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Bim, cineasta hispano-cubano: las palabras ya no significan nada, solo esconden propaganda

David Bim, cineasta nacido y criado en España pero con familia cubana, que acudió este fin de semana a Ginebra para presentar su ópera prima "Al Oeste, en Zapata" (2025) en el festival internacional de cine independiente Black Movie, que se celebra en la ciudad suiza del 16 al 25 de enero, afirma "Siento que las palabras ya no significan nada. Tú enciendes el televisor o prendes la radio y las palabras solo esconden propaganda". (Foto: EFE/ Alicia Hegar)

 Denota en su deje al hablar que los últimos 15 años los ha vivido en Cuba porque, a diferencia de muchos de sus congéneres, David Bim decidió emprender el camino contrario y dejar España por la isla antillana.

«Ahora caminas por La Habana y lo que más notas a faltar es la gente que estaba en la calle (…). Toda mi generación, todos los que han sido mis amigos los últimos 10 años, están fuera de Cuba ahora mismo. Perdí una relación de ocho años», confesó a EFE el director de cine en Ginebra.

Bim, nacido y criado en España pero con familia cubana, acudió este fin de semana a la ciudad suiza para presentar su ópera prima «Al Oeste, en Zapata» (2025) en el festival internacional de cine independiente Black Movie, que se celebra en Ginebra del 16 al 25 de enero.

El documental retrata la lucha de una familia por sobrevivir y sacar adelante a su hijo, que padece autismo, en la Ciénaga de Zapata, un parque nacional al sur de La Habana.

El film, en blanco y negro, consigue capturar hasta los momentos más íntimos de la familia, algo que solo fue posible porque, previo al rodaje, Bim estuvo conviviendo con ellos durante cinco años.

«Primero fuimos familia, seguimos siendo familia (…). Yo no les iba a dirigir lo que tenían que hacer», explicó.

Para ejemplificar esto, Bim mencionó unas miradas a cámara, durante la escena de caza del cocodrilo, donde Landi muestra su temor por la propia seguridad del director, que le está grabando.

El director, aclaró, busca con su cine huir de «representaciones» y posicionamientos políticos.

«A veces lo vemos todo muy frío y queremos tener ideas muy fijas sobre las cosas y quienes lo pagan son las clases más olvidadas de la sociedad, más apartadas en los márgenes (…), sufren y están obligados a vivir como héroes», opinó.

Aunque, como él mismo confesó, la política «está en todas partes y más en Cuba donde la injerencia política es tremenda».

«Siento que las palabras ya no significan nada. Tú enciendes el televisor o prendes la radio y las palabras solo esconden propaganda. Te hablan de un mundo que no existe, que tú lo tienes delante de ti y no es eso», expresó Bim, preguntado por la situación del país.

Porque su «hora a hora», como él la definió, está marcada por días, la mayor parte, sin corriente, donde hay que buscar carbón para cocinar o hacer «una perra cola de cinco horas» para conseguir un pan.

En este contexto, «es difícil pensar en el futuro», admitió, ahora una incógnita para millones de cubanos con la reciente captura de Nicolás Maduro y la presión estadounidense para que Venezuela corte el suministro de crudo a la isla.

«Las cosas que están pasando ahora, sin duda tienen tremenda gravedad, pero ya uno no es capaz de cuantificar cuánto peor va a ser porque tienes que remitirte al aquí y ahora», describió el director de cine.

Además, para Bim, el cubano «está un poco solo» y no es bien recibido en los países a los que trata de ir.

No obstante, el realizador reconoció la suerte que tiene por poseer un pasaporte español, que le permite salir «si algo fuera muy mal», un privilegio del que no gozan la mayoría de los cubanos.

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