Xiomara Castro candidata presidencial del partido Libertad y Refundación (Libre) votó el, 28 de noviembre de 2021, en la Catacamas en el departamento de Olancho. (Foto: EFE/Comité de campaña de LIBRE)

Desde Honduras y Estados Unidos analistas ven en perspectiva el resultado electoral y advierten de posibles cambios positivos a la relación bilateral; esperan compromiso en combate a la corrupción, gobernabilidad democrática y afrontar los problemas internos del país centroamericano.

La candidata de izquierda Xiomara Castro de Zelaya es la ganadora de las elecciones generales de Honduras, y su Partido Libertad y Refundación (Libre) se encamina a obtener la mayoría simple en el Congreso Nacional.

Analistas consultados por la Voz de América ven el resultado como un factor favorable para mejorar las relaciones del país centroamericano con Estados Unidos.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken ya ha felicitado al pueblo hondureño y a la presidenta electa Xiomara Castro y aseguró que en Washington «esperamos trabajar juntos para fortalecer las instituciones democráticas, promover el crecimiento económico inclusivo y luchar contra la corrupción».

Castro de Zelaya, de 62 años y esposa del expresidente Manuel Zelaya, depuesto en 2009, en lo que muchos consideraron un «golpe de Estado» y otros argumentaron que se trató de una destitución legítima, se convertirá en la primera mujer en arribar a la silla presidencial de su país.

Las elecciones del 28 de noviembre en Honduras fueron las más concurridas en las últimas décadas con una participación que supera el 68% del padrón electoral de 5,1 millones de electores, según el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Fotografía de archivo de miles de simpatizantes del Partido Nacional de Honduras en el cierre de campaña de Nasry Asfura. (Foto: EFE/José Valle)

Castro de Zelaya, identificada con las banderas de la izquierda latinoamericana, deberá afrontar la difícil situación en seguridad ciudadana, pobreza, migraciones y el impacto de la pandemia en el país, entre otros retos.

El triunfo de Xiomara Castro es «un voto de castigo» al actual gobierno, donde “la corrupción, la mala imagen y los desaciertos” de dos mandatos consecutivos de Juan Orlando Hernández han pasado factura al partido conservador, asegura el empresario hondureño Luis Napoleón Larach, expresidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, (COHEP).

Larach mira como una oportunidad que Honduras pueda capitalizar su posición estratégica en Centroamérica y espera que pueda darse un cambio de gobierno con una agenda de trabajo bien enfocada con Estados Unidos.

“Entendemos que [el equipo de Xiomara Castro] ha tenido pláticas con funcionarios del gobierno del presidente Joe Biden y entendemos también que tienen grandes posibilidades de trabajar juntos y de aprovechar las sinergias que se están dando para el bienestar de ambas naciones”, dijo Larach.

Este empresario apuesta por aprovechar el momento y hacer acuerdos para lograr movilizar las inversiones estadounidenses establecidas en China continental hacia su país y la región centroamericana.

El presidente del COHEP, Juan Carlos Sikaffy, fue uno de los primeros en felicitar temprano del lunes a Castro de Zelaya y adelantó a VOA que habían comenzado el mismo lunes reuniones de trabajo con el equipo de la futura presidenta.

La presidenta electa también expresó en redes sociales su abierta disposición para comenzar el diálogo sincero con el sector privado para encontrar soluciones en conjunto a los problemas que afectan a todo Honduras.

LA AGENDA DEL TRIÁNGULO NORTE

Para el presidente de Diálogo Interamericano en Washington DC; Michael Shifter, el resultado electoral y el próximo gobierno de Xiomara Castro es fruto del “enorme deseo de alternancia en Honduras”.

Shifter mira como un factor de éxito el alto nivel de participación de los electores y entre estos los votantes jóvenes que enviaron un mensaje claro que subyace en la conciencia colectiva.

“La gran mayoría de los hondureños están cansados de tanta corrupción, criminalidad, y violencia. La gran pregunta es si el nuevo gobierno será capaz de llevar a cabo los cambios fundamentales que reclaman la gente, no será nada fácil porque los desafíos son enormes” analiza Michael Shifter.

Los medios de comunicación en Honduras han destacado también la fuerte participación de los jóvenes de todos los estratos sociales en el proceso, lo que analistas locales miran como un factor saludable para la democracia del país centroamericano.

Para Shifter agrega que el entorno luego de los cuestionados comicios de 2017, con serios señalamientos por parte de la Misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), y de la Unión Europea -que fueron en buena parte subsanados para el reciente proceso- minó las posibilidades de progreso en todos los frentes y la situación se volvió insostenible.

Pero con la “la elección de Xiomara Castro por lo menos se abre la posibilidad de gobernar de manera transparente y seria”, agrega.

Y para la agenda de Estados Unidos con el Triángulo Norte también abona el resultado ante la búsqueda de “estabilidad política y paz social”.

