El papa León XIV exhortó este sábado a no dejar que nos paralicen las losas de la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones, durante su homilía en la Vigilia Pascual, uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa.
El domingo por la mañana, León celebrará una misa al aire libre en la Plaza de San Pedro antes de pronunciar su mensaje de Pascua y ofrecer el tradicional “Urbi et Orbi”, “a la ciudad (de Roma) y al mundo”, que sirve como un resumen de las desgracias del mundo.
Con una vela alta encendida a través de la Basílica de San Pedro, a oscuras y en silencio, el papa León XIV dio inicio a la celebración más gozosa del cristianismo con su primera vigilia pascual como pontífice, la noche del sábado, e instó a que la Pascua lleve armonía y paz a un mundo desgarrado por las guerras.
Para los cristianos, la Pascua conmemora el triunfo de Cristo sobre la muerte mediante su resurrección tras su crucifixión. Al encender la vela antes de entrar en la basílica, el papa entonó: “La luz de Cristo que resucita glorioso”.
Quienes portaban velas se detuvieron para encender las que los fieles presentaban mientras avanzaban por el pasillo central, esparciendo destellos de luz por la oscura basílica, antes de que se encendieran las luces cuando el papa llegó al altar mayor, de estilo barroco, seguido por cardenales vestidos de blanco.
En su homilía, León calificó el pecado como “una barrera muy pesada que nos encierra y nos separa de Dios, tratando de hacer morir en nosotros sus palabras de esperanza”, y lo comparó con la piedra que cubrió la tumba de Jesús, pero fue hallada movida, revelando la resurrección de Cristo.
León afirmó que hoy hay piedras que representan pecados y deben ser removidas, algunas “tan pesadas y tan bien vigiladas que parecen inamovibles”.
“Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones”.
“¡No dejemos que nos paralicen!”, expresó el papa, al llamar a los fieles a asumir un compromiso “para que en todas partes y siempre, en el mundo, crezcan y florezcan los dones pascuales de la concordia y la paz”.
Con la guerra entre Estados Unidos e Israel y Irán en su segundo mes, y la campaña en curso de Rusia en Ucrania, León ha pedido repetidamente que se detengan las hostilidades.
En el Domingo de Ramos, manifestó que Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra o invocan a Dios para justificar su violencia.

Este sábado, como es tradición, el pontífice bautizó a 10 adultos de todo el mundo durante la misa.
En la primera Semana Santa de León, que es notoriamente exigente, el pontífice cargó la cruz durante las 14 estaciones del Vía Crucis el Viernes Santo, la primera vez que un papa lo hacía en décadas. El Jueves Santo, lavó los pies a 12 sacerdotes en el ritual tradicional de ese día, restaurando una tradición que su predecesor, el papa Francisco, había roto al incluir a laicos y a no cristianos.
Viernes Santo conmemora la Pasión de Cristo en la basílica de San Pedro del Vaticano, el primero de su pontificado, y ha comenzado, siguiendo la tradición, con la oración tendido en el suelo.
El pontífice, vestido con los paramentos rojos símbolo del martirio, empezó la ceremonia tumbado completamente sobre una alfombra ante el Altar de la Confesión, que marca el lugar exacto en el que, según la tradición, fue sepultado el apóstol Pedro.
León XIV retomó así la tradición de los papas de yacer durante la conmemoración de la Pasión. Su predecesor, Francisco, había dejado de llevarla a cabo desde 2022 y hasta su muerte, debido a sus problemas de movilidad, limitándose a rezar de pie o en su silla de ruedas.
Este rito de Viernes Santo, que conmemora el martirio de Jesús de Nazaret, es uno de los más solemnes del calendario litúrgico y el único día del año en el que no hay consagración, en señal de duelo, aunque sí se imparte la comunión.
Tras la postración de León XIV y la lectura de la Pasión de Cristo según San Juan, acompañada por los cánticos de los diáconos, el nuevo predicador de la Casa Pontificia, el fraile capuchino Roberto Pasolini, pronunció la homilía.
Sus palabras fueron escuchadas, en un clima de recogimiento, por el propio papa, por los miembros de la Curia Romana, por los miles de fieles presentes en el templo y por numerosos representantes del Cuerpo Diplomático acreditados ante la Santa Sede.
Hecho histórico: León XIV cargó personalmente la cruz durante las 14 estaciones del Vía Crucis, algo que no hacía un papa desde 1994. El gesto fue interpretado como un mensaje de fortaleza física, cercanía y compromiso personal con el sufrimiento humano.
Durante las meditaciones denunció la guerra, el abuso de poder y la indiferencia global ante el sufrimiento.
Con información de EFE/AP