Un estrecho aliado del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro, descrito durante mucho tiempo por autoridades de Estados Unidos como el testaferro del líder depuesto, se declaró culpable el martes de un único cargo de lavado de dinero vinculado a una presunta conspiración de sobornos para obtener lucrativos contratos gubernamentales en el país sudamericano.
Como parte del acuerdo de culpabilidad, Alex Saab aceptó cooperar en las investigaciones federales en curso, allanando el camino para colaborar contra su antiguo protector. También aceptó entregar 195 millones de dólares en ganancias ilícitas provenientes del esquema de corrupción.
Saab, de 54 años, fue deportado en mayo a Estados Unidos por la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que ha tenido en la mira al empresario nacido en Colombia desde hace más de una década.
El delito de lavado de dinero conlleva una pena máxima de 20 años, pero los fiscales aceptaron recomendar una condena en el extremo inferior del rango recomendado y solicitar reducciones adicionales si su cooperación resulta valiosa.
Saab fue acusado durante el primer gobierno de Trump en 2019 y luego fue arrestado durante una escala para reabastecimiento de combustible en Cabo Verde, en lo que el gobierno venezolano describió como una misión humanitaria de alto nivel a Irán.
Pero el presidente Joe Biden lo indultó en 2023 a cambio de la liberación de varios estadounidenses encarcelados en Venezuela. El acuerdo, parte de un esfuerzo fallido de la Casa Blanca de Biden para convencer a Maduro de que celebrara una elección presidencial libre, fue duramente criticado por republicanos y funcionarios policiales federales quienes de inmediato comenzaron a investigar a Saab por otros presuntos delitos no cubiertos por el indulto, que tuvo un alcance limitado.
“Este caso envía un mensaje claro: las conexiones políticas, la riqueza y la proximidad con un régimen corrupto no pondrán a nadie fuera del alcance de la justicia estadounidense”, dijo Jason A. Reding Quiñones, fiscal federal del Distrito Sur de Florida, quien asistió a las diligencias del martes junto con más de una docena de agentes federales.
La nueva acusación se centra en contratos para el llamado programa CLAP, una iniciativa lanzada por Maduro para proporcionar productos básicos —arroz, harina de maíz, aceite de cocina— a los venezolanos pobres en un momento de hiperinflación desbordada y una moneda en ruinas.
Protección de alto nivel a cambio de sobornos
En una declaración de hechos de ocho páginas presentada como parte del acuerdo de culpabilidad, Saab admitió haber desviado al menos 195 millones de dólares de al menos seis contratos adjudicados a empresas que controlaba para importar alimentos y medicinas.
El entramado “contó con la aprobación, participación y protección de algunas de las autoridades de más alto rango del gobierno venezolano”, entre ellas, la de una persona descrita únicamente como “funcionario del gobierno 1A”, quien designó a un sustituto —uno de cuatro coacusados no identificados— para recibir pagos de sobornos en su nombre.
También recibió 17 millones de dólares en sobornos el exgobernador José Gregorio Vielma Mora, un aliado de Maduro que, con el apoyo del funcionario del gobierno 1A, adjudicó en 2016, en secreto, a una empresa controlada por Saab, un contrato para entregar 10 millones de cajas de raciones de alimentos en el estado Táchira, alegan los fiscales. Vielma Mora ya había sido acusado en la conspiración en 2021.
Para ocultar la actividad delictiva y esconder los pagos, Saab dijo que él y sus asociados falsificaron registros de envío y establecieron una red de empresas fantasma y cuentas bancarias en países como Antigua, Bulgaria, Liechtenstein, las Islas Marshall, Montenegro, Suiza, Turquía, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos.
Con el tiempo, a medida que las sanciones de Estados Unidos profundizaban las penurias financieras del país, Saab y sus asociados recibieron pago en forma de petróleo venezolano, oro y otros recursos naturales.
El martes, en el tribunal, Saab le dijo a la jueza Kathleen Williams que toma a diario el antidepresivo Zoloft y otros medicamentos para lo que describió como “trastorno de estrés postraumático” tras su arresto en 2020.
Saab podría convertirse en testigo contra Maduro
Autoridades de Estados Unidos han descrito durante mucho tiempo a Saab como el “recaudador” de Maduro y podrían pedirle que actúe como testigo de carácter contra el expresidente, quien espera juicio en Manhattan por cargos de narcotráfico tras ser capturado en un operativo del ejército de Estados Unidos en enero.
La nueva acusación en Estados Unidos contra Saab y Maduro se produce mientras el gobierno de Trump reestructura las relaciones con Venezuela, centrando su atención en aprovechar las vastas reservas petroleras del país sudamericano. Este mes, Trump anunció una alianza con el empresario petrolero venezolano Alejandro Betancourt, mediante la cual el gobierno de Estados Unidos obtendrá una participación y acceso a envíos de crudo a precio de costo procedentes de yacimientos con potencial para producir 65.000 millones de barriles.
Saab era poco conocido incluso en Venezuela hasta después de su primer arresto, en 2020, cuando el gobierno de Maduro invirtió enormes recursos para movilizar apoyo público a favor de su liberación.
Rodríguez, que entonces se desempeñaba como vicepresidenta de Maduro, ayudó a impulsar una campaña internacional en la que se refirió a Saab como un “diplomático venezolano inocente” que había sido “secuestrado” ilegalmente por Estados Unidos.
Pero tras la captura de Maduro, Rodríguez tomó distancia de Saab, lo destituyó de su gabinete y le retiró su papel como principal conducto para las empresas extranjeras que buscaban invertir en Venezuela.
Saab amasó una fortuna mediante contratos con el gobierno venezolano, pero se volvió aún más valioso para Maduro a medida que las sanciones de Estados Unidos obligaron a Venezuela a realizar gran parte de sus ventas de petróleo y su comercio exterior fuera de las instituciones financieras occidentales.

