vital para el surgimiento de los Estados Unidos. España pagaría años más tarde un precio alto por aquella ayuda: la derrotada Inglaterra, apoyaría a su vez las guerras independentistas de los territorios españoles en América en las que surgirían otros héroes libertadores (Francisco de Miranda y, Simón Bolívar de Venezuela, Juan Pablo Viscardo y Guzmán de Perú y Santiago Puglia de España).

Definitivamente conviene no olvidar la ayuda hispana a la Guerra de la Independencia, difundirla y estar orgullosos de ese legado hispano en Estados Unidos entretejido desde el propio nacimiento del país y continuado a lo largo del tiempo. Su conocimiento nos ofrece una visión de lo que los hispanos representamos para Estados Unidos en el pasado y de cómo nuestras contribuciones al país siguen siendo notables 250 años después: 68 millones de hispanos viven en Estados Unidos y juntos representan la cuarta economía más grande a nivel mundial. Su poder sería mucho mayor si lo ejercieran en las urnas. Los latinos no solo son parte de siglos de historia en esta nación de naciones, también son parte vital de su futuro.

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