El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, el 29 de agosto de 2022. (Foto: VOA)

La normalización de relaciones entre Venezuela y Colombia empezó a concretarse con la llegada de los nuevos embajadores a las capitales de ambos países, pero aún existen muchos retos y trabajo por hacer, exponen observadores.

Caracas, Venezuela. — El nuevo embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, presentó sus cartas credenciales ante el presidente Nicolás Maduro, marcando así el restablecimiento de relaciones bilaterales.

El acto protocolar ocurrió la tarde del lunes en el Palacio de Miraflores en el centro de Caracas donde Maduro y Benedetti sostuvieron un encuentro de aproximadamente media hora en el que se refirieron a la urgencia de restablecer los lazos de amistad, pero de manera organizada.

La llegada de Benedetti, un hombre tan cercano a Petro que fue su jefe de campaña electoral, es un “hito” en los vínculos entre Caracas y Bogotá, advierte el analista y experto en relaciones internacionales, Luis Peche Arteaga.

Su arribo “corta cuatro años de una política de presión total” que lideró Colombia desde el desconocimiento de Maduro como presidente por parte de la administración del dirigente derechista Iván Duque, en enero de 2019, apunta.

Se viene una nueva etapa que estará lejos de ser “un cheque en blanco” para el chavismo, considera. No ve a Benedetti como un aliado “tan incondicional como se esperaba”.

“Petro sabe que es un riesgo dar el todo por el todo a una administración tan señalada por derechos humanos, crisis económica y todo lo que ha llevado a Venezuela. En el balance, será más favorable hacia Maduro, pero al cual no le va a dar un cheque en blanco”, explica.

La reanudación de relaciones a nivel diplomático, de cooperación comercial y la reapertura de rutas aéreas directas entre ciudades de ambas naciones se cuentan entre los aspectos positivos, pero Peche Arteaga subraya declaraciones “interesantes” de Petro y Benedetti.

Primero, recuerda, el presidente de Colombia reivindicó el respeto al derecho al asilo en su país a Diosdado Cabello, considerado el segundo hombre fuerte del oficialismo y quien demandó a Bogotá repatriar a Venezuela a líderes opositores refugiados en el país vecino.

“El chavismo, muy probablemente, va a hacer gala de esta llegada de Benedetti a Caracas. Lo van a exhibir por todo lo alto como una victoria simbólica. Más allá de los símbolos, Petro ha buscado tener una especie de ‘mano zurda, mano diestra’ con el tema”, indica.

Las relaciones “están comenzando a renacer, a pesar de los obstáculos”, gracias a la declaración de intenciones por parte de actores políticos y económicos de Colombia y Venezuela, más aún con la presencia de Benedetti en Caracas, opina el experto en asuntos internacionales, Carlos Romero.

Describe al nuevo embajador colombiano como “un hombre muy activo y conocedor de la política” de ambos países, que podrá enfrentar retos como la migración, la economía informal o la violencia.

“Son problemas que se pueden abordar si hay una vocación y un compromiso institucional que va a permitir reducir la informalidad, la violencia, la corrupción. Benedetti va a permitir acelerar el reencuentro” entre los dos países, considera.

La internacionalista Giovanna De Michele coincide en que no pareciera haber incondicionalidad ideológica y considera que en los próximos meses se abrirá la posibilidad de recuperar el comercio formal, espacio que ha sido “ganado” por el comercio “ilícito”.

“El propósito es robustecer la relación comercial y en segundo lugar atender los requerimientos de los ciudadanos colombianos en Venezuela. Deberían ser exactamente los mismos propósitos para Venezuela, aún cuando el gobierno de Nicolás Maduro no lo ha manifestado de esa manera tan palpable y tan concreto como lo ha hecho el gobierno de Gustavo Petro”, dijo consultada por VOA.

Pragmatismo

El embajador retirado Sadio Garavini opina que se pudo haber planteado el restablecimiento de relaciones como ocurre en el caso de Chile y Bolivia, pero estima que, ante la posición de “izquierda” de Petro, era “lógico” que las relaciones se restablecieran “a todos los niveles”.

“Es un juego de equilibro”, puntualiza al recordar lo heterogéneo del gabinete del mandatario colombiano e insistir en que el restablecimiento de las relaciones consulares y comerciales será “positiva” para ambas poblaciones.

“Benedetti, por las manifestaciones que ha dado, viene básicamente interesado en la relación comercial”, destaca Garavini.

Socorro Ramírez, doctora en Ciencias Políticas, coincide con otros expertos en que el gobierno de Petro actuará con “pragmatismo” al evitar inmiscuirse en temas relacionados con la “legitimidad” o la manera en la que el mandatario venezolano ejerce el poder.

A su juicio, el gobierno de Petro asumirá la “interlocución” sobre temas que requieren cooperación bilateral, entre ellos la reapertura de pasos fronterizos.

“Se le está proponiendo al nuevo gobierno que escuche y se aproxime a toda esa variada oposición que vive en Colombia y que el gobierno de Petro asuma la construcción de una política exterior a partir de los intereses de Colombia y que le sirva de alguna manera de marco para ayudarle a Venezuela a resolver la crisis y que apoye una negociación efectiva de las oposiciones y el gobierno venezolano”, dijo en un coloquio sobre las implicaciones para Venezuela de que ahora Petro esté en el poder.

Respecto a una negociación con el Ejercito de Liberación Nacional (ELN), que “actúa binacionalmente”, Ramírez insiste en que el papel de Venezuela es “crucial” para lograr que esa guerrilla acepte la negociación para poner fin a su resistencia armada.

Para De Michele es un tema aún “prematuro” y plantea que la interrogante debe ir orientada hacia qué hará Venezuela con los grupos irregulares en el país, partiendo de que el gobierno venezolano responsabilizó a la administración de Iván Duque por los hechos ilícitos e irregulares que se produjeron en los últimos años.

¿Podrían surgir en ese punto espinoso diferencias entre Petro y Maduro? Consultado por VOA, Garavini recuerda las denuncias de diversas organizaciones, entre ellas Insight Crime, sobre los vínculos con “sectores” castrenses implicados con los grupos criminales colombianos.

“Eso hace más complejo el tema de la negociación”, dice, añadiendo que Petro tiene “mayores posibilidades” que el ex mandatario Juan Manuel Santos de llegar a una negociación.

Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por decenas de países reaccionó a la llegada de Benedetti a Venezuela asegurando que el nuevo embajador no se refirió a diversos temas, entre ellos, los 7 millones de migrantes y refugiados venezolanos, la emergencia humanitaria compleja, los desplazamientos de comunidades indígenas por grupos terroristas y la “protección” que, según dijo, otorga el presidente Nicolás Maduro a las disidencias de las FARC y el ELN.

En 2015, tras una crisis diplomática con el gobierno colombiano, Maduro ordenó cerrar el paso de vehículos en la frontera con Colombia y en 2018 el gobierno venezolano expulsó a funcionarios consulares.

Las relaciones entre Maduro y el expresidente Iván Duque, que reconoció a Guaidó como presidente interino, estuvieron marcadas por constantes acusaciones mutuas, especialmente desde 2019 cuando se intentó ingresar ayuda humanitaria a través de la frontera.

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