Filadelfia. — Los aficionados de Brasil que subieron las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia para posar junto a la estatua de Rocky dejaron al boxeador ficticio tal como lo encontraron.
Cada aficionado brasileño en Filadelfia para ver a su selección jugar contra Haití el viernes– que se detuvo para tomarse una foto junto a la escultura de tres metros (9 pies y 11 pulgadas) de altura, dejó a la estatua con sus calzoncillos y botas de bronce.
Nadie se arriesgó a ser víctima de la maldición de Rocky.
Sí, la estatua de Rocky que ha sido un símbolo de la resiliencia, el corazón y del vínculo inquebrantable entre Rocky y la gente de Filadelfia, ha recibido algunos golpes recientes, incluso en el retiro.
Los aficionados estadounidenses que visitan la ciudad aprendieron hace tiempo y por las malas que colocar coloridas camisetas, bufandas, gorras y cualquier otro objeto deportivo en la estatua sólo significa que ese equipo caerá por nocaut en la casa del equipo local de Filadelfia.
Búrlense si quieren.
La mala suerte se extendió al fútbol cuando los aficionados de la selección de Ecuador en el Mundial subieron las escaleras, cantaron, bailaron y agitaron sus banderas en la explanada del museo. Y tuvieron el atrevimiento de vestir a Rocky con una camiseta del equipo y colocarle una bandera en el cuello.
No salió bien.
Amad Diallo anotó en el minuto 90 para ayudar a Costa de Marfil a vencer 1-0 a Ecuador en su primera participación mundialista en 12 años.
Y no habrá revancha.
Los aficionados brasileños se dieron cuenta del resultado y uno de sus grupos, el Movimiento Verde y Amarillo, instó a los visitantes a mantener sus camisetas lejos de la estatua.
“¡Atención aficionado!, advirtió el grupo en Instagram.
Todos están prestando atención.
El texto traducido decía: “¡Está totalmente prohibido ponerle una camiseta de Brasil a la estatua de Rocky en Filadelfia!!!!!”.
Incluso Visit PA se sumó a la broma e intentó advertir a los extranjeros que —tal como Ivan Drago aprendió a la mala— con Rocky no se juega.
“Incontables equipos de fútbol americano —misma maldición, deporte distinto– han vestido a la estatua de Rocky con sus colores para luego salir derrotados”, decía la publicación en Instagram. “Ecuador vistió a Rocky el fin de semana pasado. ¿Coincidencia? Lamentablemente, la historia dice que no».
“¡Filadelfia los espera con ansias! (pero Rocky no necesita su uniforme)”, añadió.
Los aficionados brasileños hicieron caso a la advertencia, y decenas de ellos simplemente se colocaron frente a la estatua y levantaron los brazos en señal de triunfo, tal como Rocky lo hacía después de tantas peleas, y de tantas, tantas películas.
“Esto es algo importante en Brasil”, comentó Lorival Guerreiro, quien viajó desde Limeira, Brasil, para el Mundial. “Promueven este lugar para celebrar antes del partido. Los brasileños vienen aquí a celebrar a nuestro equipo”.
Cuando la estatua de bronce quedó en las escaleras tras la filmación de las películas de “Rocky”, el museo luchó para que la retiraran. Finalmente fue trasladada al sur de Filadelfia antes de regresar a la parte baja de las escaleras en 2006. La estatua fue un éxito enorme y se convirtió en un punto obligatorio para visitantes de todo el mundo.
Según el Philadelphia Visitor Center, unas 4 millones de personas visitan las escaleras cada año, cifra cercana a la que recibe la Campana de la Libertad. El ícono de la cultura pop fue trasladado recientemente a la parte alta de las escaleras.
Roberto De Freitas, oriundo de Porto Alegre que vive en Florida y asiste a su tercer Mundial, subió las escaleras para una sesión de fotos en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Iba vestido con los colores de Brasil —incluso zapatillas verdes— y tenía previsto asistir al partido del viernes.
Espera que los pentacampeones del mundo arranquen una página del libro de Rocky y sigan cosechando triunfos.
“Tenemos cinco títulos”, señaló De Freitas. “Estamos tratando de conseguir ese sexto”.
De Freitas no había oído hablar de la maldición de Rocky, pero no pensaba tentar al destino una vez que se enteró de las posibles consecuencias.
“¿Eso es lo que dicen?”, preguntó entre risas. “Seguro que no lo voy a hacer”.
La Rocky Shop, al pie de las escaleras, estaba llena de turistas entre camisetas del boxeador y peluches del personaje de Mr. T, Clubber Lang. El periodista peruano Jampool Cuadros Estrada se probó una bata de Rocky mientras un camarógrafo lo seguía por la tienda para su más reciente reporte del Mundial.
Filadelfia, hogar de casi 6.000 inmigrantes nacidos en Brasil, tiene una conexión con el país sudamericano. Los Eagles de Filadelfia iniciaron su temporada de campeonato con una victoria sobre los Green Bay Packers en Brasil en 2024.
Bajo la presión de conseguir su primer título desde 2002, Brasil fue superado en el inicio y necesitó del gol de Vinícius Júnior para rescatar un empate 1-1 ante Marruecos el sábado.
Brasil ahora debe cuidarse de Haití, claramente abajo en las apuestas, al igual que Rocky.
“Brasil tiene la presión. Haití tiene la libertad”, escribió en redes sociales el cantante haitiano Wyclef Jean. “Y a veces la libertad es lo más peligroso en la cancha. ¡No puedo esperar!!!!”.

