Redacción Deportes.- El brasileño Leonardo Reginatto, el nicaragüense Juan Montes y el panameño Paolo Espino pertenecen a una fuerza emergente del béisbol que llega al Clásico Mundial con el sueño de eclipsar a grandes estrellas como el estadounidense Aaron Judge y el japonés Shohei Ohtani.
A los 36 años, el tercera base Leonardo Reginatto es considerado el mejor jugador en la historia de los torneos clasificatorios del Clásico Mundial y decisivo en dos oportunidades para la clasificación de su país.
El de 2026 será su despedida, pero antes espera ahondar su huella.
Adam Macko, un extraño en el nido
Nacido nace 25 años en Bratislava, el abridor de los Toronto Blue Jays se enamoró de un deporte desconocido en Eslovaquia. Fue solo cuando se mudó a Canadá con su familia, cuando tenía 12 años, que las cosas comenzaron a normalizarse en su vida.
Sus aptitudes naturales fueron pulidas en una Academia de Béisbol y pronto se hizo profesional.
Más natural ha sido el desarrollo del neerlandés Kevin Kelly, habitual en la selección de su país desde 2010 y con experiencia en dos ediciones del Clásico Mundial.
Kelly ha lanzado en México durante las últimas dos temporadas, así como en la Eurocopa 2025.
Montes, una imagen más allá del bigote imponente
Aunque nació hace 30 años en Ciudad de Guatemala y este hecho le convierte en el único de su país que ha jugado el Clásico Mundial, el jardinero Juan Montes ha conducido su carrera bajo la bandera de Nicaragua.
El ex de los Orioles, dueño del más vistoso bigote del circuito, alcanzó su máximo rendimiento en Clase A con Aberdeen.
En la carrera del cubano Alexei Ramírez todo tiempo pasado fue mejor, pero el desafío del campo corto y segundo base nacido en Pinar del Río, es renacer a los 44 años.
El exjugador de Grandes Ligas, elegido para un juego de All-Star y dos veces premiado con el Bate de Plata jugó su última temporada profesional en 2018 con los Diablos Rojos de la Liga Mexicana antes de regresar a la Serie Nacional de Cuba en 2024, donde aseguran que no ha perdido ‘el toque’.
Panamá cree en Paolo
Tenía 19 años y aún era estudiante de secundaria cuando Paolo Espino apareció en el Clásico Mundial de 2006 en la lomita frente a Países Bajos.
Lanzó una entrada sin permitir libertades. Pero debió esperar 11 años para llegar a la gran carpa de la MLB. En la selección de su país ha encontrado el apoyo pleno, pues repitió Clásico Mundial en 209 y ha sido actor de las eliminatorias de 2012 y 2016.
El venezolano Jackson Chourio, jardinero central de los Bravos de Milwaukee es una sensación, tanto a la defensiva como con su bate.
Fue tercero en la votación al novato del año de la Conferencia Nacional en 2024, y en dos años en las mayores ya suma 42 jonrones y 157 carreras empujadas.
A los 33 años, el jardinero y primera base Bryce Harper jugará por primera vez en su carrera los colores de Estados Unidos.
Más fácil la tuvo el tercera base Nolan Arenado, de 34, quien en 2017 jugó con la selección de Estados Unidos, pero luego decidió jugar por Puerto Rico, la bandera de su madre, aunque también lo mueve la sangre cubana de su padre.
Ahora, el de Newport Beach (California), emerge como el estandarte de una novena boricua que se ha quedado sin sus principales figuras: Javier Báez, Carlos Correa y Francisco Lindor.

