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Mientras nuestras familias racionan el aire acondicionado, las compañías eléctricas reparten miles de millones

acondicionado

Catorce por ciento. Esa es la proporción de hogares latinos en este país que no tienen aire acondicionado. Ninguno. Catorce por ciento, en medio de uno de los veranos más calurosos registrados en la historia de Estados Unidos.

Y para las familias que sí tienen aire acondicionado, demasiadas no pueden darse el lujo de encenderlo. Casi tres de cada diez hogares latinos, unos 4.6 millones de familias, cargan con lo que los expertos llaman una alta carga energética: pagan una porción desproporcionada de sus ingresos solo en luz y gas. Más de un tercio de los hogares hispanos dice que ha recortado en comida, en medicinas, en necesidades básicas, únicamente para mantener la electricidad encendida.

Esa es la realidad que documenta el informe que publicamos hoy en Climate Power En Acción junto a Americans for Tax Fairness, y que presentamos en una conferencia de prensa nacional con Somos Votantes y NETWORK. A nivel nacional, los latinos tenemos el doble de probabilidades de tener dificultades para pagar nuestras facturas de energía. Y en doce estados con poblaciones latinas significativas, los costos de servicios públicos han subido hasta un 30% desde 2025.

Quiero que entendamos algo. Esto no es una factura. Es una madre en Phoenix decidiendo entre prender el aire acondicionado o surtir una receta médica. Es una familia en el Valle del Río Grande, sentada a oscuras, para que el número no suba. Es una abuela en Fresno que no le cuenta a su hija porque no quiere preocuparla. Son decisiones que nuestra gente está tomando en silencio, todos los días, sin que nadie en Washington las nombre.

Ahora, la otra mitad de la historia. Mientras esas facturas subían, a quienes dirigen las compañías eléctricas les fue bastante bien. Entre 2023 y 2025, los directores ejecutivos de 21 compañías de servicios públicos que cotizan en bolsa acumularon cerca de mil millones de dólares solo en ingresos. Los recortes a las tasas impositivas dados por la Administración de Trump y la mayoría republicana les significaron, además, unos 26 millones de dólares en ahorros fiscales.

En ese mismo período, esas empresas repartieron 80 mil millones de dólares en dividendos a sus accionistas y otros 14 mil millones en recompras de acciones. Y en 2025, once de esas 21 compañías pagaron una tasa federal de impuestos negativa. Negativa. No cero: recibieron dinero de vuelta.

Nada de esto fue un accidente. Fue una decisión. Esta administración recortó Medicaid, recortó la asistencia alimentaria y protegió las ganancias de las mismas compañías que están subiendo nuestras tarifas eléctricas. Frenó la energía más barata y más rápida de instalar que tenemos, la solar y la eólica, justo en el momento en que las familias necesitaban alivio. Esas decisiones produjeron la realidad en la que vivimos hoy.

Trump y la mayoría republicana ganaron con una promesa clara. Nos dijeron que iban a bajar los costos para nuestras familias. ¿Dónde está esa promesa ahora? Porque lo que vemos en los datos es exactamente lo contrario.

Las familias latinas no estamos pidiendo caridad. Estamos pidiendo una economía que trabaje para nosotros.

Eso significa reguladores estatales que digan que no a las alzas de tarifas que terminan financiando recompras de acciones. Significa un Congreso que deje de escribir exenciones fiscales para ejecutivos mientras las familias racionan el aire acondicionado. Y significa recordar, en noviembre, quién estuvo del lado de nuestras comunidades y quién estuvo del lado de las compañías que cobran precios exorbitantes.

Como periodista de profesión y comunicadora, insisto en lo mismo de siempre: la información es nuestra herramienta más poderosa. Revisen su factura. Averigüen quién regula a su compañía eléctrica en su estado y cuándo se decide la próxima alza de tarifas, porque esas comisiones casi siempre deciden en salas vacías. Compartan estos números con su familia y sus vecinos.

Catorce por ciento de nuestros hogares están pasando este verano sin aire acondicionado. Eso no es mala suerte. Es el resultado de decisiones que otros tomaron por nosotros. Y en noviembre nos toca tomar la nuestra.

Antonieta Cádiz es la directora ejecutiva de Climate Power En Acción. Anteriormente, trabajó como corresponsal nacional para La Opinión y fue escritora política nacional para Univisión.

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