Vista de trabajadoras de la salud preparando dosis de la vacuna contra la covid-19. (Foto: EFE/John G. Mabanglo/Archivo)

Washington, EE.UU.- El Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles que tiene intención de comenzar a administrar la tercera dosis de la vacuna contra la covid-19 a partir del próximo 20 de septiembre para aquellas personas que hayan recibido la segunda inyección ocho meses antes.

Las autoridades sanitarias han tomado la decisión debido a que han visto una reducción de la efectividad de las vacunas con el paso del tiempo y por la expansión de la variante delta.

El cirujano general de EE.UU., Vivek Murthy, principal portavoz del Ejecutivo en materia de salud pública, destacó que «los datos recientes dejan claro que la protección contra la enfermedad leve y moderada disminuye con el tiempo».

«Esto es probablemente por un declive de la inmunidad y la fortaleza de la expansión de la variante delta», explicó Murthy en una rueda de prensa del equipo de respuesta a la pandemia de la Casa Blanca.

Antes de iniciar este proceso, la tercera dosis de las vacunas de Pfizer y de Moderna deberá recibir el visto bueno de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA, en inglés), la agencia encargada de aprobar los sueros, y de un comité científico de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés).

Aun así, los expertos del Gobierno expresaron su confianza en que recibirá pronto luz verde y que podrán empezar a administrar la tercera dosis a partir del 20 de septiembre.

Los primeros a los que se pondrá la tercera inyección serán quienes primero fueron vacunados en EE.UU., es decir, los profesionales sanitarios y las personas mayores que viven en residencias de ancianos.

Y en conjunto serán susceptibles de recibir la tercera dosis todos los mayores de 18 años que hayan recibido las dos inyecciones de las vacunas de Pfizer y Moderna en EE.UU.

El coordinador de la respuesta de la Casa Blanca para la covid-19, Jeff Zients, afirmó en la misma rueda de prensa que el plan es «simple».

«Pónganse su dosis de refuerzo ocho meses después de que reciban la segunda dosis, es decir, si usted recibió la segunda el 1 de febrero podría tener la tercera a partir del 1 de octubre, si recibió la segunda el 12 de marzo, tendrán la de refuerzo a partir del 12 de noviembre…», ejemplificó Zients.

Pese a esta decisión, los expertos del Gobierno hicieron hincapié en que los datos de los que disponen confirman que la protección de las vacunas sigue siendo alta frente a la covid grave.

Aun así, Murthy remarcó que han optado por recomendar una tercera dosis porque están preocupados de que la protección vaya a menos y acabe mermando frente a la enfermedad grave.

La directora de los CDC, Rochelle Walensky, indicó que existen estudios que demuestran que la efectividad de las vacunas decrece con el tiempo y citó varios análisis llevados a cabo en EE.UU.

«Pese a que nuestras vacunas están funcionando actualmente bien para evitar hospitalizaciones, estamos viendo pruebas preocupantes de un declive de la efectividad de la vacuna con el tiempo. Además, hay informes de nuestros colegas internacionales, como en Israel, que sugieren un riesgo aumentado de que haya una enfermedad grave entre los primeros vacunados», dijo Walensky.

Ante este riesgo, el principal epidemiólogo del Gobierno de EE.UU., Anthony Fauci, aclaró que los niveles de anticuerpos en las personas vacunadas se reducen con el tiempo.

«Los mayores niveles de anticuerpos están asociados con mayores niveles de eficacia de la vacuna», apuntó Fauci, al tiempo que consideró que es posible que una mayor protección frente a la variante delta requiera de más anticuerpos.

«Y un refuerzo de la inmunización con ARN mensajero (la tecnología empleada para desarrollar las vacunas de Pfizer y de Moderna) – añadió- multiplica los niveles de anticuerpos como mínimo por diez y probablemente más».

EE.UU. también anticipa que es posible que necesiten recibir una dosis adicional aquellas personas que han recibido la vacuna de Johnson & Johnson (J&J), que es monodosis.

En ese sentido, detallaron que el suero de J&J no comenzó a administrarse en EE.UU. hasta marzo de 2021 (el de Pfizer fue el primero en recibir aprobación y comenzó a administrarse en diciembre pasado) y están esperando recibir más datos en las próximas semanas para decidir si es necesaria una dosis adicional.

Actualmente hay tres vacunas con autorización de uso de emergencia en EE.UU.: las de Pfizer, Moderna y J&J.

Las de Pfizer y Moderna emplean tecnología de ARN mensajero, que es una especie de código que la vacuna entrega a las células. Dicho código sirve como un manual de instrucciones para que el sistema inmune del vacunado aprenda a reconocer el coronavirus y lo ataque.

Sueros como el de J&J utilizan un adenovirus, que es un virus «desactivado» que manda instrucciones al cuerpo del vacunado para combatir la covid-19.

Respecto a quienes no han sido inmunizados y las donaciones de dosis a países de bajos ingresos, Zients reiteró que «el compromiso del Gobierno» no ha cambiado.

En ese sentido, aseguró que el Ejecutivo seguirá promoviendo los esfuerzos para aumentar la vacunación entre los no vacunados dentro de EE.UU., al tiempo que los expande para incrementar el suministro de dosis en el extranjero.

«En los próximos meses esperamos administrar 100 millones de dosis de refuerzo en EE.UU, y al mismo tiempo donaremos más de 200 millones (…) de dosis más a otros países», dijo.

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