Un terremoto sacudió con fuerza el sur y centro de México el viernes interrumpiendo la primera rueda de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum del nuevo año y cimbrando las costas de Guerrero, en el Pacífico. No se reportaron daños graves ni víctimas por el momento.
El sismo tuvo una magnitud de 6,5 grados, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, y tuvo su epicentro cerca de la localidad de San Marcos, unos 70 kilómetros al sureste del turístico puerto de Acapulco. Se sintió en siete estados del país y, según el gobierno federal, tuvo más de 150 réplicas. La mayor, según el servicio geológico estadounidense, fue de 4,5 grados.
Roberto Arroyo, secretario de protección civil de Guerrero, explicó que las réplicas son algo normal en ese tipo de sismos, fuertes pero afortunadamente breves. El temblor duró aproximadamente unos 33 segundos. El funcionario dijo que no había alerta de tsunami.
La gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, confirmó que no se habían reportado víctimas ni daños mayores en ese estado y en San Marcos —donde solo resultaron afectadas parcialmente algunas casas de adobe— en una transmisión realizada a través de Facebook junto con todo el equipo de emergencias horas después del temblor. El grupo vivió en vivo una de las réplicas.
La funcionaria agregó que en algunos hoteles de Acapulco se cayeron plafones y se rompieron vidrios, algo que también se repitió en el aeropuerto internacional de esa localidad, pero no hubo daños estructurales en ninguno de esos lugares. Sí hubo derrumbes menores de tierra y rocas en algunas carreteras, pero indicó que la principal vía de conexión de Acapulco con el centro del país operaba sin problemas.
El gobierno federal reportó daños también menores en tres instalaciones sanitarias del estado y las autoridades militares indicaron que en algunos puntos de Guerrero había problemas con las comunicaciones.
José Raymundo Díaz Taboada, médico y defensor de derechos humanos que vive en uno de los cerros que rodean el puerto de Acapulco, dijo a AP que estaba acostado cuando comenzó a sentir un fuerte rumor y el ladrido de perros que todos los vecinos de su zona identifican con el anuncio de un sismo.
“En ese momento empezó a sonar la alerta sísmica en el celular…y fue que se empezó a sentir ya fuerte la vibración, con mucho ruido por el tipo de terreno” pero con sacudidas menores que en temblores previos, explicó mientras preparaba una mochila de emergencia ante la continuidad de las réplicas.
La alarma a través de los celulares, que se activó al menos en Acapulco y en la capital, es un sistema de alerta puesto en marcha recientemente por el gobierno mexicano.
Díaz Taboada dijo que no había podido comunicarse con varios compañeros de la llamada Costa Chica, la más cercana al epicentro, porque las comunicaciones estaban cortadas.
En la Ciudad de México, la presidenta Sheinbaum retomó la conferencia de prensa diez minutos después del temblor.
Tampoco en la capital se registraron daños importantes. El sismo cimbró los edificios más altos y en otros, en lugar de movimiento, se escuchaban ruidos en el interior de las paredes, constataron varios periodistas de AP.
Muchas personas salieron de sus casas en pijama y con sus mascotas en brazos mientras observaban los cables de la luz o los árboles para revisar el impacto que había tenido el temblor.