El nuevo gobierno que asumirá en Honduras -coinciden los expertos- podría abrir una oportunidad para empujar los planes de Estados Unidos en la región enfocados en «mitigar la pobreza y hacer frente a la corrupción que están a la base de las migraciones irregulares».

Simpatizantes de la candidata presidencial Xiomara Castro celebran los resultados parciales de las elecciones en Tegucigalpa (Honduras). (Foto: EFE/ Gustavo Amador)

“En Estados Unidos se puede esperar diferencias en políticas entre Washington y Tegucigalpa pero también más apoyo en esfuerzos para reducir la corrupción y generar empleo, sobre todo para los jóvenes”, puntualiza Shifter.

Según la Agencia AP, durante la campaña Xiomara Castro ha lanzado señales de querer trabajar con Estados Unidos; otro mensaje en clave descifrado para el proceso fue la visita hecha por el Subsecretario de Estado para Asuntos del hemisferio occidental, Brian Nichols, en la antesala de la elección.

Además, señala que hay puntos en común entre Estados Unidos y el futuro gobierno de Castro en Honduras en al menos tres áreas de interés: migración, lucha contra el narcotráfico y combate a la corrupción.

Estados Unidos atraviesa un período de tensas relaciones con los gobiernos de El Salvador, a cargo de Nayib Bukele, y de Guatemala, encabezado por Alejandro Giammattei, en ese contexto ven que la Casa Blanca podría aprovechar una relación productiva con Honduras.

Corrupción en el Triángulo Norte, principal desafío por lo que desde la sociedad civil en Honduras ven productivo un giro de timón en el país, para el director de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) Carlos Hernández, es importante destacar que la sociedad hondureña se ha expresado y «dado una oportunidad a la clase política», y mostrada confianza en el sistema democrático.

Hernández lamenta que durante la campaña los hondureños no hayan recibido propuestas serias de planes de gobierno, porque la campaña se redujo en su mayoría «al descrédito de los oponentes».

Desde el oficialismo se tildó a Castro «de comunista» por las cercanías del expresidente Manuel Zelaya con el fallecido Hugo Chávez en Venezuela y los gobiernos de Cuba y Nicaragua. Estos fueron los primeros en felicitar a Xiomara Castro antes incluso que las fuerzas vidas de Honduras le dieran la congratulación por la holgada victoria que predecía el escrutinio aún en proceso.

Castro ya rozaba la mañana del martes el millón de votos a su favor y se posiciona arriba del 53,3% de preferencias frente al resto de candidatos, relegado el más cercano a 20 puntos de distancia.

El CNE ha advirtió que apenas había escrutado poco más del 52,6 de las actas de la elección presidencial. Mientras avanza en el conteo de los votos para asignar los 128 escaños de diputados del Congreso Nacional y los 298 alcaldes.

Esta institución tiene hasta 30 días para oficializar los resultados, según la ley electoral de Honduras.

Misión Electoral de OEA ve espacio para mejorar futuras elecciones en Honduras

Por su parte el jefe de la Misión de Observación Electoral enviado a Honduras por la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Guillermo Solís, consideró en su informe preliminar sobre la jornada electoral algunas mejoras en las condiciones para realizar en el futuro elecciones con menos escollos en ese país.

“Hoy Honduras tiene un mejor sistema electoral, aun cuando todavía persistan importantes desafíos que dan margen para introducir mejoras en los próximos años”, explicó el enviado del organismo hemisférico.

El jefe de misión reconoce en su informe preliminar todas las mejoras que tuvo el sistema electoral después de los cuestionados comicios de 2017; los mismos que también señaló la Unión Europea en su momento y por los que trabajaron en conjunto con las autoridades hondureñas para subsanar las deficiencias.

Entre las mejoras se destacó la depuración del padrón electoral en más de 800.000 afiliados, la emisión del Documento Nacional de Identidad (DNI) para votar, la creación del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE).

Sin embargo, Solís expresidente de Costa Rica, destacó a que a la elección se llegó con una ley transitoria para justicia electoral, -a falta de consenso entre los partidos políticos en el Congreso Nacional-, con pocos recursos asignados para implementar el proceso y con falta de coordinación entre las Juntas Electorales departamentales y municipales en los 18 departamentos del país con la autoridad central del CNE.

Lo que, en la práctica, consideró, se tradujo en atrasos logísticos en la distribución del material electoral y los equipos tecnológicos. Asimismo, constató que la mayoría de los procesos ejecutados en preparación para los comicios «no estaban debidamente estandarizados ni contaban con manuales que definieran en detalle cómo debían ejecutarse lo que generó retrasos”, apuntó la misión de la OEA.

La OEA desplegó a sus observadores en 1.295 juntas receptoras de votos, y estuvo presente en 404 centros de votación en todo el país, la misión empezó su trabajo antes de los comicios y ha seguido de cerca el escrutinio.

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