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Tras acusación de EE. UU., ¿qué podría pasar con Raúl Castro?

Raúl Castro ondea una bandera nacional cubana durante un desfile del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución en La Habana, 1 de mayo de 2025. (Foto: AP/Ramón Espinosa/Archivo)

Desde que Raúl Castro fue acusado por fiscales federales de Estados Unidos de asesinato y conspiración, muchos se preguntan si el líder revolucionario podría correr la misma suerte que el venezolano Nicolás Maduro.

“Esperamos que se presente aquí por voluntad propia o de otra manera”, dijo el secretario de Justicia, Todd Blanche.

Castro, de 94 años, era ministro de Defensa de su fallecido hermano y expresidente Fidel Castro cuando en 1996 exiliados residentes en Florida comenzaron a realizar incursiones a la isla. Desde ese cargo ordenó el derribo de dos aeronaves que según Cuba violaban su espacio aéreo y que de acuerdo con Blanche estaban tripuladas por civiles desarmados en misiones humanitarias.

“Estados Unidos ciertamente posee la capacidad militar para capturar a Raúl Castro tal como capturaron a Maduro, aunque probablemente resultaría más costoso”, dijo a The Associated Press William LeoGrande, politólogo de la American University en Washington.

La madrugada del 3 de enero en una sorpresiva operación militares estadounidenses detuvieron en Caracas a Maduro y a su esposa y los trasladaron a Nueva York. Ambos habían sido acusados antes por fiscales de esa ciudad de cargos de narcotráfico.

Tras la captura de Maduro —un cercano aliado de Cuba—, Donald Trump impuso un cerco energético a la isla que agudizó la crisis de una economía agobiada por décadas de sanciones de Estados Unidos.

Para LeoGrande, el objetivo de la acusación contra Castro «es dar un paso más en la escalada de la campaña de presión que Trump y (el secretario de Estado Marco) Rubio han estado librando contra Cuba”.

Un líder de perfil discreto

Castro tomó la presidencia interina de la isla tras la enfermedad de su hermano Fidel en 2008 y hasta 2018 cumplió dos mandatos propios. En 2014 encabezó un histórico acercamiento con Estados Unidos bajo el gobierno de Barack Obama.

Como ministro y presidente sus actividades siempre transcurrieron en la mayor discreción. Nada de agendas, actos protocolares o reuniones públicas.

Poco se conoce de su vida privada, salvo que se casó con la guerrillera Vilma Espín con quien tuvo cuatro hijos en la década de 1960.

Reside oficialmente al oeste de La Habana y desde que se retiró se ha dedicado a recibir a invitados especiales, siempre vestido con un uniforme militar verde olivo.

La última vez que se lo vio en público fue el 1 de mayo rodeado de decenas de miles de personas que asistían a una manifestación por el Día del Trabajador en el malecón de La Habana.

Castro se mantuvo erguido bajo el sol incluso cuando algunas personas se desmayaron antes de que comenzara el evento. Detrás de él estaba su equipo de seguridad liderado por su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”.

Rodríguez Castro es hijo de su primogénita Debora y del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien fue su mano derecha y dirigió GAESA, un poderoso emporio militar empresarial también sancionado por Estados Unidos.

“El Cangrejo” ha participado en conversaciones recientes entre dirigentes cubanos y estadounidenses, incluida una de la semana pasada con el director de la CIA, John Ratcliffe.

Sin certezas sobre el proceso

No está claro de inmediato qué pasará con Castro tras los cargos impuestos por Estados Unidos.

El gobierno cubano condenó rápidamente la acusación mientras se prepara para celebrar el viernes un mitin público en su honor convocado por la Unión de Jóvenes Comunistas.

Los expertos concuerdan en que aunque no ocupa un cargo formal, Castro es un hombre respetado por el gobierno de Miguel Díaz-Canel y por el gobernante Partido Comunista.

“Aún conserva influencia y la cúpula dirigente solicita su opinión sobre las decisiones importantes, pero no dirige el gobierno en el día a día», dijo LeoGrande.

Sin embargo, aclaró el analista, si fuera capturado en una operación militar estadounidense «eso no alteraría el funcionamiento del gobierno, a diferencia de lo que ocurrió en Venezuela”.

Castro no es ajeno a la cárcel. En junio de 1953 fue arrestado en Cuba tras ser acusado de rebelión armada. Fue condenado a 13 años de prisión y liberado en mayo de 1955 tras una amnistía. Posteriormente partió a México y ayudó a organizar la revolución.

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