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Millones preocupados por la perdida de Medicaid en 2026 bajo nuevas reformas federales

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AP/David Goldman/File

Durante 2025 y en la entrada de 2026, Medicaid —el programa de salud para personas de bajos ingresos en EE. UU. UU.— enfrenta los cambios más profundos en décadas, impulsados por nuevas leyes federales, recortes presupuestarios y normas más estrictas de elegibilidad. Estos cambios afectan tanto a los beneficiarios como a los gobiernos estatales, a los proveedores de salud y al funcionamiento general del sistema sanitario del país.

1. Cambios legislativos federales: un nuevo marco para Medicaid

La ley de reconciliación presupuestaria H.R. 1 —parte del llamado One Big Beautiful Bill (OBBBA), firmada por Donald Trump en 2025— introduce revisiones masivas a Medicaid que comienzan a aplicarse en 2026.
Entre los cambios más destacados se encuentran:

✓ Recortes de casi 1 billón de dólares a Medicaid

Estos recortes se justifican como medidas para combatir “fraude y abuso”, pero implican que los estados recibirán menos fondos federales y deberán asumir una mayor parte del costo de la cobertura. Se estima que 1,3 millones de personas quedarán sin seguro solo en 2026, con un aumento progresivo de personas sin cobertura en los años siguientes.

✓ Eliminación o reducción de expansiones del ACA

Los 40 estados que expandieron Medicaid bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare) enfrentarán tasas de financiamiento federal más bajas, lo que afectará directamente a personas con ingresos inferiores a USD 21,000 al año.

✓ Fin de incentivos federales y nuevas restricciones

La OBBBA establece limitaciones sobre cómo los estados pueden financiar su parte del programa y facultades más restringidas para pagar a médicos y hospitales, lo que podría reducir la disponibilidad de proveedores.

2. Requisitos laborales y elegibilidad más estricta

A partir de 2026, gran parte de los beneficiarios adultos sin discapacidades estarán obligados a cumplir un mínimo 80 horas mensuales de trabajo, estudio o servicio comunitario para conservar su cobertura.

Impactos clave:

Historias de vida, como las de pacientes en recuperación de adicciones o de familias con miembros con discapacidades, muestran que estas reglas pueden poner en riesgo los tratamientos continuos y el acceso a servicios esenciales, al añadir más trámites burocráticos.

3. Presiones fiscales para los estados: un 2026 complicado

Los estados ya enfrentaban presiones presupuestarias debido al aumento de costos médicos, la caída de los fondos federales pospandemia y el proceso de “unwinding”, que implicó revisar y depurar millones de casos de Medicaid tras el fin de las protecciones de emergencia.

Con H.R. 1, estas presiones se intensifican, ya que el programa consume un porcentaje creciente del presupuesto estatal sin que los estados tengan plena capacidad de ajustar la elegibilidad o los beneficios.

En algunos estados, las nuevas disposiciones federales obligan a asumir costos adicionales sin recursos equivalentes, lo que podría afectar no solo Medicaid sino también otras áreas de gasto social.

4. Pérdida masiva de cobertura: millones en riesgo inmediato

Múltiples informes advierten sobre un impacto severo en la continuidad de la cobertura:

✓ 3 millones podrían perder cobertura en 2025–2026

Esto se debe al fin de la financiación ampliada que había permitido a nueve estados mantener una elegibilidad más amplia.

✓ Reducción del 90% de financiación federal para la expansión

Con la disminución del apoyo federal, estados como Arizona, Arkansas, Illinois, Indiana, Montana, Nuevo Hampshire, Carolina del Norte, Utah y Virginia enfrentarán recortes automáticos que dejarán fuera a millones de personas.

5. Efectos sobre el sistema de salud completo

Los cambios no solo afectan a beneficiarios, sino también a:

Hospitales y clínicas

Servicios de salud mental y adicciones

Médicos y proveedores

La OBBBA impone restricciones y pagos más bajos, lo que podría:

Medicaid entra en 2026 enfrentando una reestructuración histórica que combina: recortes masivos, nuevos requisitos laborales, revisiones administrativas estrictas, mayor costo para los estados,y potenciales pérdidas de cobertura para millones.

Los cambios profundizan la brecha entre los estados, tensan los sistemas de salud locales y representan un desafío significativo para familias de bajos ingresos, personas con condiciones crónicas y comunidades vulnerables en todo el país.

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