Impacto

El boricua José Ortiz gana el Kentucky Derby en final dramática ante su hermano Irad

José Luis levanta el trofeo tras ganar el Derby montando el caballo Golden Tempo, en Kentucky. (Foto: AP/Abbie Parr)

En un desenlace tan dramático como simbólico, el jinete puertorriqueño José Ortiz conquistó su primer título del Kentucky Derby el sábado, superando en los últimos metros a su hermano mayor, Irad Ortiz Jr., en la edición 152 de la carrera celebrada en Churchill Downs.

Montando a Golden Tempo, un caballo que partía con probabilidades de 23-1, José Ortiz rebasó por el margen mínimo a Irad Ortiz Jr., quien competía con el favorito, Renegade, para imponerse por una nariz en uno de los finales más cerrados y emotivos en la historia reciente del Derby. Los hermanos ocuparon el primer y segundo lugar, convirtiendo el escenario más importante de este deporte en un duelo personal, marcado por una vida entera de ambición compartida y competida.

Para José, de 32 años, la victoria representa la culminación de años persiguiendo tanto el título del Derby como, en muchos sentidos, los pasos de su hermano Irad.

“Venía siguiendo a Irad”, dijo tras la carrera. “Sentía que era el rival más duro a vencer”.

Esa dinámica, el hermano mayor al frente y el menor persiguiéndolo, ha definido gran parte de sus trayectorias. Criados en Trujillo Alto, Puerto Rico, los hermanos Ortiz provienen de una familia históricamente ligada a las carreras de caballos. Su abuelo y su tío fueron jinetes, y ambos se formaron en la Escuela Vocacional Hípica antes de trasladarse a Nueva York, donde poco a poco alcanzaron reconocimiento en el circuito nacional.

Bajo la mentoría del miembro del Salón de la Fama Ángel Cordero Jr., los hermanos se consolidaron como dos de los jinetes más exitosos del deporte. Entre ambos acumulan múltiples premios Eclipse, decenas y decenas de victorias de alto nivel y triunfos en carreras de la Triple Corona, aunque hasta este sábado el Derby se había resistido a caer ante sus pies.

EL caballo Golden Tempo, de José Luis, se adelanta y gana por una nariz al Renegade, de su hermano Irad en el Derby 152. (Foto: AP/Abbie Parr)

Eso cambió el fin de semana, en una carrera que pareció destinada a escribir historia.

El jinete Irad Ortiz felicita a su hermano José Luis tras ganarle por la mínima diferencia en el Derby de Kentucky. (Foto: AP/Charlie Riedel)

Irad, de 33 años, corrió de manera agresiva en la parte delantera del pelotón, posicionando a Renegade como un fuerte contendiente desde el inicio. José, en cambio, se mantuvo paciente en la retaguardia, reservando energía y esperando el momento preciso para atacar, una estrategia que terminaría definiendo el desenlace de la carrera.

Al entrar en la recta final, los hermanos se encontraron codo a codo. Por un instante, pareció que se repetiría el patrón habitual, con Irad en la delantera y José en persecución. Pero en los últimos metros, José se abrió hacia afuera y le exigió más a Golden Tempo. Y el caballo respondió, superando a Renegade justo antes de cruzar la meta.

La diferencia fue mínima. Pero el significado fue inmenso.

Era el undécimo intento de José en el Derby y el décimo de Irad. Ambos habían soñado durante años con ganar esta carrera, considerada la más importante de la hípica estadounidense.

“Quiero que él también gane el Derby, por supuesto”, dijo José. “Sé que también ese es su sueño. Pero hoy era mi día”.

José Luis Ortiz celebra tras cruzar la meta en primer lugar. Al fondo, su hermano, Irad Ortiz, Jr. (Foto: AP/Jeff Roberson)

La carga emocional del momento fue evidente de inmediato. Al cruzar la meta, los hermanos intercambiaron una mirada, un reconocimiento silencioso de lo ocurrido. Más tarde vendría el gesto de felicitación, pero en ese instante no hicieron falta palabras.

El jinete José L. Ortiz levanta los brazos al cielo tras ganar el 152 Derby de Kentucky, el sábado 2 de mayo en Churchill Downs, en Louisville, Ky. (Foto: AP/Abbie Parr)

La victoria coronó un fin de semana extraordinario para José Ortiz, quien también ganó el Kentucky Oaks el día anterior, convirtiéndose en uno de los pocos jinetes en la historia en conquistar ambas carreras en el mismo año. Solo el Derby otorgó una bolsa de 3.1 millones de dólares al caballo ganador, de los cuales Ortiz recibió aproximadamente el 10% como porcentaje habitual para el jinete.

La entrenadora Cherie DeVaux, quien conoce a los hermanos desde la infancia, destacó que el momento trascendía lo deportivo.

“Ambos son seres humanos extraordinarios”, afirmó. “Ver hasta dónde ha llegado José es un honor”.

A pesar del resultado, la rivalidad entre los hermanos se mantiene basada en el respeto mutuo. Durante años han competido entre sí, impulsándose mutuamente a alcanzar mayores logros sin perder el vínculo fraterno.

“En la pista no hay hermandad”, ha dicho José en otras ocasiones. “Pero fuera de ella somos muy cercanos”.

La carrera del sábado reflejó perfectamente ese equilibrio: una competencia feroz entrelazada con una profunda conexión familiar.

Para Irad Ortiz Jr., la victoria en el Derby probablemente llegará con el tiempo. Por ahora, el momento pertenece a su hermano menor: el que pasó toda una vida siguiéndolo, hasta que finalmente le pasó adelante.

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