(Monica Herndon/Inquirer)

LOS OFICIALES estadounidenses ahora recomiendan que las personas usen una máscara de tela o cubierta facial en lugares públicos como las tiendas de comestibles para frenar la propagación del coronavirus.

El presidente Donald Trump anunció el viernes que el Centers for Disease Control and Prevention ahora recomiendan que las personas usen cubiertas faciales de tela no médicas como medida voluntaria para defenderse contra la transmisión del COVID-19.

En la sesión informativa diaria de la White House, Trump enfatizó que usar la cubierta es voluntario.

“Puede hacerlo. No tiene que hacerlo. Yo estoy eligiendo no hacerlo”, dijo Trump. “Es sólo una recomendación”.

La política es un cambio para el CDC, que por semanas ha dicho que sólo los profesionales médicos, los que están enfermos o los que cuidan a los enfermos necesitan usar máscaras. Durante la última semana, a medida que un número escalado de estadounidenses dio positivo por el virus, la presión ha aumentado para que la agencia revise sus recomendaciones.

Aun así, la agencia no recomendará que todos compren máscaras de grado médico, ya que los sistemas de salud en todo el mundo se enfrentan a una enorme escasez de equipo de protección. En cambio, están reconociendo que hacer una máscara de tela o una camiseta podría ayudar a prevenir que los portadores del virus lo propaguen si tosan o estornuden en público, particularmente antes del comienzo de los síntomas.

“Quiero enfatizar que el CDC no recomiendan el uso de máscaras quirúrgicas o de grado médico”, dijo Trump.

En una sesión informativa el jueves, Deborah Birx, coordinadora del grupo de trabajo sobre el coronavirus de la White House, describió el nuevo aviso como “una pieza aditiva”, diciendo que una máscara no era un reemplazo para el distanciamiento social y el lavado de manos.

“Queremos asegurarnos de que todos entiendan que no es un sustituto de las pautas presidenciales que ya han emitido”, ella dijo.

La recomendación del CDC es significativa en los Estados Unidos, donde hay menos aceptación social de usar máscaras que en otros países. El senador de Pensilvania Pat Toomey, quien fue el primer miembro del Congreso en respaldar explícitamente la campaña, dijo que “se tratará de adoptar una nueva norma social”.

Él dijo que en otros países que han adoptado políticas de uso de máscaras, incluida la Czech Republic, rápidamente se considera antisocial no ponerse una cubierta facial en público. “Eso es lo que espero que suceda aquí”, él dijo.

El efecto de una máscara hecha en casa no es seguro. Algunos oficiales de salud pública han advertido que alentar el uso generalizado de máscaras podría poner al público en general en la complacencia y dar a las personas una falsa sensación de seguridad, llevándolos a salir de sus hogares con propósitos no esenciales.

Los expertos coinciden en que la mejor manera de prevenir la propagación del virus es quedarse en casa, lavarse las manos con frecuencia y evitar tocarse la boca, la nariz y los ojos. Dicen que cualquier uso de una máscara o cubierta facial debe ser en conjunción con las pautas de distanciamiento social y los esfuerzos para mantenerse al menos a seis pies de distancia de los demás.

Quienes presionaron a el CDC para que revisaran sus pautas argumentaron que algunos estudios han demostrado que las máscaras caseras pueden acercarse a la efectividad de las máscaras quirúrgicas desechables si se usan correctamente y junto con una buena higiene de manos. Además, nueva evidencia sugiere que una de cada cuatro personas que tienen el coronavirus no tienen síntomas y podrían propagarlo.

Una campaña que alienta al público a usar máscaras, llamada # Masks4All, ganó fuerza después de que un científico de investigación basado en San Francisco argumentó en el Washington Post que “todos deberíamos usar máscaras, compradas en la tienda o hechas en casa, siempre que salimos en público. “

Se puede hacer una máscara simple sin coser atando dos capas de una camiseta de mezcla de algodón cortada y cubriéndose la cara y la nariz con ella, asegurándose de lavar la cubierta después de cada uso.

Los escritores personales Ellie Rushing y Mensah M. Dean contribuyeron a este artículo.

Nota de la editora: Este artículo fue originalmente publicado en inglés por Anna Orso para The Inquirer. Fue traducido por Solmaira Valerio y editado por Zari Tarazona para Kensington Voice.

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