Nichole Sims comenzó a usar camas de bronceado a los 15 años porque todos a su alrededor lo hacían, especialmente antes de eventos como los bailes escolares y la fiesta de graduación.
Ocho años después, le diagnosticaron melanoma, un cáncer de piel potencialmente mortal.
Durante ese tiempo, Sims ha visto cómo el bronceado se ha vuelto todavía más popular entre los jóvenes en internet. Ella intenta contrarrestar la desinformación en las redes sociales —la cual promueve el bronceado como una forma de mejorar el estado de ánimo y un requisito de belleza— al compartir su propia experiencia.
“Siento que nuestra generación no se detiene a analizar realmente muchos de los riesgos. Simplemente viven en el presente”, expresó Sims.
A los expertos les preocupa el resurgimiento de la popularidad del bronceado en general entre los adultos jóvenes, impulsado en gran medida por las redes sociales. Un video en el que una joven comparte sus “secretos de bronceado” y muestra su marca del bikini ha sido visto más de 11 millones de veces, mientras que en los comentarios la gente bromea: “De todos modos, es probable que la Tierra no dure mucho; prefiero irme de este mundo bronceado que pálido”.
Más de 100.000 casos nuevos de melanoma se diagnosticarán en Estados Unidos en 2026, y se calcula que unas 8.500 personas morirán a causa de esta enfermedad, según la Sociedad Americana contra el Cáncer. Lo que resulta aún más alarmante es que algunos influencers fomentan el uso de las camas de bronceado.
“Ser joven en el mundo actual (implica) estar bronceado y guapo. Van de la mano”, explicó Sims.
Cómo las camas de bronceado aumentan el riesgo de padecer cáncer
El doctor Pedram Gerami y su equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad Northwestern se propusieron descubrir qué ocurría a nivel celular en los usuarios de camas de bronceado. Encontraron que esas personas tenían casi tres veces más probabilidades de desarrollar melanoma que quienes no las utilizaban.
Gerami tomó muestras de piel de usuarios de camas de bronceado y las comparó con muestras de personas que no las usaban. Su equipo examinó las secuencias de ADN de los melanocitos, células cutáneas que pueden transformarse en lunares, melanoma u otros tipos de cáncer.
Cuando los melanocitos son expuestos a la radiación ultravioleta (UV), pueden sufrir mutaciones. Las camas de bronceado pueden emitir hasta 10 veces más radiación UV que el Sol.
La tasa de mutación del ADN en los melanocitos de los usuarios de camas bronceadoras fue de más del doble que la de las personas que no las usan y cuya única exposición a los rayos UV proviene del sol al aire libre, subrayó Gerami.
“Sólo se requieren unas dos o tres (mutaciones) en el lugar adecuado para que se conviertan en un melanoma”, agregó Gerami. “Si adquiere una o dos de ellas por el uso de camas bronceadoras … es como si preparara a todas esas células para que estén listas y mucho más propensas a desarrollar un melanoma”.
Es más probable que los jóvenes tengan ideas erróneas sobre el bronceado
Los adultos de la Generación Z están menos informados sobre la protección solar y son más propensos a creer en ideas erróneas sobre el bronceado, según una encuesta de 2025 de la Academia Estadounidense de Dermatología.
Más de una quinta parte de los adultos jóvenes dijeron que les importa más broncearse que proteger su piel, y más de la mitad cree en mitos comunes, tales como que tener una “base de bronceado” protege contra las quemaduras solares, según mostró el sondeo.
Algunos videos en TikTok ridiculizan las advertencias de los expertos sobre cómo la exposición a los rayos UV sin protección puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel, e incluso afirman falsamente que el protector solar también puede causar cáncer. Otros instan a la gente a broncearse al aire libre cuando el índice UV se encuentra más alto, que es cuando los expertos aconsejan evitar la exposición al sol.
“El bronceado como que está de moda otra vez … y toda la educación sobre el cáncer de piel y el envejecimiento cutáneo está pasando a un segundo plano para las generaciones más jóvenes”, expuso el doctor Anthony Rossi, dermatólogo del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering.
Rossi refirió haber usado camas bronceadoras cuando era más joven y comprende su atractivo, pero señaló que, años después de dejar de usarlas, desarrolló un cáncer de piel de un tipo distinto al melanoma.
“La verdad es que no existe el bronceado seguro”, agregó.
La FDA suspendió la regulación de las camas bronceadoras
Desde hace tiempo, la Organización Mundial de la Salud clasifica las camas bronceadoras como agentes cancerígenos, y las sitúa en la misma categoría que el tabaco y el asbesto.
El uso de camas bronceadoras antes de los 20 años puede aumentar en un 47% sus probabilidades de desarrollar melanoma, según la Academia Estadounidense de Dermatología.
California se convirtió en el primer estado en prohibir el uso de camas bronceadoras a los menores de edad en 2012. Desde entonces, más de una docena de estados han seguido su ejemplo, y muchos otros exigen el consentimiento presencial de los padres.
No obstante, en marzo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) retiró una propuesta de norma que habría prohibido el uso de camas de bronceado a los menores de 18 años en el país. La norma fue presentada por primera vez en 2015.
En su memorando, la FDA indicó que retiró la medida debido a “preocupaciones sobre posibles consecuencias imprevistas”, lo cual generó inquietud entre los expertos, quienes temen que dicha acción pudiese transmitir mensajes contradictorios a la población.
Hable con su hijo adolescente sobre los peligros del bronceado
Los adolescentes pueden ser un grupo difícil de persuadir, ya que a esa edad tienen menor capacidad para tomar en cuenta las consecuencias de salud a largo plazo. Sin embargo, existen formas de transmitirles el mensaje, dijo Sherry Pagoto, psicóloga y profesora de la Universidad de Connecticut, quien ha estudiado los hábitos de bronceado en interiores y la cultura de las camas solares desde hace décadas.
“Lo que más les importa es la apariencia física, porque esa es la razón por la que lo hacen”, expuso Pagoto.
En lugar de hablar de cáncer de piel, los padres pueden hacer hincapié en cómo la exposición excesiva al sol puede dar a la piel un aspecto curtido o arrugado, señaló. También pueden llevar a su hijo adolescente a un dermatólogo para realizarle una fotografía de fluorescencia ultravioleta, la cual muestra los daños cutáneos que aún no son visibles a simple vista.
Asimismo, Pagoto manifestó que es importante que los padres pongan el ejemplo con conductas seguras, dado que muchas adolescentes adquieren sus hábitos de bronceado a partir de sus madres. Tener protector solar accesible en casa y comprar autobronceador para su adolescente puede ser una forma sutil de alejarlo de prácticas de bronceado inseguras.
“En ocasiones, el cambio lleva tiempo. Así que, si se siente frustrado … a veces simplemente como que tiene que esperar a que el proceso de ellos siga su curso”, observó Pagoto.

