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Cierre de escuelas en Filadelfia: 26 de febrero día clave

Tony B. Watlington Sr., superintendente del Distrito Escolar de Filadelfia, lidera el plan de infraestructura que propone modernizar escuelas y cerrar 20 planteles. (Foto RR. SS.)

El Distrito Escolar de Filadelfia se encamina hacia una de sus reestructuraciones más grandes en más de una década: un Plan Maestro de Infraestructura que propone cerrar 20 escuelas, reubicar programas, modernizar 159 edificios y mantener otros 122, en un proceso que se desplegaría durante 10 años con un costo estimado de $2,800 millones.

La medida, impulsada por el superintendente Tony B. Watlington Sr., se presenta como una respuesta a la combinación de edificios envejecidos, decenas de miles de asientos vacíos y la necesidad de redistribuir recursos para ampliar programas académicos. Pero para el norte de Filadelfia—donde se concentra una parte vital de la vida cultural y familiar latina—la propuesta se vive con inquietud.

Qué propone el plan (y cuándo ocurriría)

El plan publicado oficialmente el 22 de enero de 2026 recomienda un paquete de decisiones para 307 instalaciones del distrito: modernizaciones, mantenimiento, co-ubicaciones (programas dentro de otros planteles), cierres y hasta al menos un edificio nuevo.

Los cierres no entrarían en vigor hasta el ciclo escolar 2027–2028, y el Distrito sostiene que la transición se haría con apoyo a estudiantes y familias. La propuesta se presentará formalmente ante la Junta de Educación en su reunión del 26 de febrero, con oportunidades de participación comunitaria antes de la votación.

La lista de cierres incluye escuelas en zonas clave para familias latinas

Entre las 20 escuelas recomendadas para cierre figuran planteles con fuerte peso en sectores del Norte y corredores escolares que sirven a familias latinas, incluyendo James R. Ludlow, John Welsh, Stetson Middle School, y Russell Conwell Middle School.

También aparecen otras escuelas de diversas zonas de la ciudad—primarias, secundarias y preparatorias—como parte de una estrategia que, según el Distrito, busca concentrar matrícula y mejorar la oferta académica donde hoy hay infrautilización de edificios.

El impacto en el Norte no puede entenderse sin mirar su composición comunitaria. Un informe del Nowak Metro Finance Lab (Drexel University) describe a Eastern North Philadelphia (Hunting Park, Juniata Park, Feltonville, Upper Kensington, Fairhill y otros) como un territorio que alberga gran parte de la población latina de la ciudad, con un rol histórico central para hogares puertorriqueños y nuevas olas migratorias.

Fairhill y Hunting Park tienen algunas de las mayores concentraciones hispanas/latinas, con instituciones y comercio en torno a El Centro de Oro, reforzando que cualquier cambio escolar en el entorno repercute directamente en redes familiares, transporte y vida comunitaria.

El argumento del Distrito: más eficiencia y más oportunidades

Watlington y su equipo sostienen que el plan permitiría usar mejor los recursos del sistema, elevando la utilización de edificios y liberando fondos para expandir programas. En su comunicación oficial, el Distrito enumeró objetivos como acceso a Álgebra I para estudiantes de la escuela media, expansión de educación técnica (CTE), mayor disponibilidad de PreK, mejoras de accesibilidad (ADA) y más asientos en escuelas de admisión por criterios.

Medios como CBS Philadelphia detallaron que el Distrito busca reducir transiciones innecesarias y fortalecer modelos tipo K–8, además de reorganizar programas selectivos y técnicos como “anclas” de vecindario.

El costo y la gran incertidumbre

Aunque el plan se presenta como una hoja de ruta de 10 años, su viabilidad depende del dinero. El Distrito calcula el costo total en $2,800 millones, y reconoce que no todo está garantizado. La propuesta contempla financiarse con una combinación que incluye fondos del propio Distrito y, crucialmente, recursos adicionales estatales y filantrópicos.

Este punto es clave para comunidades del Norte: si el financiamiento no llega, las mejoras podrían retrasarse o recortarse, afectando la promesa de modernizar edificios en mal estado y ampliar programas académicos en escuelas receptoras.

Cierres, fusiones y “co-locaciones”: cómo cambiaría el mapa escolar

Una parte del plan no es “cerrar y ya”, sino reubicar programas dentro de otros planteles. Algunas escuelas o programas magnet/honors serían absorbidos como programas dentro de escuelas más grandes.

El Distrito afirma que habrá equipos de transición y que los estudiantes serán asignados a escuelas con rendimiento igual o mejor.

Entrega de edificios a la Ciudad para vivienda o desarrollo

Uno de los componentes más delicados para el norte es que ocho edificios cerrarían y serían transferidos a la Ciudad para reuso, con énfasis en vivienda asequible o creación de empleos, según reportó ABC6 al describir el plan.

Este enfoque abre una discusión compleja en vecindarios latinos: por un lado, la necesidad de vivienda; por otro, el temor de organizaciones comunitarias que han advertido sobre riesgo de desplazamiento por una mezcla de gentrificación y desinversión; entonces el destino de edificios escolares se vuelve un tema político y cultural, no solo inmobiliario.

Oposición y preocupación pública

Después del anuncio, surgieron reacciones intensas. Un reporte del 27 de enero indicó que la difusión de listas de cierres antes del anuncio oficial generó sorpresa e indignación en escuelas y comunidades, y destacó oposición pública de al menos un concejal ante cierres específicos.

En Kensington, por ejemplo, se reportó rechazo al posible cierre de Conwell Middle School, plantel con historia local. Y en otras zonas, estudiantes expresaron preocupación al enterarse en asambleas escolares sobre la absorción o cierre de sus programas, anticipando cambios drásticos en clima escolar, tamaño de planteles y desplazamientos.

Qué significa esto para la comunidad hispana/latina

En Filadelfia, 15.2% de la población se identifica como hispana o latina, y casi una de cada cuatro personas mayores de 5 años habla en casa un idioma distinto del inglés, lo que subraya la necesidad de comunicación accesible y participación efectiva en procesos como éste.

En el norte—donde reportes académicos describen un “fuerte bastión” latino que abarca vecindarios como Fairhill, Hunting Park y zonas del corredor de Kensington—el temor principal es que el reacomodo escolar rompa redes de apoyo, aumente tiempos de traslado y reduzca la continuidad educativa de estudiantes que ya enfrentan barreras lingüísticas o económicas.

Lo que sigue: fechas, participación y preguntas clave

La Junta de Educación revisará el plan en su reunión del 26 de febrero, y el Distrito ha señalado que realizará conversaciones comunitarias antes de cualquier decisión final.

En el norte de la ciudad, organizaciones, familias y líderes comunitarios latinos se preparan para exigir claridad en tres frentes: garantías de transporte, apoyos bilingües y de educación especial en escuelas receptoras, y un plan transparente para el reuso de edificios escolares en barrios donde la escuela suele ser un centro social, no solo un salón de clases.

Oportunidades para participación pública

La Junta de Educación permite: Registro para hablar en las reuniones (“Action Meetings”)

Testimonios escritos ilimitados antes de cada sesión.
Ambos mecanismos serán claves antes de la reunión del 26 de febrero.

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